Trabajo Legislativo / Entrevista


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¿Mi mejor nota? Todas: Maxi Peláez


Juventina Bahena

Maxi Peláez, reportera de mil notas, en realidad miles, con las que teje fino el acontecer en la Cámara de Diputados, desde la Legislatura LVIII y en lo que va de la LXVI. Suman 24 años reportando el quehacer legislativo desde 1999. Ha estado atenta a los momentos históricos que han cambiado el rumbo de este país y también de aquellos que quedaron para el anecdotario de San Lázaro, como cuando campesinos del movimiento El Barzón tiraron las rejas con sus tractores y entraron con todo y caballos al salón de sesiones ¿La mejor nota para la reportera de TV Azteca?  Todas, contesta entre orgullosa y divertida.

Cuando que se narran los hechos, el compromiso de un reportero es con la verdad, pero ¿qué es la verdad para esta decana de la fuente política en la Cámara de Diputados?

—Siempre digo que nadie tiene la patente de la verdad porque cada quien tiene su verdad sobre los hechos; los reporteros igual, te hablan de “su” verdad sobre los hechos que cubrieron. Lo importante para mí es plantear las dos versiones, la del que habla a favor y la de quien habla en contra y plantear los diversos contextos. La verdad es lo que sucede en los hechos y nadie nace sabiendo. Tampoco hay verdades a medias. Los hechos hablan por sí solos y son los que plantean la realidad en la cobertura de una nota.

En ese sentido, habla de la responsabilidad de pararse ante una cámara y llegar a millones de personas que a partir de esa información se forman un criterio; “de ahí que la información debe ser objetiva, veraz y oportuna, y de esa forma cumplimos con el derecho de los ciudadanos de estar informados.”

Esa responsabilidad te puede llevar a una encrucijada. Un amigo de alto rango en el poder político te confía información privilegiada y se trata de información tan importante que lo que quieres es publicarla. ¿Con quién está tu lealtad? ¿Con tu medio, con tu amigo, con tus principios?

—Primero está la ética con uno mismo. En el quehacer periodístico conoces personas del gobierno, de los partidos, de los órganos autónomos, de organismos de la sociedad civil. Y sí, te filtran información, pero de esa responsabilidad hablamos. Lo primero que hago es corroborar que sea cierto. No te puedes lanzar frente a una cámara a dar información que no te consta. Entonces, primero está la ética conmigo misma, con mi medio de comunicación y la gran responsabilidad de difundir información. Por eso siempre corroboro fuentes y hechos.

La autocensura es muy sutil y creo que se valora antes que la censura misma para no meterse en problemas o meter en problemas a su medio. ¿La aplicas?

—Tengo 37 años dedicándome al ejercicio periodístico y 24 cubriendo la Cámara de Diputados, que es el centro político de lo que pasa en el país, donde se toman las grandes decisiones y, en ese sentido, no puedo decir que me autocensuro. Ejerzo mi periodismo de manera libre, verificando siempre la información antes de hacerla pública.

Hablemos un poco de las redes sociales ¿En algún momento las redes podrían desplazar o superar la penetración que tiene la televisión, la radio?

—Creo que no. Estoy convencida que las redes sociales juegan un papel importante en la vida moderna. Sirven para que la gente saque eso que lleva dentro. Es una especie de desfogue y critican, opinan y expresan todo aquello que les inquieta porque están más politizados actualmente.

Pero en cuanto a los medios tradicionales, ¿crees que una red social puede desplazar a la radio en las zonas más apartadas, en las zonas rurales donde es el medio más barato y de mayor penetración?

Obviamente no, porque estamos hablando de los rincones más apartados del país, donde no hay Internet y la gente ni siquiera se entera de las redes. Incluso, en esas comunidades que hay señal de televisión, menos Internet para tener acceso a redes sociales que, además, tienen un costo adicional. La televisión es imagen, se difunden hechos que el reportero presenta como los vive y los transmite para que los ciudadanos tomen conciencia.

“La radio y la televisión han existido por años y creo que van a seguir coexistiendo con las redes sociales; tan es así, que la televisión y la radio se han adecuado a este proceso de modernización digital; por ejemplo, TV Azteca está en redes sociales, estamos en todas las plataformas. Definitivamente no creo que las redes vayan a desplazar a los medios tradicionales.

Los periodistas siempre buscan la verdad con sus investigaciones para luego exponerla a los ciudadanos. ¿Cuál es tu definición de verdad y qué haces para encontrarla?

—Siempre he dicho que nadie tiene la patente de la verdad, porque cualquier ciudadano tiene su verdad de los hechos, lo mismo que un reportero, quien te habla de la propia verdad de esos hechos que ha cubierto. Lo importante en el quehacer periodístico es reportar las dos caras de la moneda, la que habla en favor y la que habla en contra, es decir, las partes involucradas en la cobertura de una noticia y plantear los diversos contextos. Tampoco hay verdades a medias. Los hechos hablan por sí solos y son los que plantean la realidad en la cobertura de una nota.

Todo reportero o reportera solo comunica parte de la información a la que tiene acceso, por su línea editorial, por ética, por valor periodístico. Pero tiene otra que únicamente forma parte de su anecdotario personal ¿Nos puedes compartir alguna de tus anécdotas vividas en la Cámara de Diputados? 

—¡Uuuuy, tengo muchísimas! Recuerdo cuando, en 2002, los del movimiento El Barzón entraron a la Cámara de Diputados. Primero, tiraron las rejas con los tractores y andaban por los pasillos a todo galope. Los diputados del PAN, del PRI estaban atrincherados tras la pila de curules en las puertas para impedir que entraran los manifestantes. Del otro lado prendieron fuego a la puerta que está al lado de la sala de prensa, pero inmediatamente se activaron los rociadores. Hubo gente que pedía la intervención de la fuerza pública para desalojarlos y la entonces presidenta de la Mesa Directiva, Beatriz Paredes, se negó. Fui una de las reporteras que logró ingresar al salón de sesiones, desde ahí tuve un enlace con Javier Alatorre para reportar la gravedad del caso. En esa confusión me caí y se me dobló un dedo; fue mi camarógrafo quien trató de enderezarlo.

“Otro episodio fue la toma de tribuna durante varios días por los diputados del PRD para evitar la toma de posesión de Felipe Calderón y antes, cuando Vicente Fox ni siquiera logró entrar al recinto a entregar su último informe, que lo tuvieron que dejar en la puerta.

“Recuerdo muy especialmente la visita de Manny Pacquiao. ¡Fue genial! Me tocó a mí darle un tour por las instalaciones de la Cámara. En ese entonces, el presidente de la Comisión de Deporte era Jorge Kahwagi, pero no había llegado y tampoco había diputados y me pidieron a mí que le diera un recorrido y por supuesto que acepté. Manny sabía de lo que le estábamos hablando porque él también era diputado en Filipinas o estaba contendiendo para ser diputado en su país. Tenemos muchas cosas, desde que llegan los maestros, las protestas, que si hay golpes, que si hay jaloneos, entonces son muchas cosas las que se han vivido aquí y muchísimas anécdotas. Y si me preguntas cuál es mi mejor nota, te diría que todas, todas, todas”.

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