Iván Castro Rodríguez
El 18 de marzo de 2025 el Congreso de la Ciudad de México aprobó una reforma histórica en el ámbito de las corridas de toros, al modificar significativamente las condiciones bajo las cuales se realizan estos espectáculos. El dictamen fue aprobado, tanto en lo general como en lo particular, con 61 votos a favor, 1 en contra y 0 abstenciones; establece un nuevo enfoque que busca transformar las corridas en "espectáculos sin violencia".
Este cambio refleja el compromiso con el bienestar animal y los valores éticos contemporáneos, lo que equilibra la tradición cultural con el respeto a los derechos de los seres vivos.
Entre los principales puntos de la reforma destaca la prohibición de la muerte del toro durante el espectáculo, lo que implica que los animales deberán ser devueltos a su ganadería al finalizar la corrida. Además, se establece la figura del "espectáculo taurino sin violencia", lo que permite que se sigan realizando eventos en la plaza de toros de la Ciudad de México, pero bajo nuevas normativas.
Otra medida clave es eliminar el uso de objetos punzantes: banderillas, espadas y lanzas; se permitirá únicamente el manejo del capote y la muleta. También se garantizará la integridad física de los toros antes, durante y después del espectáculo, y se limita la duración de las corridas a un máximo de 30 minutos, esto es, 10 minutos para la participación de cada torero.
Durante la sesión, diputadas y diputados expresaron sus opiniones sobre el dictamen. La diputada Daniela Gicela Álvarez Camacho (PAN) destacó que este tema es uno de los más polarizantes, pero subrayó la necesidad de encontrar un equilibrio entre la preservación de la tradición y la protección del bienestar animal. La diputada Nora Arias Contreras (PRD) resaltó que esta reforma representa un avance hacia una sociedad más ética y alineada con los valores actuales, mientras que Tania Nanette Larios Pérez (PRI) enfatizó que el dictamen pone fin a un espectáculo basado en la violencia y el sufrimiento animal. El diputado Víctor Hugo Romo de Vivar Guerra (Morena) celebró la reforma como un ejemplo de democracia deliberativa que, por un lado, respeta las tradiciones culturales y, por otro, cumple con la obligación constitucional de proteger a los seres sintientes.
Los opositores a las corridas de toros, especialmente los activistas en favor de los derechos de los animales, argumentan que estos espectáculos son crueles y que no deben ser toleradas en una sociedad que promueve el respeto a la vida. Consideran que los toros sufren un trato extremadamente violento, desde los golpes y heridas durante el espectáculo hasta su muerte ante la mirada del público, lo que contraviene los principios éticos que abogan por el bienestar animal. En este sentido, las corridas de toros, que históricamente se veían como una tradición cultural, fueron cuestionadas como forma de entretenimiento que implica el sufrimiento innecesario de un ser vivo.
En contraste, quienes defienden las corridas de toros sostienen que son una manifestación cultural profundamente arraigada en la identidad mexicana. Esgrimen que son una expresión artística comparable a otras formas de arte, como la ópera o el ballet, y que representan la unificación de coraje, destreza y belleza de los toreros, además de ser una conexión simbólica con la naturaleza.
Se enfatizó como parte de la defensa que, para muchas familias, las corridas de toros son una fuente importante de ingresos y empleo, especialmente en áreas relacionadas con el turismo y la industria taurina.
La reforma aprobada en el Congreso de la Ciudad de México es un cambio significativo en el enfoque de las corridas de toros que busca equilibrar la preservación de la tradición cultural con la creciente conciencia sobre los derechos de los animales.
Aunque es un tema que divide, el dictamen aprobado marca un paso importante hacia una sociedad que busca adaptarse a nuevas realidades éticas sin perder su identidad cultural.