“2025, Año de la Mujer Indígena”
LXVI Legislatura. “Soberanía y Justicia Social”
Boletín No. 2038
• Presentan en la Cámara de Diputados el libro “La transformación del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal en México”, de Benjamín Robles Montoya
El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Gutiérrez Luna, afirmó que desde hace siete años el país tiene una estabilidad económica que se percibe en un tipo de cambio estable, no hay inflación, lo cual hace de México un destino atractivo para la inversión, el crecimiento y el desarrollo.
Durante la presentación del libro “La transformación del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal en México”, de Benjamín Robles Montoya, en el Palacio Legislativo de San Lázaro, el legislador respaldó lo pronunciado por la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, respecto a que en el país se percibe un tipo de cambio estable, en que no hay inflación y la eliminación de dogmas económicos como que el salario mínimo no podía subir porque iba a generar inflación.
Enfatizó que las circunstancias que dan una estabilidad al país permiten que sea un destino atractivo para la inversión, para el crecimiento y para el desarrollo. “Les hablo de normalidad económica, de que no hay fluctuación en el tipo de cambio, que hay estándares de empleo, que ha salido gente de la pobreza, que va aumentando el salario mínimo, que no se pierde el poder adquisitivo”.
Gutiérrez Luna apuntó que la obra de la autoría de Benjamín Robles Montoya tiene como propósito analizar el origen de cómo se ha dado la vinculación recaudatoria entre las diversas demarcaciones o instancias, federales y las locales desde la época virreinal y el Porfiriato y cómo fue evolucionando este esquema para que en la Constitución de 1824 iniciara un esquema para regular las finanzas públicas.
Agregó que también narra cómo la formación del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal fue el primer intento por tener una coordinación entre los estados y los municipios sobre las tributaciones que se daban en estos ámbitos, cómo vincularlas, analizarlas, homologarlas y evitar las dobles tributaciones.
Asimismo, cómo las entidades federativas colaboraran con la Federación en facultades de revisión para el cumplimiento de las contribuciones. “Esto ha originado un debate, opiniones y análisis que van de lo económico a lo jurídico sobre cómo debe darse esta interacción en este sistema que es propio de nuestro país, al tener entidades federativas, municipios y la Federación con ámbitos de competencia específicos en materia tributaria, impositiva, territorialmente, por competencias y cómo vincularlos.
Otro aspecto que aborda este libro es cómo de estas participaciones federales, de lo que recauda la autoridad Federal, cómo distribuirlo a los estados y los municipios. “A partir de este mecanismo de coordinación y de redistribución a partir de lo Federal hacia lo municipal y lo estatal, se dejó de fortalecer la recaudación municipal y estatal. Al tener, digamos, ingresos propios que van del 10 o al 13 por ciento, lo que el autor señala aquí como un esquema de pereza fiscal en el caso de municipios y de estados”.
En este sentido, explicó que hay municipios y estados que sí han hecho esfuerzos por establecer mecanismos, optimizar formas de recaudación. “La más relevante o la que de alguna manera impacta más en los municipios es el impuesto predial, que en algunos municipios implica una reingeniería muy importante que tiene que ver con el tema catastral, geográfico, con atender circunstancias especiales socioeconómicas, porque de nada sirve tener un sistema si no tienes la sensibilidad para entender qué es lo que las y los ciudadanos pueden, digamos, erogar en el pago de estos impuestos”.
Además, el autor, añadió, propone una Convención Nacional Hacendaria para replantear el pacto fiscal a fin de fortalecer la recaudación de estados y municipios; asimismo, contempla sustituir la Ley de Coordinación Fiscal por una Ley de Coordinación Hacendaria que incluya el gasto y la deuda pública. “Mucho hemos legislado desde hace, yo diría, un par de décadas para tratar de ir normando este tema de la deuda pública, sobre todo en los estados”.
Además, se hace una redefinición de funciones y competencias de los tres órdenes del gobierno con mayor transparencia y rendición de cuentas. Por otra parte, concluye el autor que el actual Sistema Nacional de Coordinación Fiscal puede ser insuficiente, que es necesario revisarlo y que ante los retos que tenemos, como el envejecimiento poblacional y el aumento del gasto social, es importante darle una revisión.
Hay apatía en los estados y municipios por recaudar
El auditor superior de la Federación, David Rogelio Colmenares Páramo, señaló que en el libro el autor aborda las diferentes etapas de transformación del Sistema de Coordinación Fiscal, el cual ha tenido diversos cambios y la última fue con la Convención Nacional Hacendaria de 2024.
Resaltó que un obstáculo que se señala es que hay apatía en las entidades federativas y municipios por recaudar el impuesto predial y países como Argentina, Chile, Brasil y Costa Rica recaudan mucho más que México. “Nosotros no pasamos del 0.2 por ciento del PIB, o sea se concentra la recaudación del predial solo en algunos municipios”.
El tema fundamental, dijo, es hacer algunos cambios para que cada quien asuma su responsabilidad; “no se trata de incrementar impuestos” sino que los estados y municipios hagan lo que ya tienen como facultades porque pocos lo hacen. “Ya cada vez son menos, pero sigue habiendo entidades federativas que no recaudan”.
Recalcó que se tiene el desafío de mejorar la recaudación de los impuestos básicos sin aumentar tasas, simplemente cumpliendo con lo que la ley ya les permite recaudar. Enfatizó que la transformación del Sistema de Coordinación Fiscal es un paso obligado y “cada vez estamos más cerca de poder hacer otra Convección Hacendaria”.
La diputada Maribel Martínez Ruiz (PT) comentó que en este recinto legislativo se reforman las leyes para tener una sociedad más justa e igualitaria y eso es lo que busca el autor del libro, Benjamín Robles Montoya, quien es un economista destacado que hoy ha logrado y seguirá por la unidad del gremio para que una sola Federación pueda aportar mucho más a la vida económica de este país.
El autor del libro, Benjamín Robles Montoya, mencionó que este texto es una invitación para que se pueda discutir el tema del federalismo fiscal en nuestro país, ya que es un punto de partida y aportación porque se analiza su historia y experiencias internacionales.
Dijo que nuestro Sistema de Coordinación Fiscal es un complejo entramado de leyes e instituciones, pero también de prácticas que han evolucionado a lo largo de muchas décadas y han reflejado las tensiones entre centralismo y descentralización, equidad y eficiencia, política y técnica. Asimismo, este libro busca analizar sus orígenes, evaluar sus consecuencias y proponer caminos para lograr una transformación que logre el desarrollo equilibrado en todo el país.
Enrique Escobedo de la Peña, de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana, expresó que el libro es una reflexión crítica y propositiva que enriquece el debate académico y aporta elementos valiosos para formular políticas públicas más sólidas e invita al diálogo informado y a la construcción de consensos que fortalezcan el federalismo y un sistema fiscal más justo y sostenible.
Eber Omar Betanzos Torres, coordinador del posdoctorado de Inteligencia Artificial en el Instituto Nacional de Administración Pública, comentó que este texto es interesante desde el punto de vista de la historia del federalismo fiscal, pues pocos textos tienen una recopilación tan clara, sucinta y precisa de lo que ha ocurrido, señalando los aspectos positivos, negativos y áreas de oportunidad.
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“2025, Año de la Mujer Indígena”
LXVI Legislatura. “Soberanía y Justicia Social”
Palacio Legislativo de San Lázaro, a 25 de agosto de 2025
DIPUTADO SERGIO GUTIÉRREZ LUNA
Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados
Mensaje durante la presentación del libro “La Transformación del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal en México”, en el Palacio Legislativo de San Lázaro.
Buenas tardes a todas y a todos.
Sean bienvenidos a la Cámara de Diputados, la Casa del Pueblo.
Bienvenido, querido Benjamín, esta es tu casa. Tú eres diputado desde siempre y para siempre. Aquí estás con nosotros.
Diputadas, auditor superior, invitados, sean todos bienvenidos.
Y nos reunimos hoy para presentar, comentar este libro, “La Transformación del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal en México”.
Benjamín es una persona a quien yo respeto mucho porque, aparte de sus importantes dotes políticas, es un técnico, una persona preparada, una persona con trayectoria académica y de estudios, con solvencia en su área: la economía.
Debo de confesarles también que esa no es mi área. Entonces, hicimos un importante esfuerzo para ver este libro, entenderlo, dimensionarlo en la realidad que estamos viviendo, conocer sobre la parte histórica de la que habla y poderlo comentar con mucha humildad, debo decirlo, con ustedes el día de hoy.
Y en esta parte que Benjamín Robles analiza sobre el origen de cómo se ha dado la vinculación recaudatoria entre los diversos estratos o las diversas demarcaciones o instancias, entiéndanse, federales y las locales, nos habla desde la época virreinal y el porfiriato y cómo fue evolucionando este esquema, para que en la Constitución del 24 esta federación, la federación o el concepto que tenemos en este momento de federación, iniciara un esquema para regular las finanzas públicas.
Y tenemos que, sin, digamos, una estructura formal, jurídica, un andamiaje que le diera sustento, vemos hasta el año 80 la formación del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal, el primer intento por tener una coordinación entre los estados y los municipios sobre las tributaciones que se daban en estos ámbitos, cómo vincularlas, cómo analizarlas, cómo homologarlas, cómo evitar sobre todo algo que creo yo, y me corregirán si no estoy en lo cierto, que la demanda tendía a evitar dobles tributaciones, y también a que las entidades federativas colaboraran con la federación en facultades de revisión para el cumplimiento de las contribuciones.
Y a partir de eso se viene dando un debate y unas opiniones y análisis que van de lo económico a lo jurídico sobre cómo debe darse esta interacción en este sistema, que es propio de nuestro país, al tener entidades federativas, municipios y la federación, con ámbitos de competencia específicos en materia tributaria, en materia impositiva, territorialmente, por competencias y cómo vincularlos y, sobre todo, una parte importante, que analiza aquí y que señala Benjamín, es cómo de estas participaciones federales, de lo que recauda la autoridad federal, cómo distribuirlo a los estados y los municipios.
Es un debate que puede llevarnos horas y que, depende desde la perspectiva donde se plantee, puede dar distintas soluciones. Pero lo que sí es una realidad, y creo que es una realidad que debemos de tener presente y atender, que es que a partir de este mecanismo de coordinación y de redistribución a partir de lo federal hacia lo municipal y lo estatal, se dejó de fortalecer la recaudación municipal y estatal, al tener, digamos, ingresos propios que van del 10 o al 13 por ciento, lo que el autor señala aquí como un esquema de pereza fiscal en el caso de municipios y de estados.
Quiero yo decir, y esto lo digo yo, que hay municipios y estados que sí han hecho esfuerzos por establecer mecanismos, optimizar formas de recaudación. La más relevante, o la que de alguna manera impacta más en los municipios, es el impuesto predial, que en algunos municipios implica una reingeniería muy importante que tiene que ver con el tema catastral, con el tema geográfico, con atender circunstancias especiales socioeconómicas, porque de nada sirve tener un sistema si no tienes la sensibilidad para entender qué es lo que los ciudadanos pueden, digamos, erogar en el pago de estos impuestos.
Y este esquema, este esquema de debilitamiento, o tal vez de estar a la espera de las participaciones federales, sí ha implicado que los estados un poco, en algunos casos, descuiden este esquema de recaudación y los municipios también.
Muchos, incluso, pueden tener la intención de querer fortalecerlo, pero les falta la orientación o la guía. Cómo empezar, cómo empezar a corregir algo que tiene tantos años, digamos, ahí dejado o medio atendido, cómo reactivarlo y cómo reactivarlo a partir de que sea eficiente, que sea óptimo, que sea eficaz y que también, y esta parte es importante porque es parte de la Cuarta Transformación, cómo que esta parte impositiva sea percibida por la ciudadanía como justa, equitativa.
Nosotros hemos tenido la premisa de no aumentar impuestos, de que en todo caso las contribuciones y algunos derechos tengan aumentos que corresponden a la inflación, pero que no haya existido una modificación o un impacto en el que se le cargue la mano a la gente con la parte impositiva, sino tratar de equilibrar, o generar recursos, a partir de otros mecanismos como la optimización en el gasto, de los ahorros, evitar el dispendio y optimizar, sobre todo, algo que en algunos casos ha sido parte del debate público: cómo no tener tantas instancias de gobierno del poder público, que muchas veces tienen traslape de funciones o que no necesariamente redundan en un beneficio para la ciudadanía.
A partir de eso, a partir de este análisis histórico, realista, de cómo se encuentra el esquema, la situación de distribución de ingresos, de percepción de los ingresos y distribución de los recursos recaudados, el autor Benjamín Robles hace propuestas.
Una de las propuestas que él formula es una Convención Nacional Hacendaria para replantear el pacto fiscal.
Cómo dimensionar esta propuesta que hace el autor. La enfoca en esto que acabo de mencionar como un problema diagnosticado y que, necesariamente, pasa primero por fortalecer la recaudación de estados y municipios, como un primer tema o el tema a mi juicio en una evaluación del sistema.
Propone, también, una sustitución de la norma, sustituir la Ley de Coordinación Fiscal, por una Ley de Coordinación Hacendaria que incluía gasto y deuda pública.
Mucho hemos legislado desde hace, yo diría, un par de décadas para tratar de ir normando este tema de la deuda pública, sobre todo en los estados. Hemos visto en la historia estados con problemas por haber abusado de la posibilidad de generar deuda y que han sido herencias para nuevos gobiernos que luego limitan el crecimiento, la inversión o la atención, incluso de necesidades esenciales.
Hemos visto cómo se han reformado algunas leyes, incluso para ser más, digamos, más abierto y pasar por más mecanismos de control, la posibilidad de que los estados puedan pedir créditos. Pero también hemos visto y lo hemos visto con mucha claridad cómo algunos estados le han dado vuelta esto.
Yo recuerdo un caso de un estado del norte, donde el gobernador de ese estado falsificó un Diario Oficial del estado, para simular que en ese Diario Oficial el Congreso del Estado sí había aprobado una deuda. Con ese diario oficial falsificado vino a la Secretaría de Hacienda, porque era quien daba la autorización a los estados para que pudieran salir al mercado a adquirir deuda y poder adquirir esa deuda. Años después se descubrió que no había siquiera sesionado el Congreso local, mucho menos había autorizado al gobernador contratar esa deuda y, por lo tanto, había sido un fraude.
Es algo que está en las noticias y que se comentó, tal vez tendrá ¿15 años? 18 años más o menos.
¿Cómo, entonces, ir dándole cauce a estas necesidades, plantea el autor, a través de una Ley de Coordinación Hacendaria que incluya el gasto y la deuda pública?
También plantea el autor, Benjamín Robles, establecer una comisión técnica independiente. Una comisión técnica independiente para distribuir recursos de manera objetiva y apolítica. Tendríamos que ahí analizar un poco el aterrizaje de esa comisión, cuál sería su ubicación y cuál sería ya la propuesta, digamos, en un sentido más operativo.
Y luego, también, una propuesta que nosotros detectamos de la lectura de este documento es la redefinición de funciones y competencias de los tres órdenes del gobierno con mayor transparencia y rendición de cuentas.
Efectivamente, nosotros creemos que esta parte del gasto o de la parte hacendaria tiene que ir acompañada con un esquema de rendición de cuentas y de vigilancia que, en la actualidad, hay distintos entes u órganos que la realizan, teniendo en la instancia superior a la Auditoría Superior de la Federación, que es una instancia que vigila el ejercicio del gasto y el adecuado manejo de los recursos.
Concluye el autor que el actual Sistema Nacional de Coordinación Fiscal puede ser insuficiente, que es necesario revisarlo y que ante los retos que tenemos, como el envejecimiento poblacional y el aumento del gasto social, es importante darle una revisión. Plantea el autor este esquema que sí debe ser de análisis.
Y finalmente nos dice nuestro querido Benjamín Robles que tenemos que pensar en que esta alternancia política que vimos el día de hoy implica también repensar otros esquemas formales en materia económica.
Estamos viviendo una transformación, una transformación que se da en lo político, se da en lo social, se está dando en lo económico. Hoy por la mañana estaba en un evento para conmemorar el 100 aniversario del Banco de México. Estuvo la presidenta Claudia Sheinbaum con nosotros, y mencionaba ella, y antes de dar su discurso sobre la importancia del Banco de México, cómo evolucionó en 100 años, la labor que está haciendo en tema monetario.
Antes de entrar a esa parte, decía la presidenta que es importante recalcar y enfatizar, y también quiero hacerlo aquí, porque veo que hay muchos jóvenes el día de hoy, en cómo desde hace siete años tenemos una estabilidad económica que se percibe en un tipo de cambio estable, en que no hay inflación, en que cómo dogmas económicos del pasado, con un pensamiento neoliberal establecían que el salario mínimo no podía subir porque iba a generar inflación.
Era un dogma, era una verdad del pasado, y por eso no se tocaba el salario mínimo, se tocaba, pero de alguna forma muy insignificante, en perjuicio de las y los trabajadores, bajo este argumento de cuidar la economía. Ustedes saben cuánto ha aumentado el salario mínimo en lo que va del sexenio del presidente López Obrador y lo de la presidenta Claudia Sheinbaum, y no hemos tenido inflación, y que todo eso, todos esos elementos, todas esas mediciones, todas esas circunstancias económicas, son circunstancias que dan una estabilidad al país y permite que sea nuestro país un destino atractivo para la inversión, para el crecimiento y para el desarrollo.
Pero platicaba también hace un momento con los compañeros que, para muchos jóvenes, como los que nos acompañan aquí, esto es algo normal. Les hablo de normalidad económica, de que no hay fluctuación en el tipo de cambio, que hay estándares de empleo, que han salido gente de la pobreza, que va aumentando el salario mínimo, que no se pierde el poder adquisitivo. Pero esa era una realidad que muchos no vivimos. Y quiero contarles aquí una anécdota personal.
Yo cuando llegué aquí a estudiar a la Ciudad de México, en la misma escuela que le hizo el doctor Omar Eber, llegué a estudiar en agosto del 94. Yo soy de Veracruz, llegué a vivir aquí, y en diciembre del 94 se dio el famoso “error de diciembre”, del que muchos jóvenes no se acordarán, no conocerán o no sabrán, no habían nacido, pero fue una crisis económica que impactó en la devaluación, pérdida de empleo y la incertidumbre y gran desesperanza en el pueblo ante una crisis más de fin de sexenio.
Yo llevaba cinco meses en la escuela, cuatro meses, y en enero, mi papá es un arquitecto que siempre se ha dedicado a la práctica privada, en enero me mandó una carta, porque en ese tiempo no había celulares, ni e-mail, me mandó una carta para decirme que el poco apoyo que me mandaba ya no me lo iba a mandar porque no tenía empleo, se había quedado sin sus posibles clientes y que tenía yo que regresarme a Veracruz, porque él, al menos él, ya no podía ayudarme.
Y ahí yo me vi en la decisión, en la disyuntiva de tomar la decisión de regresarme o quedarme. Tomé la decisión de quedarme, buscar un empleo y trabajar, pero lo que voy es que esos sucesos, que eran graves, que eran drásticos, transformaban la vida de las personas, impactaban la vida de las personas, y es algo que del 2018 a la fecha no ha sucedido, y yo me congratulo, me pongo contento de que para los jóvenes de ahora no sea una novedad y no lo conozcan.
Habrá que estudiarlo en los libros, habrá que leer de ellos, pero si no lo vivimos es algo que debemos de festejar y de celebrar, y por ello estas reflexiones que hace Benjamín que, entiendo yo, buscan abonar para darle un esquema de solidez jurídico, económico, con su formación, con el perfil que él tiene, con la experiencia que tiene de haber sido senador, diputado varias veces, un político con escuela, vienen a apoyar esto de lo que yo les estoy hablando: la realidad económica.
Estas propuestas no sirven solo para quedar en el libro o quedar en alguna ley, porque estamos hablando de economía y finalmente la economía impacta en la vida de las personas. Estas propuestas que hace Benjamín tienen el sentido, la finalidad de que le den un andamiaje y que sustenten lo que hemos venido haciendo y que prevalezca esto que les he dicho yo, donde las generaciones actuales y las que vengan no conozcan crisis económica, no conozcan lo que es una devaluación y que sólo la conozcan por el estudio en los libros de lo que sucedió en el pasado y que algunos vivimos.
Muchas gracias.
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