Juventina Bahena
En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer y rumbo a la Copa Mundial de Futbol, la Comisión de Deporte, que preside la diputada Paola Michell Longoria López (MC), realizó la ceremonia de Izamiento de la bandera en el Palacio Legislativo de San Lázaro, acompañada por la banda femenil de la Secretaría de la Defensa Nacional.
Longoria López señaló que izar la bandera nacional representa un momento simbólico de orgullo y responsabilidad, al recordar la lucha de las mujeres que han abierto camino en el deporte. “El deporte femenil en México es hoy sinónimo de talento, disciplina y orgullo nacional”.
Reconoció a las futbolistas, pioneras y atletas presentes por su papel en la transformación del deporte; subrayó que desde la Comisión que preside se impulsarán acciones que garanticen igualdad, visibilidad y oportunidades para las atletas.
Dejó en claro que el avance del deporte femenil es resultado del esfuerzo y perseverancia de generaciones de mujeres que rompieron barreras. Reiteró su compromiso de propiciar desde el ámbito legislativo que niñas y jóvenes puedan desarrollarse plenamente en la actividad deportiva y alcanzar sus sueños.
En tanto, la diputada Sandra Anaya Villegas, integrante de Morena, expresó su reconocimiento a la presidenta de la Comisión por realizar este homenaje a mujeres destacadas del futbol femenil mexicano. Destacó que hoy las mujeres no están solas, sino acompañadas de un esfuerzo legislativo que busca respaldarlas.
Afirmó que existen retos importantes, entre ellos, la desigualdad salarial en el deporte, por lo que reiteró su voluntad de continuar legislando a favor del futbol y del deporte femenil en general. Agregó que en el mes de la mujer es fundamental visibilizar estos desafíos y propiciar mejores condiciones y oportunidades a todas.
La presidenta de la Liga MX femenil, Mariana Gutiérrez Bernárdez, afirmó que este reconocimiento a mujeres deportistas es un acto de justicia porque han sido clave para abrir camino a nuevas generaciones. Reiteró que desde la Comisión de Deporte se garantizará la igualdad de oportunidades, mayor apoyo institucional y condiciones dignas al deporte femenil.
En representación de las atletas, Guadalupe Tovar Ugalde recordó los inicios del futbol femenil en México, cuando, sin apoyos ni reconocimiento, representaron al país con la única convicción de ganar. Pese a su juventud y a las adversidades, lograron un histórico tercer lugar en el primer mundial. Posteriormente consolidaron un movimiento que llenó estadios y abrió camino a posteriores futbolistas.
La periodista Marion Reimers destacó que el reconocimiento a las pioneras del futbol femenil honra a una generación que jugó con valentía y pasión cuando no existían apoyos ni condiciones. Su legado trasciende los resultados deportivos, al haber sembrado las bases para el crecimiento de esta actividad deportiva, aseveró.
Durante la ceremonia se entregaron reconocimientos a futbolistas profesionales, mundialistas y figuras históricas del balompié femenil, así como a atletas olímpicas, en un esfuerzo por visibilizar su trayectoria y contribución al deporte.
Lupita Tovar, capitana del equipo de mundialistas México-Italia 71, dice que fue una gran aventura. Ahí obtuvieron el tercer lugar y en México fueron campeonas mundiales.
Fue un momento muy especial cuando levantaron la bandera y entonaron el himno nacional, dice. “Salía de nuestras entrañas una fuerza que nos impulsaba a ganar, ganar, ganar, y ganamos, y aquí están los resultados. Ahora mis compañeras reciben reconocimiento luego de haber sido olvidadas hasta que alguien retomó nuestros recuerdos e hizo una investigación. Ahora estamos recibiendo reconocimientos como este de la Cámara de Diputados; es algo sensacional que afortunadamente se hace en vida”.
María Berta Orduña Molina comparte que jugó en el mundial de 1971 como defensa central. Era un deporte que no estaba permitido para las mujeres jugarlo en las canchas, lo hacían en la calle. Esos fueron los inicios de su preparación. “Sí, por eso yo sigo sosteniendo que son habilidades, pasiones que traemos de nacimiento, que solo hay que pulir.
“Primero hubo oposición en la familia y llegábamos tarde a los entrenamientos.
Pero poco a poco se dieron cuenta de mis habilidades y lo fueron aceptando.
Además, este deporte se fue divulgando primero en la calle, luego en la colonia, luego en todo el espacio deportivo”.
María de la Luz Hernández Montoya fue integrante de la Selección Mexicana de Futbol Femenil de 1970 a1971. Obtuvo el tercer lugar en Italia y el segundo en México. Le preguntamos si no es un deporte rudo para una mujer.
—No. Nos enseñaron técnicas para recibir la pelota con el pecho, con el vientre, cabecear y brincar; siempre nos dieron técnicas. Tuvimos mucho cuidado. Y sí, fuimos muy criticadas porque en esos tiempos nos decían que no íbamos a poder tener hijos por el deporte del futbol. Yo me casé y tuve hijos y varias de nosotras tienen su familia. Con ese mito en realidad nos querían marginar, creo.
Nunca nos intimidaron esos comentarios y demostramos en la práctica, en los hechos, que también las mujeres podíamos practicar este deporte. Además, teníamos una familia que nos apoyaban e impulsaba. Al principio yo era la que criticaba a mi hermana porque jugaba futbol. Ella era muy chiquita y jugaba en equipos de varones.
María Silvia Zaragoza Herrera tenía 17 años; ahora tiene 76.
—Nunca pensamos que seríamos reconocidas mundialmente; sabíamos que teníamos que ganar por la preparación de cada una; pero todas comenzamos en la calle, con los niños. La técnica que nos trajeron nuestros entrenadores es lo que nos desarrolló más, pero en realidad el acondicionamiento físico, la técnica ya la traíamos desde niñas.
Nosotras no luchábamos contra el futbol, sino contra el machismo muy arraigado desde casa; mi padre nunca me dejó jugar con hombres. Se quitaba el cinturón y me pegaba para no dejarme salir.
Por un lado, mi papá, y por otro, mi mamá, quien me preguntaba por qué lloraba; yo respondía que mi sueño era salir en la televisión; ella me daba mucho ánimo. Me decía que luchara por mis sus sueños y sí, de repente llegó a mí la televisión mediante un programa de baile, en el que participé casi por accidente, cuando se inauguró TV Azteca, junto al Blanquita, y mis hermanos y mis vecinos me vieron bailar en televisión.
Me emocionó mucho y seguí echándole ganas al futbol. Bajaba todos mis santos para que yo me quedara en la selección y afortunadamente quedaba en las 21 jugadoras y después, en las 16. Fuimos a Italia y recibimos varias invitaciones de Argentina, Perú, pero ya no como mundialistas, sino como equipo de México.
Este homenaje que nos hace la Cámara de Diputados nos lo hubieran hecho en nuestro mejor momento, pero nunca lo hicieron. Ahorita derramé lágrimas al escuchar el Himno Nacional. Nos sentimos orgullosas de haber abierto brechas, caminos para las nuevas generaciones.