Nuestra Constitución debe ser el instrumento para pacificar a México: Kenia López Rabadán


"2026, Año de Margarita Maza Parada"

LXVI Legislatura. “Soberanía y Justicia Social”


Boletín No. 3186




• Se requiere un acuerdo incluyente en el que estén representadas todas las visiones

• Que hoy tres mujeres hagamos uso de la voz en este acto republicano, es producto de la evolución de nuestra Carta Magna

• Reforma electoral debe garantizar certeza, desarrollo y prosperidad a todos los ciudadanos


Nuestra Constitución debe ser el instrumento para pacificar a México, sostuvo la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, y señaló que para lograrlo se requiere de un acuerdo incluyente, sin filias ni fobias, que represente también al que piensa distinto y que sea el reflejo de todas las visiones y no solo de un pensamiento dominante.


“Nuestra Constitución debe ser un acuerdo interinstitucional que nos permita construir un país libre de violencia para todas y todos los mexicanos con el objetivo claro de alcanzar la paz”, afirmó durante su discurso en el marco del 109 Aniversario de la Promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, en la ciudad de Querétaro.

La Constitución, aseguró, solo podrá ser el instrumento para pacificar al país si todos la cumplimos, la reconocemos y la respetamos.

Recordó que la Constitución nació de la necesidad de pacificar a una nación convulsa por la Revolución mexicana, como la promesa para encauzar la exigencia de justicia social, consolidar los valores federalistas y el respeto a los derechos humanos. 

“Hace 109 años la Carta Magna materializó un nuevo pacto social. Y hoy debe ser el instrumento para pacificar a México”, insistió.

Como presidenta de la Cámara de Diputados, dijo, “reconozco esta prioridad ciudadana que nos obliga a trabajar juntos, conscientes de que cada persona debe ser respetada en su dignidad y protegida en su integridad”.

Este acuerdo, expuso, debe ser un campo neutral de acción común para todos los poderes del Estado mexicano y todas las fuerzas políticas representadas en el país; “un campo de acción que comprometa, pero que no confunda la lealtad con el unísono que aturde”.

Debe ser una acción que obligue a poner permanentemente la mirada en quienes más sufren y en quienes más han esperado, alentó, e indicó que la vida diaria de millones de personas y sus familias ha estado lejos de la legalidad que ofrece nuestra Carta Magna.

“Desde la angustia que siente una mujer por caminar de noche en una calle mal iluminada, hasta el miedo de perder a un hijo, un hermano o un padre. Estas historias, estoy absolutamente segura, nos duelen y nos indignan a todas y todos.”, lamentó.

En ese sentido, expresó, tenemos el reto de lograr congruencia entre lo que dice nuestra Constitución y la realidad que viven las familias mexicanas, por lo que es necesario que ésta realmente le sirva a la gente y cumpla, en los hechos, lo que pregona en la palabra: la protección de la salud, el derecho a la educación, una vivienda digna y adecuada, y el derecho a un trabajo digno y socialmente útil, con la posibilidad de construir un patrimonio.

Necesitamos que la Constitución permita vivir en libertad, con bienestar y en paz, porque estos son retos sociales, institucionales y políticos, y, por lo tanto, retos constitucionales, apuntó.

En ese sentido, se refirió a la posibilidad de una reforma electoral, la cual, dijo, debe enfatizar que la democracia es necesaria para garantizar, en el ámbito nacional e internacional, la certeza, el desarrollo y la prosperidad.

“A 26 años de la transición democrática, México ha demostrado que, con elecciones justas y ciudadanas, el poder puede cambiar de manos de manera pacífica, que la representación plural enriquece la vida nacional y que las instituciones son fundamentales para mantener equilibrios de gobernabilidad”, advirtió.

Por ello, opinó, respetar la Constitución, en su esencia, implica necesariamente cuidar el equilibrio de poderes, la pluralidad y la representación.

“Anhelar confianza en la Constitución nace de la profunda convicción de que es la ley -y sólo la ley- quien puede encauzar la convivencia y castigar la violencia”, manifestó.

Señaló que a quienes ejercen encargos públicos la ley los faculta, pero la ética los obliga, y resaltó que “tenemos una gran responsabilidad: honrar la vida pública desde la decencia”.

“Si nuestro ejercicio público demuestra que tenemos compromiso con la patria, que trabajamos hacia el bien común y que buscamos evitar el dolor evitable, la gente podrá confiar en lo público, en las leyes y, sobre todo, en nuestra Constitución”, agregó.

La discusión de la reforma electoral pondrá estos valores a prueba, aseveró.

Nuestra Constitución, argumentó, resguarda los principios de identidad del Estado mexicano y, al mismo tiempo, ha sabido evolucionar para dar cauce a las exigencias de un país dinámico y reconocer sus nuevas realidades.

“Hay que decirlo claramente: que hoy, por primera vez en nuestra historia, tres mujeres hagamos uso de la voz en este acto republicano, también es producto de esa evolución constitucional”, destacó.

Finalmente, López Rabadán aseveró que el aniversario de nuestra Carta Magna nos impone un doble reto: defender la Constitución al mismo tiempo que la revitalizamos y cuidar su esencia mientras le asignamos la ineludible función de pacificar a México.

“Que este 109 aniversario de la Constitución mexicana sea la oportunidad para que 134 millones de mexicanas y mexicanos reconozcan en ella la promesa cumplida de la realidad que merecen, para lograr un mejor porvenir”, concluyó.


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"2026, Año de Margarita Maza Parada"

LXVI Legislatura. “Soberanía y Justicia Social”

Santiago de Querétaro, Querétaro, a 4 de febrero de 2026 

DIPUTADA KENIA LÓPEZ RABADÁN

Presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados 

Mensaje durante el 109 Aniversario de la Promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917.


Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, Dra. Claudia Sheinbaum Pardo.

Senadora Presidenta de la Cámara de Senadores, Laura Itzel Castillo Juárez.

Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar Ortiz.

Gobernador constitucional de este hermoso estado de Querétaro, Mauricio Kuri González.

Jefa de Gobierno, gobernadoras y gobernadores.

Legisladoras y legisladores federales y locales.

Muchas gracias a mis compañeros diputados por estar aquí el día de hoy.

Muchas gracias por esta bienvenida, presidente municipal de Querétaro, Felipe Fernando Macías Olvera.

Muchas gracias también a quienes integran todo el gabinete de la doctora Claudia Sheinbaum, tanto al gabinete legal y como al gabinete ampliado.

Invitadas e invitados especiales, mexicanas y mexicanos:


En 1917, nuestra Carta Magna nació de la necesidad de pacificar a una nación convulsa por la Revolución, nació como la promesa para encauzar la exigencia de justicia social, consolidar los valores federalistas y el respeto a los derechos humanos.

No sólo como nuevas bases para un presente lleno de desafíos, sino como ruta de futuro que delineaba el rumbo de nuestra patria.

Nuestra Constitución resguarda los principios de identidad del Estado mexicano y, al mismo tiempo, ha sabido evolucionar para dar cauce a las exigencias de un país dinámico y reconocer sus nuevas realidades.

Hay que decirlo claramente: que hoy, por primera vez en nuestra historia, tres mujeres hagamos uso de la voz es un acto, sin lugar a dudas, histórico, producto de esa evolución constitucional.

Hace 109 años la Carta Magna materializó un nuevo pacto social. Y hoy debe ser el instrumento para pacificar a México.

Como Presidenta de la Cámara de Diputados, reconozco esta prioridad ciudadana, que nos obliga a trabajar juntos, conscientes de que cada persona debe ser respetada en su dignidad y protegida en su integridad.

Nuestra Constitución debe ser un acuerdo interinstitucional que nos permita construir un país libre de violencia para todas y todos los mexicanos con el objetivo claro de alcanzar la paz.

Lo reitero: nuestra Constitución debe ser el instrumento para pacificar a México.

Para lograrlo, debe existir un acuerdo incluyente, sin filias ni fobias; que represente también al que piensa distinto. Que sea reflejo del todo y no de un pensamiento dominante.

Que sea un campo neutral de acción común para todos los poderes del Estado mexicano, para todas las fuerzas políticas. Un campo de acción que comprometa, pero que no confunda la lealtad con el unísono que aturde.

Acción que obligue a poner permanentemente la mirada en quienes más sufren, en quienes más han esperado.

La vida diaria de millones de personas y sus familias ha estado lejos de la legalidad que ofrece nuestra Carta Magna.

Desde la angustia que siente una mujer por caminar de noche en una calle mal iluminada, hasta el miedo de perder a un hijo, un hermano o un padre.

Estas historias, estoy absolutamente segura, nos duelen y nos indignan a todas y todos.

Por ello, debemos participar en su solución desde la convicción de que sólo el respeto y el cumplimiento de la Constitución pueden devolverle al país la paz y la tranquilidad.

Tenemos el reto de lograr congruencia entre lo que dice nuestra Constitución y la realidad que viven las familias mexicanas.

La Constitución sólo podrá ser el instrumento para pacificar al país si todos la cumplimos, si todos la reconocemos y, por su puesto, si todos la respetamos.

Debemos ser un país en donde nuestra Constitución realmente le sirva a las personas. Que cumpla en los hechos, lo que pregona en la palabra:


• La protección de la salud,

• El derecho a la educación,

• Una vivienda digna y adecuada, 

• El derecho a un trabajo digno y socialmente útil, con la posibilidad de construir un patrimonio.


Necesitamos que la Constitución permita vivir en libertad, con bienestar y en paz.

¿Por qué hablar de seguridad, de salud y de democracia en el aniversario de nuestra Constitución?

Porque éstos son retos sociales, institucionales y políticos; y, por lo tanto, son retos constitucionales.

Anhelar confianza en la Constitución, nace de la profunda convicción de que es la ley -y sólo la ley- quien puede encauzar la convivencia y castigar la violencia.

A quienes ejercemos encargos públicos: la ley nos faculta. Pero la ética: nos obliga. Tenemos una gran responsabilidad: honrar la vida pública desde la decencia.

Si nuestro ejercicio público demuestra que tenemos compromiso con la patria, que trabajamos hacia el bien común, que buscamos evitar el dolor evitable, la gente podrá confiar en lo público, en las leyes y, sobre todo, en nuestra Constitución. 

La discusión de la reforma electoral pondrá estos valores a prueba.

Respetar la Constitución, en su esencia, implica necesariamente cuidar el equilibrio de poderes, la pluralidad y la representación.

A 26 años de la transición democrática, México ha demostrado que con elecciones justas y ciudadanas, el poder puede cambiar de manos de manera pacífica; que la representación plural enriquece la vida nacional y que las instituciones son fundamentales para mantener equilibrios de gobernabilidad.

Frente a una posible reforma electoral, es importante enfatizar que la democracia es necesaria para garantizar, en el ámbito nacional e internacional, la certeza, el desarrollo y la prosperidad.

El aniversario de nuestra Carta Magna nos impone un doble reto:

• Defender la Constitución y al mismo tiempo revitalizarla.

• Cuidar su esencia mientras le asignamos la ineludible función de pacificar a México.

Que este 109 aniversario de la Constitución mexicana sea la oportunidad para que 134 millones de mexicanas y mexicanos reconozcan en ella la promesa cumplida de la realidad que merecen, para lograr un mejor porvenir.

Muchas gracias.


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