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Jazz is Dead, la nueva era musical en México


Aída Espinosa Torres

Seguramente has visto en las paredes y muros de la ciudad la frase Jazz Is Dead. Para quienes no estén familiarizados con este movimiento puede generar dudas: ¿es propaganda, una declaración fatalista o simplemente el grafiti del momento?

Tras investigar un poco, descubrimos que Jazz Is Dead, no es sólo un sello discográfico, sino también un movimiento musical que ha inyectado aire fresco a la música contemporánea desafiando la idea de que el jazz es un género estancado o relegado al pasado.

En México, donde la tradición jazzística experimenta altibajos en popularidad y apoyo institucional, esta iniciativa revitaliza el interés por el género atrayendo tanto a nuevos oyentes como a músicos que buscan ampliar sus horizontes.

Es oportuno hablar de esta tendencia, ya que el 30 de abril se celebra el Día Internacional del Jazz, fecha proclamada por la UNESCO en noviembre de 2011 con el propósito de destacar a este ritmo como una herramienta educativa y motor de la paz, la unidad y el diálogo intercultural.  

A lo largo de la historia este género musical ha desempeñado un papel fundamental en la lucha contra la discriminación y el racismo al promover la diversidad y el respeto a los derechos humanos.  

Jazz Is Dead incentiva la interpretación del jazz clásico e impulsa la fusión con géneros como el funk, el soul y la música tradicional latinoamericana. Este enfoque permite que artistas mexicanos encuentren un espacio para experimentar y conectar con audiencias que, de otro modo, podrían no haber explorado el jazz.

Eventos organizados bajo esta iniciativa han traído a México a figuras legendarias y emergentes del jazz global, lo que enriquece la escena local y fomenta colaboraciones entre músicos nacionales e internacionales.

Cada año, el Día Internacional del Jazz se celebra en 190 países con conciertos, talleres y actividades educativas que resaltan la importancia del jazz en la historia y la cultura mundial. En 2025, el evento principal será el All-Star Global Concert en Abu Dabi, con la participación de grandes figuras del jazz como Herbie Hancock, Dee Dee Bridgewater y Marcus Miller.

México se suma a la celebración con una agenda de eventos en varias ciudades, homenajes a artistas icónicos y festivales especiales.

El impacto de Jazz Is Dead en México se refleja en la creciente presencia de colectivos y festivales que buscan revitalizar el género. La llegada de proyectos como Cortex y la presentación de Ebo Taylor y Pat Thomas demuestran que el jazz evoluciona y encuentra diversas formas de expresión. Este movimiento impulsó a intérpretes mexicanos a explorar novedosas sonoridades y a desafiar los estilos del jazz tradicional, lo que propicia una escena diversa y vibrante.

México ha sido cuna de grandes jazzistas que destacan internacionalmente: Magos Herrera, quien entre otros reconocimientos fue nominada al Grammy; Fernando Toussaint: baterista y compositor pionero del jazz fusión en nuestro país; Antonio Sánchez: baterista y compositor, famoso por su trabajo en la banda sonora de Birdman y colaborar con Pat Metheny; Elizabeth Meza: cantante autodidacta que fusiona jazz con música de las Américas; Tino Contreras: pionero del jazz mexicano, conocido por su experimentación con sonidos prehispánicos y árabes.

También sobresale Juan García Esquivel: precursor del uso del sonido estéreo. Un gran experimentador de técnicas innovadoras de grabación y mezcla. Desarrolló lo que él llamaba "arreglos sonorámicos", una técnica que aprovechaba el estéreo para generar una sensación espacial en la música, algo revolucionario en su época. 

En conclusión, Jazz Is Dead ha sido un catalizador para la transformación del jazz en México, impulsando su evolución y acercándolo a nuevas generaciones. Lejos de estar muerto, el jazz sigue vivo y en constante reinvención.

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