Luz María Mondragón
Mayo florece. La mañana risueña está de fiesta. Mil campanas suenan en el corazón. Entre rosas, jazmines, orquídeas y girasoles, México celebra hoy el Día de las Madres. Regalos, felicitaciones, mensajes y las visitas de l@s hij@s marcan las horas en los hogares.
La fiesta puede comenzar desde el amanecer. Hay hij@s que sorprenden a sus mamás con serenatas en la madrugada, pues contratan mariachis, tríos o hasta bandas de música.
Desde las primeras horas, por las calles se escuchan populares canciones: “Las mañanitas”, “Amor eterno”, “Mi cariñito” y otras que destilan miel. En algunos pueblos se organizan festivales musicales en plazas públicas. Por supuesto en las escuelas, desde días antes, se realizan festejos para las mamás.
Para l@s mexican@s el 10 de mayo es un día casi sagrado. ¿Por qué? Porque festejamos a las madres, las que están en la Tierra, y sin olvidar a las que nos bendicen desde el cielo.
Países del mundo también festejan a las madres, pero en distintas fechas. En México, el Día de las Madres se celebra de forma fija cada 10 de mayo sin importar si cae entre o en fin de semana.
El Día de las Madres comenzó a celebrarse en 1922. Ese ayer, la propuesta fue respaldada por el entonces secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, por diversas instituciones y organizaciones sociales. Esta festividad contribuyó a reforzar la imagen de la mujer como madre y cuidadora del hogar, y el reconocimiento a este rol. El culto a la maternidad ya existía en las culturas mesoamericanas. Siglos después se fortaleció el arraigo del festejo en el país.
México fue el primer país latinoamericano en sumarse a esta conmemoración, y tal importancia adquirió la devoción a la madre que el 10 de mayo de 1949 se inauguró en la capital una gran escultura en honor a la madre.
El amor de una madre, es el impulso que le permite a un ser humano llegar a lo imposible. Ser madre, sin duda es algo extraordinario.
Sin embargo, también tiene sus dificultades y no siempre un sabor dulce sino podría ser amargo:
Las niñas y adolescentes tienen el derecho a estudiar y a realizar sus sueños. Quizá ser maestras, abogadas, bailarinas, científicas, médicas, filósofas …Sin embargo, cuando ni su mente, ni su cuerpo están preparados para la maternidad, en México anualmente se registran alrededor de 102 mil nacimientos de madres de entre diez y 17 años. Representa una tasa de 11.4 por cada mil mujeres en ese grupo de edad, según datos del Inegi.
Las entidades federativas con las mayores tasas de estos nacimientos son Chiapas, Oaxaca y Guerrero.
El embarazo infantil es una de las más importantes barreras para el crecimiento y la movilidad social femenina. El 80% de las niñas que son madres se dedican al trabajo no remunerado de cuidados (de hijas/hijos y familiares), solo 13.4% de ellas continúa estudiando.
El embarazo infantil y adolescente son fenómenos relacionados con determinantes estructurales económicos y factores sociales y culturales. Es un problema más frecuente en zonas rurales, especialmente en comunidades que hablan lengua indígena. Debido a las condiciones estructurales, las niñas experimentaron violencia sexual, cuyos agresores principales fueron tíos, conocidos, vecinos y primos,
Ante la permanente problemática social del embarazo infantil y adolescente, la diputada Mónica Fernández César (Morena) reflexionó: Es necesario incorporar el enfoque de derechos humanos y la perspectiva de género, e implementar la igualdad sustantiva, para garantizar la educación integral en sexualidad.
Por lo anterior propone una iniciativa que reforma el artículo 3º de la Constitución, en materia de educación sexual y reproductiva integral; orientada, a la prevención del embarazo en adolescentes, la cual, deberá ser impartida por expertos en la materia.