Como parte de la plataforma #ConMarceloSí convocamos a un grupo de economistas para conocer su opinión sobre cuáles deben de ser las políticas para impulsar el crecimiento del país. Al encuentro asistieron economistas expertos en desigualdad y desarrollo, como Gerardo Esquivel, en finanzas públicas y gasto público, como Héctor Villareal y Mariana Campos, así como en política industrial y prospectiva económica: Luis Foncerrada y Jéssica Roldan. El encuentro fue muy valioso y útil para recopilar propuestas de lo que tendría que ser la agenda de crecimiento del próximo gobierno.
En México, después de varias décadas de crecimiento sostenido, llegó la crisis de los 80s y luego un proceso de reformas liberales que generaron estabilidad, pero no crecimiento. Ahora, con otros enfoques y más políticas distributivas, apenas estamos retomando crecimiento, particularmente después de la crisis del covid.
Uno de los retos para el futuro es incrementar el crecimiento en términos per cápita, incrementar cobertura de seguridad social y construir condiciones de certidumbre y resiliencia económica. Es importante que la economía mexicana escape de su problema de estancamiento crónico.
Por supuesto, el tema de nearshoring o relocalización es una oportunidad que no hemos tenido en décadas y que nos ofrece las condiciones más favorables en décadas. El problema es que competimos con el onshoring, o la relocalización de la producción de Asia a los propios Estados Unidos.
Las inversiones están llegando y llegarán en mayor media, pero su intensidad dependerá de que podamos establecer las condiciones para que esta inversión se concrete y que en el mediano plazo generemos la infraestructura de logística y energía que falta, así como la formación de recursos humanos necesarios. Esa, la formación de personal capacitado, particularmente en temas tecnológicos, pero también logísticos y de manufactura, será clave para que el crecimiento que se genere sea incluyente, con empleos bien remunerados para millones de personas.
También que los nuevos desarrollos industriales sean acompañados de servicios urbanos, de salud, de vivienda y transporte adecuados. Se requiere construir sistemas de cuidados para que el crecimiento sea incluyente en la perspectiva de género y aprovechar la productividad de las mujeres como motor de crecimiento. Que aprendamos de experiencias anteriores, como la célebre maquila de Ciudad Juárez.
El crecimiento requiere de inversión. De la pública, lo que implica una nueva reforma fiscal, particularmente enfocada en impuestos progresivos, a la renta, más que en los que gravan el consumo, y transitar de un modelo de política social a partir de transferencias hacia otro que ponga énfasis en la provisión de servicios. Invertir más, ya que nuestros niveles de inversión pública son bajos, pero también para mantener la estabilidad de la economía.
Eso permitiría financiar proyectos de infraestructura que van a facilitar la logística, que es indispensable para la relocalización de empresas en el país. En sectores estratégicos, como la electromovilidad, la infraestructura ferroviaria y la de telecomunicaciones será importante detonar inversión privada. Esto implica restructurar el sistema financiero mexicano, para que sea capaz de incrementar oferta y opciones de capital. Para esto último, el establecimiento de regulaciones claras, flexibles, pero claras y de planeación en horizontes transexenales será vital.
Para que el crecimiento sea incluyente se necesita de un Estado que oriente la economía a objetivos de reducción de las desigualdades, como las regionales, y que sea capaz de planear en plazos medianos y largos. Por ejemplo, los esfuerzos que se hacen para tener un tren que permita el traslado de mercancías a través del Istmo de Tehuantepec deben completarse en la próxima administración con la inversión necesaria a fin de ampliar y modernizar los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos.
De esa manera podremos llevar la infraestructura necesaria para integrar a los procesos comerciales y de relocalización de Norteamérica a la región sureste del país. Otras inversiones son indispensables para ese fin, como la portuaria, para ampliar la capacidad de Lázaro Cárdenas y la carretera que facilitará el transporte de mercancías de ese puerto al bajío y el occidente del país. Michoacán y Oaxaca son estados que con inversión pueden beneficiarse de la inversión generada por la relocalización de empresas a América del Norte.
Éstos son algunos de los términos de la discusión sobre crecimiento y de ahí deben derivar propuestas concretas de acción. Estos foros sectoriales, con especialistas y voces plurales, abonan a la elaboración de un plan de gobierno integral, con políticas específicas para el crecimiento y la mejora en la calidad de vida de las personas.
En las próximas semanas continuarán más de estas discusiones, que buscan aportar conocimiento y dirección en otros temas, preparando lo que será una agenda transformadora para el país.
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