En el marco de las actividades del Espacio Cultural San Lázaro, se llevó a cabo el circulo de lectura “No oyes ladrar a los perros”, de Juan Rulfo, con la participación de lectoras y lectores que compartieron sus experiencias y análisis de la obra.
La dinámica de esta actividad se desarrolló a partir de una serie de preguntas dirigidas a las y los participantes, quienes expresaron que la obra emblemática de la literatura mexicana es una pieza fundamental del realismo narrativo del siglo XX.
Durante la sesión, compartieron, en una primera dinámica, las emociones y sensaciones que les dejó la lectura, destacando sentimientos como angustia, dolor, soledad, desasosiego, frustración, impotencia, amor y decepción.
Las intervenciones destacaron la intensidad emocional del relato y la capacidad de Juan Rulfo para transmitir una realidad cruda y profundamente humana a través de un lenguaje sobrio y preciso.
Varios participantes subrayaron que el texto provoca más impresiones que emociones explícitas, al construir imágenes poderosas que remiten casi a una experiencia cinematográfica.
En una segunda etapa del diálogo, el grupo abordó los simbolismos presentes en el cuento; entre los más recurrentes, mencionaron la figura del padre cargando al hijo como representación del amor paterno incondicional, la culpa y el peso de los errores; la luna y la oscuridad del camino como señales del tránsito hacia la muerte; y el ladrar de los perros como símbolo de esperanza, guía y expectativa de ayuda.
También reflexionaron sobre el silencio del hijo como una forma de resignación o despedida, así como sobre la soledad que atraviesa toda la narración.
Algunas participaciones destacaron la posible influencia de “Don Quijote de la Mancha” en el simbolismo de la obra de Rulfo, mientras que otras enfatizaron que más allá de los símbolos, el cuento retrata una realidad histórica marcada por la pobreza, la violencia y la desintegración familiar, sin juicios morales por parte del autor.