Angel Luna Medina
Hoy quiero contarte lo que el silencio calla. Existe una canción de Bad Bunny, Debí tirar más fotos de cuando te tuve, con significados que van más allá de la literalidad y la sencillez de la letra. Esta melodía resguarda una verdad poética: la nostalgia por aquellos momentos que no valoramos hasta que son, simplemente, un recuerdo.
La añoranza no es otra cosa que el eco de los momentos que no valoramos hasta que se vuelven ceniza del recuerdo. Esa canción nos reclama la urgencia de capturar la esencia de lo vivido antes de que se esfume.
Bajo esa premisa, traslado la inspiración al escenario del Palacio Legislativo de San Lázaro. Aquí, donde las largas jornadas transcurren entre sillas, escritorios y ante las pantallas de las computadoras, el Sindicato de Trabajadores de la Cámara de Diputados abre una ventana al movimiento. Frente al sedentarismo, surge la medicina del ritmo: clases gratuitas de yoga, zumba, bailes de salón y ritmos latinos que transforman la fatiga en libertad.
Dicen que debimos retratar más lo que amamos mientras era nuestro. (“Tirar más fotos”, aconseja Bad Bunny). En nuestra pista de San Lázaro, cada paso es la "foto mental" que nos negamos a perder.
Bailamos para secuestrar el presente; para que, cuando la música cese, nos habite el recuerdo de quiénes fuimos en cada giro y en cada abrazo.
Con la guía de las profesoras y maestros como Rebeca Hernández, Elvira Romero y Luis Villegas, el arte se entrega a las y los trabajadores en las fronteras del horario laboral: desde el rocío de las 6 de la mañana hasta el refugio de las siete de la noche
Es en estas tardes bonitas de sol en San Lázaro -“como las que extrañan los que se van”, dice la canción de Bad Bunny- donde vemos a compañeras, entre ellas, Aylín Juárez, conquistar la pista cada jueves a las 15:00 horas, en la clase de bailes latinos.
Bailar no es solo dibujar siluetas en movimiento, o un dibujo de la cadera. Es una terapia integral que quema tensiones y calorías por igual. Es el corazón fortaleciéndose, la sangre fluyendo con brío y la mente liberando endorfinas. Aquí, entre la elegancia de los bailes de salón y la sinuosidad de la bachata sensual, nadie juzga; todas aprenden. Porque en estas clases de baile no se busca la perfección del paso, sino la espontaneidad del pulso y apoyar la salud de las y los trabajadores.
Que no te lo cuenten. Tu pasión se baila aquí.
Cada baile es una historia que nace y muere en escasos minutos y segundos. A veces, la obsesión por la técnica nos roba el placer del proceso. No esperes a ser un profesional para valorar el júbilo de tu cuerpo en una clase de zumba, salsa, bachata o yoga.
La verdadera maestría es no dejar que el momento se escape sin haberlo habitado. Al final, lo que trasciende no es el video guardado en el celular, sino la vibración que permanece en los músculos.
Al ver a mis compañeras moverse, el suspiro es inevitable. Veo a Aylín, bajo el hechizo del ritmo, encarnar esa Dancing queen que describe el famoso grupo musical sueco ABBA, mientras su alegría late con fuerza, "con el corazón dándome pata" (como dicta la rima de Bad Bunny). Es la emoción humana convertida en coreografía.
El baile expresa un lenguaje del cuerpo. En este rincón de San Lázaro, las inhibiciones se quedan en la puerta y la alegría toma el mando. No importa si es tu debut o si ya dominas la pista; recuerda que aquí el corazón marca el tiempo.
Al final, el baile no se trata de contar pasos, sino de que cada paso cuente. No importa si es tu primera vez en la pista o si ya dominas el ritmo. Tu pasión se baila aquí. Vívelo en cada nota, suelta el cuerpo y deja que el ritmo hable por ti.
No dejes que el momento se escape sin vivirlo. Porque al final, lo que te llevas no es el video en el celular, sino la sensación en el cuerpo. Tu pasión se baila aquí, antes de que la última nota se convierta en recuerdo.
Hoy yo quiero bailar, bailar, bailar. La salsa, la zumba, la bachata, los bailes latinos y de salón. Porque mi estadía aquí es finita, se terminará. Porque nunca sabemos si nos queda poco ni cuánto tiempo nos queda de música y baile..
¡Y si no sé bailar, o si el paso me falla, que Aylin Juárez me ayude, que la pasión de Aylín me guíe!
