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Amar en tiempos de algoritmos; San Valentín usa apps


Harumi Moreno Flores

El amor ya no solo se encuentra en citas fortuitas o presentaciones entre amigos.

Actualmente una parte significativa de las relaciones inicia con un algoritmo. Este 14 de febrero, el día de San Valentín, se celebra en un contexto donde las aplicaciones y redes sociales forman parte cotidiana de la vida afectiva de 75 millones de personas.

Plataformas como Tinder, Bumble o Grindr han redefinido la manera de conocer, interactuar y vincularse. A nivel global, Tinder registra 75 millones de usuarios activos mensuales. Se ha descargado 630 millones de veces, lo que ha dado lugar a 100.000 millones de matches. Presta servicio a 50 millones de usuarios al mes en 190 países y en 45 idiomas, una escala sin comparación en ninguna otra aplicación de la categoría.

En 2024, Tinder ganó cuatro Effie Awards por su campaña de marca global It Starts with a Swipe. En México el uso de estas aplicaciones creció de forma sostenida. Al menos, 15% de la población ha utilizado una app de citas, principalmente jóvenes y adultos jóvenes, quienes normalizan el empleo de estas plataformas como vía legitima para iniciar relaciones, tanto casuales como formales.

Sin embargo, esta nueva forma de relacionarse no está a salvo de retos. La rapidez con la que se establecen y rompen vínculos modificó la percepción del compromiso. El “match” facilita el contacto inmediato, pero no siempre garantiza profundidad emocional. Prácticas como el “ghosting”, la comunicación intermitente o el desapego afectivo ya son comunes en un entorno donde siempre parece haber otra opción disponible.

Las redes sociales inciden en la forma en que se vive la intimidad. Las demostraciones públicas de afecto, la comparación constante con otras parejas y la necesidad de validación digital han generado nuevas tensiones emocionales. El amor, ahora, también se mide en interacciones, reacciones y presencia en línea.

Ante estas nuevas circunstancias y formas de relacionarse, especialistas advierten que las aplicaciones no sustituyen la esencia de las relaciones humanas. La tecnología puede facilitar el encuentro, pero la construcción de vínculos sólidos sigue dependiendo de factores tradicionales: comunicación, confianza, empatía y acuerdos claros.

Este día de San Valentín el amor se mueve entre pantallas y emociones en un mundo guiado por algoritmos. Sin embargo, el mayor desafío no es encontrar un “match”, sino transformar la conexión digital en una relación auténtica y consciente.

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