Iván Castro Rodríguez
Cada año, el Día Mundial del Sida ofrece una oportunidad para reflexionar sobre los avances alcanzados en la respuesta global al VIH, así como respecto de los desafíos que aún impiden poner fin a la epidemia. Las Instituciones ONUSIDA y la Organización Mundial de la Salud (OMS) coinciden en que, aunque el acceso al tratamiento ha mejorado significativamente, el virus sigue afectando a millones de personas.
Según los datos más recientes, 40.8 millones de personas viven actualmente con VIH, y aunque el tratamiento antirretroviral permite que varias de ellas tengan una vida larga y saludable, las desigualdades marcan el rumbo de la epidemia. En 2024 se registraron alrededor de 1.3 millones de nuevas infecciones, cifra que evidencia que la prevención y educación continúan siendo esenciales.
Las muertes relacionadas con el SIDA, no obstante que han disminuido de forma importante desde su punto más alto en los años 2000, todavía son una preocupación global: 630 mil personas fallecieron en 2024 debido a enfermedades oportunistas asociadas al virus. La OMS subraya que parte de estas muertes pudo haberse evitado mediante el diagnóstico temprano, continuidad en el tratamiento y atención especializada.
En cuanto al acceso a tratamiento, 31.6 millones de personas reciben terapia antirretroviral, lo que representa el 77 % de quienes viven con el virus. Sin embargo, alrededor del 13 % aún no conoce su diagnóstico, un indicador que refleja la necesidad de fortalecer campañas de detección y derribar estigmas y desinformación.
Este año el lema internacional vuelve a colocar en el centro el derecho a la salud y la importancia de garantizar que nadie quede atrás. Activistas y organizaciones recuerdan que la lucha contra el VIH no es únicamente biomédica, sino social: combatir la discriminación, promover la educación sexual integral y asegurar el acceso universal a los servicios de salud son imprescindibles.
Mientras el mundo avanza hacia nuevas estrategias de prevención —profilaxis preexposición (PrEP) y tratamientos cada vez más eficaces—, la conmemoración del Día Mundial del Sida invita a redoblar esfuerzos, honrar la memoria de quienes perdieron la vida y acompañar a los que viven hoy con VIH en el camino hacia una vida plena y libre de estigmas.