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La IA en el periodismo verificar los datos y contextualizar es la clave


Juventina Bahena

El uso de la IA se ha normalizado entre la población principalmente joven, estudiantes, profesionales y … periodistas, pero en cualquier caso la información que se genere de este modo debe ser verificada para ser fiable, dadas las dificultades para identificar cómo se ha llegado a una determinada tesis tendenciosa subyacente.

Primero hay que entender que la IA aprende de grandes volúmenes de información y datos extraídos de internet y otras fuentes, y si estos datos contienen sesgos históricos, sociales o culturales como racismo, sexismo, posturas ideológicas, neoliberales, etcétera, la IA inevitablemente replicará esas mismas tendencias en el contenido que genera.

La IA generativa puede crear contenido que poco se diferencia del producido por la investigación de periodistas reales. “Estudios recientes (octubre de 2025) han demostrado que los chatbots de IA pueden producir información imprecisa o falsa hasta en un 45 por ciento de los casos, lo que, si no se verifica, contamina el ecosistema informativo”.

Sin embargo, hay una forma de diferenciar entre una y otra información: las fuentes de donde se obtiene, es decir, se requiere verificar los datos y contextualizarlos, considerando que la interpretación de la información la hace el periodista.

Es poco probable que un periodista de investigación haga un copy paste de la respuesta que da un chatbot; aunque esto no puede catalogarse como plagio porque no se está replicando lo que ha publicado un solo autor, se estaría cayendo en una actividad poco profesional, fato de ética porque se estaría publicando como un trabajo propio que, además, es avalado por la casa editora, además de que se estarían asumiendo los mismos sesgos ideológicos o de otro tipo.  Los expertos y periodistas concuerdan en que la IA debe ser un aliado estratégico y no un sustituto.

Otro riesgo que puede suscitarse es que se caiga en una práctica de “dependencia total de la IA que puede llevar a que los periodistas se centren menos en la interpretación, verificación y contextualización de la información, que son aspectos cruciales del periodismo de calidad. La IA no puede, por sí sola, garantizar la fiabilidad del contenido si no se entrena con información diversa y de calidad y si no existe supervisión humana”.

Y no nos referimos al creciente flujo de desinformación y noticias falsas a lo que viene a sumarse el descrédito y la desconfianza en los medios tradicionales; no obstante, debido a las ventajas que proporcionan las redes sociales para informarse debido a los dispositivos móviles, la velocidad y la brevedad con que se trasmiten los mensajes, el periodismo profesional parece perder terreno.

El Centro Nacional de Información de Naciones Unidas considera que la IA no solo está cambiando cómo se produce el periodismo, sino también lo que puede lograrse con él. “El periodismo de datos, por ejemplo, se beneficia de la capacidad de la IA para detectar patrones, anomalías y correlaciones en grandes conjuntos de datos, lo que permite reportajes más completos y reveladores”.

Y precisa que “las herramientas de procesamiento de lenguaje natural pueden resumir documentos extensos, destacar citas clave y traducir contenido a múltiples idiomas. Estos avances hacen que el periodismo sea más accesible para audiencias globales.”
La Fundación Gabo realizó una investigación que, aunque no es reciente (enero de 2023) nos da idea de “cómo se han implementado sistemas automatizados por desarrolladores y editores como una vía para crear un periodismo mejorado y aumentado en sus capacidades, y cómo los medios han ido apostando por alguna forma de automatización en sus procesos.”

Por ejemplo, Ojo Público, de Perú, analizaba grandes cantidades de información para su participación directa en importantes proyectos periodísticos sobre corrupción, como los Panama Papers o el caso Lava Jato. Este caso fue una operación iniciada en marzo de 2014 que al año siguiente propició la creación de una comisión parlamentaria para investigar a Odebrecht y una vasta red de corrupción que operaba en 24 estados brasileños y en más de 70 países. “Entre 2004 y 2014, Odebrecht tuvo movimientos financieros por un valor de 6 mil 410 millones de dólares y se estima que pagó 183 millones de dólares en sobornos en ese mismo periodo”.

Ése es el tipo de periodismo de investigación que no podría realizar por sí sola la IA, pero es una herramienta estupenda para darle velocidad y acelerar el proceso de exploración de elementos que pudieran configurar un acto o un delito de corrupción, por ejemplo, particularmente en cuanto al mal uso del erario y las finanzas públicas.   

Otro tipo de herramientas como la española Narrativa, especializada en generación de lenguaje natural, creada hace 10 años para operar como una especie de agencia de noticias basada en IA, creó Gabriele, un robot capaz de redactar en cuestión de segundos notas periodísticas que luego son distribuidas a distintos medios de comunicación, muchos de ellos en España, como RTVE, 20 Minutos o El Periódico.

La IA es el asistente personal y compañero fiel de todo periodista. Nada más.


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