Por Aída Espinosa Torres
En 2025, la geopolítica impuso su propio vocabulario. No se habló de cosas sofisticadas ni de tendencias virales, sino de conceptos que expresan tensiones y estrategias que reordenan el tablero internacional. Palabras como dronewall, o fatiga de asilo, dejaron de ser tecnicismos para convertirse en atajos lingüísticos de conflictos reales, miedos colectivos y decisiones de Estado.
En conjunto, este nuevo vocabulario no solo describe el mundo: lo ordena y lo legitima. Nombrar es una forma de gobernar, y en 2025 las palabras revelan un sistema internacional más defensivo, fragmentado y tecnificado. Benjamin Bratton, filósofo, teórico de tecnología y geopolítica, autor de The Stack, The Revenge of the Real, ha trabajado directamente cómo los sistemas técnicos producen nuevos lenguajes políticos que reorganizan la soberanía, la frontera y la seguridad, en este sentido advierte: “Los nuevos vocabularios de la geopolítica no emergen para explicar el mundo, sino para hacerlo operable. Nombrar un sistema es el primer paso para automatizarlo.”
A continuación, se presentan algunas de las palabras que han redefinido el panorama geopolítico mundial:
TACO (Tariffs Are Completely Outrageous), se ha usado en Wall Street y medios internacionales como una forma irónica de referirse a las políticas comerciales de Donald Trump. Existen dos interpretaciones principales: “Tariffs Are Completely Outrageous” (Los aranceles son completamente escandalosos) y “Trump Always Chickens Out” (Trump siempre se acobarda o se echa para atrás). Ambas expresiones se popularizaron en 2025 como crítica a la volatilidad de sus decisiones arancelarias.
Es un ejemplo de cómo la política internacional genera expresiones culturales y mediáticas que mezclan crítica y humor. En este caso, además, juega con el simbolismo del taco como comida mexicana, lo que le dio mayor viralidad y resonancia en medios latinoamericanos.
El término dronewall, o “muro de drones”, se refiere a un sistema técnico-militar emergente diseñado para la defensa aérea mediante tecnologías antidrones. Hasta hace poco, era un concepto poco conocido, pero cobró relevancia tras varios incidentes en los que drones rusos cruzaron el espacio aéreo de Polonia y Rumanía, y otros no identificados violaron fronteras europeas.
Ante esta amenaza creciente, diversos líderes propusieron la creación de un “muro” compuesto por sensores, radares, inteligencia artificial y sistemas de neutralización, capaz de detectar e interceptar drones antes de que ingresen a zonas protegidas.
Además de su aplicación militar, el dronewall también se contempla para reforzar la seguridad fronteriza y la vigilancia urbana en contextos civiles.
Entre los principales riesgos y desafíos del dronewall destaca la necesidad de adaptación constante, ya que los drones enemigos evolucionan rápidamente, obligando a actualizar los sistemas de detección y neutralización. Además, la alta dependencia tecnológica exige una coordinación multinacional eficaz y el desarrollo de plataformas operables entre países aliados.
Recientemente, la agencia EFE informó que el comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, anunció que los países del flanco oriental de la OTAN han acordado convertir el “muro antidrones” en una prioridad inmediata, con el objetivo de desplegarlo cuanto antes ante las crecientes provocaciones rusas.
El mundo deja de ser unipolar (dominada por EU. tras la Guerra Fría) o bipolar (con EU. y la URSS), para evolucionar hacia un sistema con múltiples actores. Esta multipolarización representa la transición hacia un orden internacional donde el poder se distribuye entre varios centros de influencia, en lugar de concentrarse en una sola superpotencia.
Un ejemplo de ello, son los bloques económicos alternativos: la expansión del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) hacia un modelo BRICS+ representa un desafío directo a la hegemonía financiera del G7: desdolarización, en donde existe un esfuerzo creciente por utilizar monedas locales en el comercio internacional (como el yuan o la rupia) para reducir la dependencia del dólar estadounidense. Nuevo Banco de Desarrollo: Ofrece financiamiento a países en desarrollo como alternativa a las instituciones tradicionales como el FMI o el Banco Mundial.
Países como Rusia, Irán y Corea del Norte utilizan capacidades de guerra híbrida y ciberataques para influir en la política global, demostrando que actores con menores recursos económicos pueden ejercer un gran impacto internacional.
Fragmentación de las Cadenas de Suministro, que consiste en la tendencia hacia el nearshoring y el friend-shoring (comerciar solo con aliados) muestra un mundo dividido en zonas de influencia económica regionales en lugar de un mercado global único y globalizado bajo reglas estadounidenses
Se refiere al cansancio social, político e institucional frente a la llegada continua de solicitantes de asilo, cuando los países receptores sienten que sus sistemas de acogida están sobrecargados y la población percibe que no puede sostenerse indefinidamente. Es un concepto más sociopolítico que jurídico y suele aparecer en debates sobre migración y refugio.
Su origen no tiene que ver con un término estrictamente técnico del derecho internacional, sino una expresión usada en debates académicos, mediáticos y políticos para señalar el desgaste en la solidaridad hacia personas que buscan protección.
Surge principalmente en países que reciben grandes flujos migratorios, donde la población local puede experimentar temores económicos, culturales o de seguridad, y los gobiernos enfrentan presiones para endurecer políticas de asilo.
En años recientes tras la crisis de refugiados sirios, varios países hablaron de “fatiga del asilo” por la presión en sistemas de salud, educación y vivienda. En América Latina, en contextos de migración, algunos gobiernos y comunidades han expresado sentimientos similares, aunque la tradición regional de asilo sigue siendo fuerte.
Se han popularizado muchos otros términos como weaponized interdependence (interdependencia armada), que alude al uso estratégico de la dependencia económica, financiera o tecnológica como arma geopolítica, friendshoring: estrategia económica que prioriza el comercio y la producción entre países “amigos” o políticamente alineados; grey zone warfare (conflicto en zona gris), define acciones hostiles que no alcanzan el umbral de la guerra abierta: ciberataques, desinformación, sabotajes, presión económica o uso de actores no estatales
El vocabulario geopolítico que se consolidó en 2025 no es un simple reflejo del contexto internacional, sino una herramienta activa de poder. Estos términos concentran tensiones económicas, militares y simbólicas, permitiendo que fenómenos complejos sean rápidamente comprendidos. Estas palabras funcionan como dispositivos políticos: simplifican la realidad, orientan la opinión pública y legitiman determinadas respuestas estatales.
Como advierte Benjamin Bratton, nombrar no es describir, sino volver operable un sistema. En ese sentido, el nuevo léxico geopolítico revela un orden internacional marcado por la desconfianza, la automatización de la seguridad y la fragmentación de la soberanía
