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El 14 de febrero contado por la historia y la ciencia


Harumi Flores Moreno

Cada 14 de febrero, las calles se tiñen de rojo, los escaparates se llenan de corazones y las palabras amor y amistad se multiplican por todas partes. Pero detrás de esta celebración global, que mueve emociones y también economías, se esconden historias, leyendas, hasta hallazgos arqueológicos, pasando por curiosidades científicas que explican por qué el corazón late más fuerte cuando pensamos en alguien especial.

El Día de San Valentín no es solo una fecha en el calendario, sino un mosaico de símbolos, tradiciones y descubrimientos que han dado forma a la manera en que entendemos el amor. 

A continuación, un recorrido por los datos curiosos que revelan cómo esta celebración fue convirtiéndose en un fenómeno cultural que une historia, ciencia, sentimiento y tecnología a través de las nuevas aplicaciones de citas.

¿Por qué se celebra el Día de San Valetín? 

 Durante el gobierno del emperador Claudio II se prohibieron los matrimonios entre jóvenes, pues se creía que los solteros eran mejores soldados. Sin embargo, el sacerdote Valentín desafió la orden y continuó con la celebración de uniones en secreto, defendiendo el derecho al amor. Al ser descubierto, fue encarcelado y condenado a muerte.  

La tradición más difundida cuenta que, mientras estaba en prisión, devolvió la vista a la hija ciega de su carcelero y, antes de su ejecución, le entregó una carta firmada con las palabras: “Tu Valentín”.  

Siglos más tarde, en el año 494, el papa Gelasio I instauró el 14 de febrero como día de San Valentín (la fecha de su martirio), vinculándose así la memoria del mártir con las festividades dedicadas al afecto y al amor.  

¿Por qué el corazón de convirtió en un símbolo de amor?

El corazón suele vincularse con las emociones, especialmente con el amor. Filósofos griegos, entre ellos Aristóteles, afirmaban que este órgano era el centro de los sentimientos humanos, en particular, del amor.

La relación entre el corazón y el amor era tan extendida que en la antigua ciudad de Cirene se halló la representación más antigua conocida de su silueta en una moneda que data de los años 510 y 490 a.C. En ella aparece la figura del corazón con sus dos lóbulos superiores y la característica forma en V en la parte inferior, muy similar al símbolo que actualmente se reconoce en todo el mundo.

Los especialistas consideran que este diseño no aludía directamente al corazón, sino al silphium, una planta de la familia del hinojo que crecía en la costa cercana a Cirene y que tuvo gran importancia cultural y económica en la antigüedad.

Desde el siglo XVIII se popularizó incluir un corazón en tarjetas y regalos, sellando así el vínculo con el amor romántico.

¡Es tu cerebro, no tu corazón!

Las emociones, incluido el amor, son procesos neurobiológicos complejos que ocurren en distintas áreas cerebrales, como el sistema límbico y la corteza; libera neurotransmisores (dopamina, oxitocina) que generan sensaciones placenteras y apego, mientras que el corazón es un órgano muscular que reacciona a estas señales cerebrales, bombeando sangre y generando sensaciones físicas como palpitaciones, pero no es el origen de la emoción amorosa. 

El corazón es un "segundo cerebro" por su propia red neuronal, pero el amor como sentimiento nace en el cerebro, con una interacción bidireccional entre ambos. Estos procesos han sido estudiados por instituciones académicas como Harvard Medical School y publicados en revistas científicas de psicología.

¿Cuáles son los cambios físicos asociados al enamoramiento?

Aceleración del ritmo cardiaco y sudoración: el cuerpo responde como si estuviera en una situación de excitación o alerta. La liberación de adrenalina y cortisol son los responsables de las “mariposas en el estómago” y la tensión física inicial. El enamoramiento puede mejorar el sistema inmunológico y reducir la percepción del dolor.

Hay 168 razones para besar más

La ciencia lo respalda. Un beso no solo es un gesto romántico: activa más de 160 músculos, libera hormonas como dopamina y oxitocina, fortalece el sistema inmune y reduce el estrés. Además, involucra principalmente los músculos faciales como el orbicular de los labios y los cigomáticos.

Científicamente los besos queman calorías, en ese momento se pueden consumir entre 2 y 6 calorías por minuto; fortalecen el sistema inmunológico: el intercambio de bacterias, estimulan las defensas del cuerpo; además, reducen el estrés y la ansiedad.

Y como si fuera poco, besar prolonga la vida: diversos estudios sugieren que quienes besan con frecuencia disfrutan de mejor calidad de vida y longevidad. Besar es medicina, gimnasio y terapia… todo en un solo gesto.

Cupido ahora tiene Wi-Fi

Tinder, Bumble y son las aplicaciones más populares que dominan el mercado global de citas. Estos recursos digitales para encontrar pareja han demostrado ser eficaces, pero con matices. Ojo al dato: según un estudio de la Universidad de Stanford, 61% de las parejas actuales se conocieron en Internet, lo que convierte a las apps en el medio más común para iniciar relaciones.  

Estas plataformas derriban fronteras de tiempo y distancia, conectando a personas que jamás se habrían cruzado. Los estudios muestran que las parejas nacidas en apps son tan felices como las que se conocieron cara a cara.

Eso sí, no todo es miel sobre hojuelas: muchos usuarios se topan con la superficialidad de los matches, el temido ghosting y hasta perfiles falsos. En resumen, las apps funcionan, pero no hacen magia.

Cuando el amor se hace palabra

“El amor me domina, dulce criatura amarga, que nadie puede resistir”: Safo

“El amor me tiene prisionero y no deseo liberación”: Bernart de Venatadorn

“Estoy muriendo y aún no muero”: Garcilaso de la Vega

“Detente, sombra de mi bien esquivo, imagen del hechizo que más quiero”: Sor Juana Inés de la Cruz

“Es tan corto el amor y tan largo el olvido”: Pablo Neruda

“El amor nos arrastra hacia lo imposible y, sin embargo, seguimos”: Margaret Atwood

“El amor es descubrir en el otro la razón de nuestra existencia”: Octavio Paz











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