Iván Castro Rodríguez
Cada 10 de diciembre, mientras el mundo celebra el aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, también se recuerda una efeméride paralela: el Día Internacional de los Derechos de los Animales. Fecha que invita a reflexionar sobre una realidad que rara vez ocupa los titulares, pero que sostiene silenciosamente la vida cotidiana de millones de personas: la industria ganadera y la matanza de ejemplares para consumo humano. La humanidad ha convivido con los animales desde mucho antes de que existieran las ciudades o la agricultura avanzada. Sin embargo, nunca antes en la historia se había matado y explotado a tantos animales como en la actualidad. Para dimensionarlo: a escala global se sacrifican 80 mil millones de animales terrestres al año, una magnitud sin precedente. Sólo en algunos países —como México— se sacrifican anualmente 2 174 millones de animales para consumo humano. Detrás de cada trozo de carne que llega a nuestra mesa existe un sistema complejo que plantea preguntas profundas: ¿Es moralmente aceptable matar animales que sienten?
¿Puede existir una ganadería compatible con sus derechos? ¿Estamos preparados para mirar el costo oculto de la carne?
La ganadería del siglo XXI ha evolucionado en tres grandes modelos:
1. Ganadería extensiva
Los animales pastan libremente, mantienen conductas naturales y viven en espacios abiertos. Aunque suele considerarse más ética y sostenible, hoy representa una minoría de la producción mundial: se estima que sólo entre 20 % y 30 % de la carne bovina global proviene de sistemas de pastoreo.
2. Ganadería intensiva o industrial
Es el modelo predominante. Se calcula que alrededor del 74 % de los animales terrestres de granja están en sistemas intensivos, y más del 90 % de los animales de granja del mundo viven en “granjas fábrica”. En el caso del pollo, cerca del 70 % de la producción mundial procede de estos sistemas; en el caso del cerdo, alrededor del 57 %.
La expansión de este modelo ha logrado que la carne sea un producto accesible —en 2022 la producción mundial alcanzó 360,6 millones de toneladas—, pero también ha generado enormes cuestionamientos éticos y ambientales: hacinamiento, estrés crónico y un impacto ecológico significativo. La propia FAO estima que la ganadería aporta 14,5 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
3. Producción ecológica o de bienestar elevado
Busca equilibrar eficiencia y respeto, ofreciendo mejores condiciones de vida, alimentación regulada y acceso a espacios más amplios. Aunque en crecimiento, representa un porcentaje reducido de la oferta.
La matanza, entre la técnica y la ética
La legislación internacional exige que el sacrificio incluya: transporte adecuado, aturdimiento previo y supervisión veterinaria.
Sin embargo, múltiples investigaciones revelan que la práctica dista de la norma. Fallos en el aturdimiento, estrés extremo en el transporte, matanzas clandestinas y violaciones sistemáticas en los mataderos documentan un sistema donde la eficiencia económica prevalece sobre el bienestar. Cuando se sacrifican 2000 millones de animales al año en un solo país, o decenas de miles cada hora en el mundo, incluso un pequeño porcentaje de fallos implica sufrimiento a una escala colosal.
¿Qué dice la sociedad y la ley?
Aunque varias legislaciones modernas reconocen a los animales como seres sintientes, no implica que tengan derechos plenos. Tres corrientes dominan la discusión:
Bienestarismo: acepta el uso de animales, pero busca minimizar su sufrimiento
Abolicionismo: sostiene que matar animales para consumo es moralmente inadmisible.
Regulación progresiva: propone mejorar leyes y condiciones sin eliminar totalmente la ganadería.
El cambio social avanza: consumidores informados, movimientos animalistas y nuevas normativas están presionando a la industria. Esto ocurre en un contexto en el que se crían actualmente más animales que nunca: unas 25–26 mil millones de aves, 1.55 mil millones de bovinos, y más de 1 000 millones de cerdos en el mundo.
El dilema ético: ¿tenemos derecho a matar animales?
Este debate ancestral hoy adquiere nueva fuerza por tres factores:
Mayor evidencia científica sobre la inteligencia y sensibilidad animal.
Intensificación de la producción, que trata a los animales como unidades de rendimiento.
Mayor transparencia sobre lo que ocurre en granjas y mataderos. Mientras los defensores del consumo apelan a la tradición y la nutrición, quienes defienden los derechos animales argumentan que la costumbre no justifica el sufrimiento. Y los números —miles de millones de vidas afectadas cada año— hacen el dilema más difícil de ignorar.
Caminos hacia un futuro más ético
La transformación ya está en marcha:
Carne cultivada en laboratorio: permite producir carne real sin criar ni matar animales. Proteína vegetal avanzada: hamburguesas y productos vegetales que imitan sabor y textura.
Ganadería regenerativa y de bienestar elevado: devuelven espacio, salud y dignidad a los animales.
Cambios en el consumidor: dietas flexitarianas, reducción del consumo y productos certificados.
Conclusión: un llamado desde el 10 de diciembre
El Día Internacional de los Derechos de los Animales no busca confrontar, sino analizar. La ganadería y la matanza no pueden estudiarse solamente desde su eficiencia productiva. También deben considerarse la ética, la compasión y la sostenibilidad. En un mundo en el que 70 % de los animales de granja viven en sistemas intensivos y donde se sacrifican decenas de miles por minuto, la pregunta no es cómo nos alimentamos, sino a qué costo.
Los animales no son máquinas de producción. Son seres con emociones, memoria y capacidad de sufrir. Reconocer su valor no implica renunciar totalmente a la ganadería, pero sí transformarla profundamente.
Ese cambio —lento, complejo, inevitable— ya ha comenzado. El futuro dependerá de nuestra capacidad de mirar más allá del plato y reconocer que la vida, en todas sus formas, merece respeto.
Referencias FAO
– Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. (2022). Meat and Meat Products: Global Production Statistics. FAO. (2013). Tackling Climate Change Through Livestock: A Global Assessment of Emissions and Mitigation Opportunities. FAO. (2023). New FAO Report Maps Pathways Towards Lower Livestock Emissions. OECD & FAO. (2023). OECD-FAO Agricultural Outlook 2023-2032, Capítulo: Carne. Our World in Data. (2023). Meat Production – Global Data and Historical Trends. Sentience Institute. (2019). Global Farmed Animal Estimates – Proporción de animales en sistemas intensivos. Igualdad Animal México. (2025). ¿Cuántos animales se matan al año para consumo humano? Destatis – Oficina Federal de Estadística de Alemania. (2023). International Statistics: Livestock and Meat Production. Global Agriculture. (2022). Industrial Livestock Production, Land Use and Environmental Impact.