Harumi Moreno Flores
El 25 de noviembre marca el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, fecha reconocida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para visibilizar, atender y erradicar todas las formas de violencia que enfrentan mujeres y niñas en el mundo.
Esta jornada convoca a gobiernos, parlamentos, instituciones, organismos internacionales y sociedad civil a reforzar acciones que garanticen a ellas el derecho a vivir libres de violencia.
La violencia de género continúa como una de las violaciones a derechos humanos más persistentes y generalizadas. De acuerdo con ONU Mujeres, cerca de 736 millones de mujeres, es decir, casi una de cada tres, ha sufrido agresión física o sexual.
A nivel mundial, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) reportó que 51,100 mujeres fueron asesinadas en 2023 por su pareja íntima o un familiar, lo que equivale a 140 asesinadas cada día en su propio entorno. Estas cifras reflejan una situación crítica que se mantiene vigente en todos los países.
Aunque la ONU adoptó oficialmente esta fecha en 1999, su origen se ubica en América Latina. El 25 de noviembre honra la memoria de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, activistas dominicanas conocidas como “Las mariposas”, quienes fueron brutalmente asesinadas en 1960 por la dictadura de Rafael Trujillo debido a su lucha política y social.
En 1981, durante el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, organizaciones de mujeres propusieron declarar el 25 de noviembre como día de acción contra la violencia de género. La iniciativa se expandió por la región y posteriormente por el mundo, hasta que la Asamblea General de la ONU oficializó la fecha como una jornada internacional para promover políticas integrales de prevención, atención y sanción.
La historia de esta efeméride evidencia la fuerza del activismo latinoamericano en la construcción de agendas globales de derechos humanos.
En el contexto nacional, los datos más recientes muestran que la violencia contra las mujeres continúa siendo una problemática estructural. Según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en 2024 se registraron 6,837 mujeres asesinadas, lo que equivale a un promedio de 18.7 asesinadas al día. Esta cifra incluye homicidios dolosos y feminicidios y representa uno de los niveles más altos de violencia letal en los últimos años.
De este total, 839 casos fueron investigados como feminicidios, mientras que el homicidio doloso de mujeres registró 2,598 víctimas, un promedio de siete mujeres asesinadas por día únicamente en esa categoría. Datos del propio SESNSP indican que el feminicidio aumentó 0.6 % en 2024 en comparación con el año anterior.
La violencia familiar continúa como uno de los delitos de mayor incidencia; en muchos casos representa la antesala de agresiones más graves. La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) establece que siete de cada 10 mexicanas han enfrentado, al menos, un acto de violencia emocional, física, económica, sexual o patrimonial. Estos datos reflejan que la violencia de género atraviesa todos los espacios: el hogar, la escuela, el trabajo, las calles y los entornos digitales.
El 25 de noviembre inicia la campaña internacional de la ONU “16 Días de Activismo contra la Violencia de Género”, que se realiza cada año del 25 de noviembre al 10 de diciembre con el objetivo de visibilizar, denunciar y erradicar todas las formas de violencia contra mujeres y niñas.
Esta jornada culmina el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos. Gobiernos, congresos, organizaciones civiles y organismos internacionales llevan a cabo acciones orientadas a la prevención, sensibilización y fortalecimiento de los sistemas de atención y justicia.
En México, tanto el Congreso de la Unión como los congresos locales suelen realizar foros, conversatorios y mesas de trabajo en materia de igualdad sustantiva, feminicidio, violencia digital, acceso a la justicia y protección de víctimas. Diversas instituciones públicas lanzan campañas informativas para promover la denuncia, fortalecer los mecanismos de apoyo y visibilizar las rutas de atención.
La conmemoración del 25 de noviembre no solo invita a reflexionar sobre la magnitud de esta problemática, sino también a reforzar el compromiso institucional y social para erradicarla. La persistencia de la violencia contra mujeres y niñas exige políticas públicas integrales, presupuestos suficientes, acceso efectivo a la justicia, coordinación entre instituciones y una educación que fomente la igualdad desde edades tempranas.
La memoria de las hermanas Mirabal, junto con los testimonios de millones de mujeres en el mundo, nos recuerda que la violencia de género es evitable y que su eliminación requiere de la acción colectiva, continua y decidida. El mensaje permanece vigente: ni una más.