La pandemia devastó las economías deslizándolas hacia la incertidumbre. En la emergencia sanitaria mundial los trabajadores mexicanos que laboran en el extranjero, principalmente en los Estados Unidos, se han consolidado como los pilares que apuntalan la supervivencia económica de nuestro país.
En la mitología griega, Atlas sostiene sobre sus hombros el peso de los cielos. En el presente, los connacionales que emigraron a los Estados Unidos, en busca de las oportunidades que no encontraron en su patria, son los titanes que cargan la economía nacional. Devotamente envían dinero a sus familias.
Durante 2021 las remesas registraron un nivel histórico. Aumentaron más de 27 por ciento. Se ubicaron en 51 mil 594 millones de dólares. Las tendencias adelantan que crecerán en este 2022.
Según datos del Inegi, la recepción de remesas beneficia al 13.1% de los hogares. Alrededor de 4.6 millones de familias sobreviven gracias al dinero que mandan sus familiares que trabajan en los Estados Unidos.
Los hogares que tienen el mayor número de transferencias están ubicados en localidades que tienen un número de habitantes menor a 2 mil 499 personas. En las ciudades (poblaciones mayores a 100 mil habitantes) el 9.3% es el porcentaje de hogares que perciben remesas.
En el vecino país se calcula que hay una población aproximada de 36 millones de connacionales, lo que representa el mayor número de habitantes mexicanos en otro país. De los 57 millones de latinos que viven allá, los mexicanos representan el 63 por ciento.
La emergencia sanitaria por Covid-19 comenzó en 2020. Causó la otra pandemia: la crisis económica. El esfuerzo de los mexicanos en el vecino país, también en 2020 generó otro récord histórico en materia de remesas: 40 mil 605 millones de dólares.
Datos del Banco de México de 2021 señalan que 98.9 por ciento de las remesas llegó a través de transferencias electrónicas. Y sólo 0.7% fue en efectivo.
Por entidades, el estado líder en recepción de remesas en 2021 fue Jalisco, que en todo el año ingresó 5 mil 236 millones de dólares. Luego, Michoacán y Guanajuato. Entre los tres captaron 28.1% de todas las transferencias recibidas el año pasado.
Hay que destacar que los mexicanos emigraban al extranjero en busca de oportunidades económicas. Actualmente, además de esta razón, está aumentando este fenómeno por la inseguridad pública que reina en México.
Familias completas huyen al extranjero en busca de la paz y seguridad que no tienen en sus comunidades. Ejemplo: la violencia domina en territorios de Michoacán, Guerrero, Zacatecas y otras localidades de México, donde adultos, jóvenes, niñas y niños están amenazados por los grupos criminales, que los despoja de sus hogares y hasta de la vida.
Para la diputada Blanca María del Socorro Alcalá Ruiz (PRI) se debe reconocer el esfuerzo y contribución de los connacionales porque las remesas que envíen se han convertido en la principal fuente de divisas de México; son un pilar fundamental del ingreso, sustento de las familias y motor de desarrollo de la economía.
Por ello, apoya crear el Fondo Solidario Migrante, a fin reconocer y dar sustentabilidad hacendaria a las remesas que envían los connacionales que viven en el extranjero.
Esto permitiría, por un lado, reconocer el esfuerzo y contribución de los mexicanos en el exterior. Y ser un vínculo que genere desarrollo en las regiones en las que se erogan, a fin de compensar la extinción de fondos de apoyo a migrantes.
El Fondo Solidario Migrante se construiría con el 6.4 por ciento de la contribución de las remesas, que pueden ser distribuidos por fórmulas, en los estados y municipios del país que reciben remesas.
Los recursos del Fondo Solidario Migrante se destinarían a obras de infraestructura sanitaria, de educación y de salud en comunidades de origen, así como capacitación a los migrantes en retorno, a fin de facilitar su proceso de reinserción en el mercado formal.
Asimismo, apoyar proyectos de inversión, productivos o de autoempleo en las comunidades migrantes. Es fundamental crear políticas públicas que atiendan a las comunidades donde más se registran desplazamientos de población.
Mientras tanto, las nostalgias, los latidos, las oraciones y el dinero de los trabajadores mexicanos en el extranjero vuelan hacia su añorada tierra.