Por los caminos del Sur… las crónicas musicalizadas de Agustín Ramírez
José Agustín Ramírez Altamirano (1903 -1957), el maestro de primaria y prolífico compositor de chilenas, musicalizó las crónicas sureñas de su tiempo. “Por los caminos del sur” es la visión fresca y amorosa por su tierra natal que se convirtió en el himno de los guerrerenses.
Los tiempos han cambiado, pero para ellos significa la añoranza del Guerrero de principios de siglo que conocieron a través de los recuerdos y las historias contadas por sus abuelos, pero también por las canciones de Ramírez Altamirano.
La música, la comida, los atuendos, los bailes tradicionales nos dan identidad y “Por los caminos del sur” sigue siendo una de las canciones más queridas y representativas de los guerrerenses; su legado todavía inspira a nuevas generaciones de músicos y artistas.
Fue profesor de primaria, compositor y poeta. De pequeño aprendió a tocar el violín, la guitarra y el piano; a los 12 años aprendió solfeo y armonía , en Acapulco. A los 13 años tuvo a su cargo la oficina de Telégrafos de Atoyac, con el grado de teniente.
Viajó becado a la Ciudad de México, donde se graduó como profesor en la Escuela Normal de México, en 1924, al tiempo que continuó sus cursos de piano. Tocaba el piano en cines y el órgano en las iglesias de Santo Domingo y Loreto.
Fue maestro en Sinaloa, San Luis Potosí y Tamaulipas. Ahí empezó a componer sus primeras canciones. Fundó y dirigió el conjunto musical Los Trovadores Tamaulipecos. Con ellos grabó discos en tres compañías: Columbia, Peerles y RCA Víctor. Realizó giras por Cuba y a otros países de Las Antillas, en América Central, en parte de América del Sur y los Estados Unidos.
En Guerrero fundó el grupo Los Cancioneros Guerrerenses. En la Ciudad de México tuvo a su cargo la Dirección General de Acción Social y Cultura Estética, desde donde dirigió los centros culturales para obreros del Distrito Federal (1929–1930).
Es autor de los himnos al Agrarista, a la Madre, a Zapata, a los Niños Héroes, al Hospital Militar, etcétera; de los coros y canciones escolares "La mazorquita", "Arroyito", "La milpa", y más de 80 canciones escritas entre 1930 y 1940.
Las más conocidas: "Ometepec, "Linaloé", "Acapulqueña", "Caleta", "El toro rabón", "Al regresar a tus brazos", "Diamante azul", "Mañanita costeña", "Ojos de almendra", "Nochecita de octubre", "La vida se nos va" y otras.
Divulgó la "Sanmarqueña", creada por el padre Emilio Vázquez Jiménez y aunque no todas las letras de las canciones que dio a conocer son suyas, el gran mérito de Agustín Ramírez es la belleza de la música que compuso para ellas.
José Agustín Ramírez Altamirano, el compositor, y José Agustín Ramírez Gómez, el escritor, eran parientes. El novelista, ensayista, dramaturgo, cuentista, guionista, fue nombrado así en honor a su tío, el compositor de "Por los caminos del sur".
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