Ha iniciado el momento de poner a discusión los proyectos de quienes van a contender por la presidencia. La renuncia de Marcelo Ebrard a la Cancillería marca el tiempo de salida. La riqueza de ese ejercicio debe de estar en la discusión puntual de lo público y en la habilidad de cada aspirante de hacer propuestas a problemas complejos.
No solamente es centrar la discusión en la frase que comunica y atrae la atención, sino también en el planteamiento que muestra la capacidad de diseñar y concretar la acción de gobierno.
En esta primera entrega, apunto algunas preguntas que deben ser tratadas en relación con la economía, las finanzas públicas, la infraestructura, la política industrial y lo que podríamos hacer para aprovechar la siguiente gran década. En días siguientes, plantearé preguntas relacionadas con la seguridad, la política social, la inclusión y la equidad.
En economía, la pregunta central tendría que ser respecto del crecimiento, cómo promoverlo, ya que, si bien los datos más recientes son buenos, el bajo dinamismo es un fenómeno endémico de los periodos anteriores y de ahora.
Quienes aspiran a gobernar deben decirnos cuáles piensan que deben de ser los nuevos motores económicos del país, cómo crecerán la inversión de capital, qué se debe de facilitar para generar más inversiones, cuáles son los sectores con mayor potencial, cómo se van a desarrollar esos proyectos en las zonas menos dinámicas y qué inversiones en infraestructura pendientes se deben acelerar para ese propósito.
Los aspirantes también tienen que comunicar cómo se van a aprovechar los proyectos insignia de esta administración, los concluidos y los que están por terminarse, qué inversiones adicionales se requieren para potenciarlos y cuál será su estrategia para ponerlos en marcha.
La pregunta debe ser también sobre si construirán una economía para todos y todas, cómo la educación masiva va a servir para aprovechar los nuevos empleos, qué acciones de capacitación en tecnología se van a realizar, cómo se van a fortalecer los salarios y cómo se va a construir un sistema de cuidados para que las mujeres participen en mejores condiciones en los mercados laborales.
Otro tema crucial será el tributario. Todo tipo de análisis muestra la necesidad de incrementar los ingresos, no solamente por razones históricas, por su debilidad crónica, sino por el incremento del costo de las pensiones y de los requerimientos de inversión en infraestructura y servicios.
Si los nuevos recursos van a llegar vía renta, entonces qué va a pasar con las tasas y las deducciones, con las transacciones digitales, con los acuerdos de tributación, si se van a discutir impuestos que son comunes en otras naciones, como los que tienen que ver con herencias y el patrimonio. Un eje de esta discusión deberá abordar si los impuestos van a ser verdes y sobre qué van a gravar, las emisiones, los residuos, los combustibles fósiles, o los autos.
Qué tipo de arreglos institucionales se van a establecer para que se incremente la recaudación a nivel local, especialmente a través de la propiedad, pero también del consumo y servicio de agua y las nóminas. Es necesario, en una elección, en una Federación, preguntarnos sobre los mecanismos de coordinación fiscal, las fórmulas de distribución y las facultades de gasto, y si queremos o no incrementar las responsabilidades de las entidades en la provisión de servicios públicos y su papel para financiar y operar grandes proyectos de infraestructura, así como para construir resiliencia frente a desastres.
También necesitamos discutir cuáles serán las prioridades en infraestructura, de qué manera se van a financiar, cuáles proyectos serán públicos y cuáles privados, cómo servirán para potenciar las inversiones de relocalización y cómo nos contribuirán a mejorar nuestra logística con Norteamérica. En general, necesitamos una discusión que plantee una política para atraer la inversión relacionada con la relocalización, respondiendo a necesidades como la de incrementar capacidad industrial en el norte y en el Bajío, pero también atendiendo servicios adecuados e integrando al centro y el sur del país en estos grandes procesos y solucionando graves problemas como la prevalencia de la extorsión.
También los aspirantes deberán debatir y explicar propuestas para generar energía más barata y en esquemas sustentables, verdes y eficientes, porque el “nearshoring” incrementará la demanda y debemos estar preparados.
Necesitamos respuesta a la pregunta de cómo se van a ligar estos procesos de relocalización con la transición a la electromovilidad, cómo se avanzará en la cobertura de conectividad 5G; ambos importantes en un país con enromes flujos de intercambio comercial terrestre y uno de los mayores productores de autos del mundo. Esto además de las políticas industriales que requerimos para construir capacidades en áreas estratégicas, que no necesariamente forman parte del fenómeno de ‘’nearshoring’’, pero que son de interés nacional consolidar, como la médica y la agroindustrial.