Juventina Bahena
Aunque existen avances tecnológicos en la industria de la construcción, la mano de obra de los albañiles es fundamental en la mayoría de las obras, desde las más modestas hasta las monumentales. Ellos construyen muros, colocan ladrillos, preparan morteros, la ejecución de revestimientos y acabados; aunque se están implementando tecnologías como la impresión 3D, la prefabricación y el uso de software de diseño y gestión de proyectos, nada reemplaza la mano de obra calificada en la construcción.
Poca gente sabe que a mediados de los 70, la entonces Escuela Nacional de Arquitectura, hoy Facultad de Arquitectura (FA) de la UNAM, utilizaba sus instalaciones para impartir cursos a maestros de la obra. Este proyecto se retomó en 2015 con la participación de la empresa cementera Holcim, que a su vez tiene el proyecto Escuela Mexicana de la Construcción, a través de la cual se impartió un curso piloto para maestros de obra.
La Facultad de Arquitectura desarrolló el programa académico, el material didáctico y se llevó a cabo el primer curso de lectura de planos para que los maestros de obra aprendieran a leer planos arquitectónicos y estructurales. En la primera convocatoria tuvieron 120 participantes. Hasta 2022, 800 maestros de obra han sido capacitados en temáticas como: lectura de planos, seguridad en la obra, elaboración de presupuestos, eficiencia energética y procesos de sustentabilidad.
Quienes terminan satisfactoriamente sus clases reciben la constancia de la UNAM, que para ellos seguramente será motivo de satisfacción, aumentará su autoestima y quizá, por qué no, formarse en arquitectura.
Es común verlos desplazarle con agilidad por la obra negra -pocas veces verán terminada la construcción que ayudaron a levantar- cargando bultos de cemento, cubetas con mortero y enrollando varillas. Todos son muy jóvenes, ajenos al lugar, con el cabello, las pestañas y las manos blanqueadas por la cal o el cemento, con su ropa de trabajo igualmente marcada por los insumos utilizados en su trabajo; comen entre ladrillos, costales de cemento, bloques de piedra fracturados o en la banqueta.
El salario promedio de un albañil en México es de alrededor de 8 mil pesos al mes por 45 horas a la semana y el de un maestro es de 12 mil, aproximadamente. Se contratan -verbalmente- por obra, lo cual significa que su trabajo es temporal, sin seguridad social y muchas veces sin equipo de seguridad, respirando el polvo y el cemento, que va directo a sus pulmones porque no usan cubrebocas.
La celebración del Día de la Santa Cruz o del Albañil se remonta a la jornada en que se encontró la cruz donde murió Jesús en Nazareth, 3 de mayo del 326 (también se señala el año 292), luego de que la emperatriz Helena de Constantinopla ordenó en Jerusalén excavar el Monte Calvario, sitio de la crucifixión.
En las excavaciones participaron trabajadores de la construcción, por ello se celebra también a los albañiles. Helena colocó tres cruces cerca de tres hombres que habían muerto recientemente y uno de los cuerpos resucitó; así, con la seguridad de que había encontrado la cruz donde murió Jesús, la emperatriz la mostró en procesión e instauró el Día de la Santa Cruz. Se solía colocar una cruz de madera en lo alto de la construcción, adornada con flores y listones.
Hoy, 3 de mayo, pararán la obra para festejar el día de la Santa Cruz y degustarán las carnitas y el chicharrón que compraron entre todos o que el dueño de la construcción les ofreció.
Con información de:
UNAM Global TV (2022) “De la obra a la escuela, UNAM capacita albañiles con cursos gratuitos”
https://unamglobal.unam.mx/global_tv/de-la-obra-la-escuela/
Grifaldo, Iván (2024), “¿Qué es el Día de la Santa Cruz y qué celebran los albañiles?”, en Uno TV
https://www.unotv.com/nacional/dia-de-la-santa-cruz-o-dia-del-albanil-por-que-se-celebra-el-3-de-mayo/