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Tolerancia cero al acoso escolar


Aída Espinosa Torres

El acoso escolar o bullying, sin percibirlo, puede comenzar con conductas leves e imperceptibles: apodos, burlas y agresiones físicas menores, comportamientos que en ocasiones tratan de normalizarse y se guarda silencio, pero crecen hasta que las consecuencias se vuelven incontenibles generando graves secuelas en el comportamiento de las y los estudiantes, en su desarrollo físico y emocional.

La OCDE y la Organización Internacional Bullying Sin Fronteras reportó a México como el país con más casos de acoso escolar. Entre enero de 2020 y diciembre de 2021, de 40 millones de alumnas y alumnos de primaria y secundaria, existen 28 millones que sufren acoso cotidiano: 180 mil son casos graves de bullying y ciberbullying.

Siete de cada 10 niños, niñas y adolescentes sufren todos los días algún tipo de acoso o intimidación.   40% son víctimas de acoso y 17 % fueron golpeados, además de que 44 % sufrieron violencia en redes sociales. Se señala como causas del bullying, principalmente, a la violencia familiar, en tanto que las niñas, niños y adolescentes crecen según el entorno en el que viven. La violencia se normaliza y los infantes no se reconocen como víctimas. Registran que uno de cada cinco adolescentes entre 16 y 17 años asegura haber sido golpeado por sus padres.

La organización reporta que niñas, niños y adolescentes sufren diariamente algún tipo de acoso o intimidación en México. 40 por ciento han sido víctimas de acoso, el 17 fueron golpeados y 44 sufrieron violencia en redes sociales. Un dato preocupante es el hecho de que los buleadores cibernéticos son responsables de más de 200 mil muertes al año de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en el mundo.

Día Internacional contra la Violencia y el Acoso

El primer jueves de noviembre de cada año se conmemora el Día Internacional contra la Violencia y el Acoso en la Escuela, incluido el ciberacoso, para hacer conciencia y reconocer la violencia en el entorno escolar, la cual bajo todas sus formas atenta contra los derechos de niñas, niños y adolescentes.

Debido a que los episodios de violencia han aumentado convirtiéndose en un terrible peligro para la población infantil y juvenil, la conmemoración pretende concientizar respecto del riesgo que conlleva el acoso y el bullying en los niños y jóvenes, así como buscar los mecanismos y establecer un protocolo de actuación para casos de este tipo.
Según la OMS, se entiende por bullying la intimidación física, psicológica o sexual contra una persona en edad escolar, reiterada en el tiempo, que puede provocar daño, temor o tristeza en la víctima o en un grupo de víctimas.


Efectos en la salud y en la educación

Este patrón de comportamiento presenta como principales consecuencias entre las y los alumnos de las escuelas la depresión y angustia, situación que impacta en su desarrollo social. Los efectos en la educación se reflejan en bajo desempeño académico, ausentismo y abandono escolar.

Los expertos han constatado que niñas y niños involucrados en acoso escolar, ya sea como agresor, agredido o espectador corren el riesgo de presentar dificultades psicológicas en la vida adulta. Estas conductas pueden presentarse en conductas antisociales como arranques de enojo e ira, debido a la falta de control de impulsos y manejo de sus emociones. El agredido puede presentar problemas de ansiedad, depresión y conducta suicida, debido a la falta de una correcta autoestima.

Marco jurídico

El artículo 74 de la Ley General de Educación indica que las autoridades educativas promoverán la cultura de la paz y no violencia para generar una convivencia democrática basada en el respeto a la dignidad de las personas y de los derechos humanos. Realizarán acciones que favorezcan el sentido de comunidad y solidaridad, donde se involucren las y los alumnos, docentes, madres y padres de familia para prevenir y atender la violencia que se ejerza en el entorno escolar.

En noviembre de 2022, por unanimidad, la Cámara de Diputados reformó la Ley General de Educación en materia de violencia escolar. El dictamen reforma el último párrafo del artículo 74, así como la fracción II del artículo 128, además de que adicionó una fracción XXIII al artículo 115 de dicho ordenamiento, que fue remitido al Senado de la República.
La iniciativa tiene el propósito de impulsar políticas públicas orientadas a mejorar la convivencia social y escolar, así como prevenir y atender este fenómeno. Establece que las autoridades educativas formularán y desarrollarán estrategias para la detección, prevención, atención y seguimiento de cualquier expresión de violencia o maltrato escolar en contra de los educandos.

Al fundamentar el dictamen, la presidenta de la Comisión de Educación, diputada Flora Tania Cruz Santos (Morena), dijo que este documento fue producto del consenso en esa instancia y en la de Derechos de la Niñez y la Adolescencia.

Consideró que el problema del acoso en los centros escolares es multifactorial y su combate se debe abordar desde distintas aristas. Este fenómeno persiste en la mayoría de los niveles educativos, lo que genera graves consecuencias en el comportamiento del alumnado, su desarrollo físico y emocional.

Por su parte, la presidenta de la Comisión de Derechos de la Niñez y Adolescencia, diputada Ana Lilia Herrera Anzaldo (PRI), destacó la importancia de tomar conciencia e impulsar la cultura de paz, pero, sobre todo, estar atentos a la violencia que se ejerce en las relaciones.

Apuntó que México ocupa el primer lugar en casos de bullying en educación básica, situación que afecta a más de 18 millones de alumnos en primaria y secundaria, públicas y privadas.

En el mundo uno de cada tres adolescentes sufre bullying

Según datos publicados por el Instituto de Estadística de la UNESCO (IEU), casi un tercio de los adolescentes del mundo han sufrido acoso escolar. Esta información muestra que el acoso o bullying afecta a jóvenes de todas partes, en todas las regiones y en países con diferentes niveles de ingreso. Las estadísticas se recolectaron mediante encuestas escolares que monitorearon la salud física y emocional de los jóvenes. La Encuesta Mundial de Salud a Escolares (Global School Health Survey, GSHS) se centra en alumnos de 13 a 17 años en regiones de bajos ingresos.

En el mundo, los niños enfrentan un riesgo ligeramente superior de sufrir acoso que las niñas. Los datos –que no abarcan la violencia sexual ni otras modalidades de agresión de género– indican que más del 32% de los niños ha sufrido acoso escolar, cifra que en las niñas alcanza un 28%. Los niños padecen de índices ligeramente superiores de acoso que las niñas, pero en los países donde el acoso es más frecuente, las niñas son más vulnerables.

La condición de inferioridad socioeconómica es el principal indicador para predecir si un joven de un país desarrollado padecerá acoso en la escuela. En los países desarrollados, los jóvenes inmigrantes son más propensos a sufrir acoso escolar que los originarios del lugar.

Silvia Montoya, directora del IEU declaró que para impulsar cambios es indispensable tener datos. “Las estadísticas pueden revelar a quiénes afecta el acoso e indicar el camino para que tanto los gobiernos nacionales como las organizaciones internacionales y no gubernamentales puedan establecer programas más adecuados. Con el tiempo, las tendencias pueden señalar, además, si las medidas adoptadas dan resultados”.

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