Investigación / A Profundidad


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Nació en 1917 la actual Constitución; dio forma al México moderno


Harumi Moreno Flores 

El 5 de febrero de 1917, en el histórico Teatro de la República de Querétaro, fue promulgada la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el documento que redefinió la vida política, social y jurídica del país luego de años de conflicto armado. Su aprobación marcó el cierre institucional de la Revolución Mexicana y sentó las bases del Estado mexicano contemporáneo.

El origen de la Constitución de 1917 se encuentra en el profundo desgaste del régimen porfirista, caracterizado por la concentración de la riqueza, la falta de derechos laborales y la exclusión política de amplios sectores de la población. El estallido revolucionario de 1910 evidenció la urgencia de una transformación estructural que respondiera a las demandas sociales de campesinos, obreros y clases medias. 

En este contexto, Venustiano Carranza, Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, convocó en septiembre de 1916 a un Congreso Constituyente con el objetivo inicial de reformar la Constitución de 1857. El Congreso se integró por 219 diputados, representantes de distintas regiones del país, quienes sesionaron entre el 1 de diciembre de 1916 y el 31 de enero de 1917 en la ciudad de Querétaro. 

Los debates del Constituyente estuvieron marcados por posturas encontradas entre los llamados “moderados” y los “radicales”; estos últimos impulsaron la inclusión de derechos sociales en el texto constitucional. Como resultado, México se convirtió en el primer país del mundo en incorporar este tipo de derechos en su Constitución, adelantándose a la Constitución de Weimar de 1919. 

Entre los artículos más emblemáticos destacan el artículo 3°, que estableció la educación laica, gratuita y obligatoria; el artículo 27, que reconoció la propiedad originaria de la nación sobre la tierra y los recursos naturales, lo que estableció las bases de la reforma agraria; y el artículo 123, que consagró derechos laborales como la jornada máxima de ocho horas, el salario mínimo, el descanso semanal y el derecho a la organización sindical. 

A lo largo de más de un siglo de vigencia, la Carta Magna ha sido objeto de cientos de reformas, reflejo de los cambios económicos, sociales y políticos del país. No obstante, se mantiene como el ordenamiento jurídico supremo, del cual emanan todas las leyes y políticas públicas.

El Día de la Constitución no únicamente recuerda la promulgación de un documento histórico fundamental; también invita a reflexionar sobre la vigencia de los derechos, el fortalecimiento del Estado de derecho y el papel de la ciudadanía en la construcción de una democracia sólida. 


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