Juventina Bahena
Por su desempeño jurídico y el actuar ético de jueces y magistrados, particularmente de los ministros, el juicio ciudadano le ha restado credibilidad al Poder Judicial debido a los casos de corrupción, nepotismo y los privilegios que se arrogan, usurpando incluso facultades de los otros poderes del Estado; por ello cabe preguntarse en qué momento tuvieron independencia, se subordinaron al Ejecutivo y porqué pretenden ahora ejercer poderes metaconstitucionales. Es la diputada Dolores Padierna Luna (Morena), vicepresidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, quien nos da una amplia explicación sobre el tema.
—En cada época de la historia de México ha habido dos grandes corrientes de pensamiento: conservadores y liberales; se llaman de distinta manera, pero siempre ha habido estos dos grandes bloques, cada uno con sus razones y desde luego en una democracia es bueno que exista la diversidad, la pluralidad de pensamiento, siempre y cuando las reglas de la democracia sigan imperando, y en la democracia manda el pueblo.
“En la primera constitución de 1824 nació la República democrática, con tres poderes Ejecutivo, el Legislativo y el Poder Judicial, con equilibrio de poderes, esto es, que ningún poder estará por encima de otro, ni hay un poder hegemónico. Estos son principios muy importantes que prevalecen hasta hoy día, aunque al paso del tiempo ha venido fallando el respeto al equilibrio, a la independencia, la no injerencia de un poder en otro, el respeto de cada uno a sus facultades constitucionales. La Corte nació en 1825 y su primer presidente fue Miguel Domínguez Trujillo.
“La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha tenido momentos críticos a lo largo de su existencia, como sucedió el 1 de enero de 1995, cuando el entonces presidente Ernesto Zedillo cerró durante un mes la Suprema Corte y, mediante la figura de jubilación inmediata, separó de su cargo a sus 26 ministros y los redujo a 11. Hoy estamos ante un cambio mediante la reforma al Poder Judicial, pero se mantienen los principios de la supremacía constitucional y se reduce a nueve ministros y ministras, porque va a haber paridad de género establecida desde la Constitución para darle cabida a las mujeres en todo el Estado mexicano.
Con la Constitución en la mano, los ministros de la Corte pareciera que se exorcizan de emitir juicios bajo un principio político ¿es verdad que no hacen política? ¿Pueden o no deben?
—Hubo momentos en la historia donde la Corte fue sojuzgada, sometida; por ejemplo, durante la monarquía de Antonio López de Santa Anna, no se respetó el equilibrio de poderes. Agustín de Iturbide también implantó un régimen monárquico y tampoco respetó la Constitución, ni las facultades de la Corte; tampoco la Corte de entonces hizo nada por hacer valer sus facultades constitucionales.
“A principios de los noventa todavía existía un partido hegemónico, y sólo el PRI decidía quién ocupaba los espacios en la Corte. Luego se empezó a hacer una especie de bipartidismo de derecha, el PAN y el PRI, justo en el salinismo, pero realmente quién ponía a los ministros de la Corte era el presidente de la República. Ya en el neoliberalismo, el presidente proponía ternas al Senado de la República y con el bipartidismo de derecha gobernando, decidía quién integraba la Corte.
“Consecuentemente había una Corte al servicio de los intereses de esos dos partidos, que a su vez representan a una parte de la sociedad, la oligarquía, que es una minoría de la sociedad representada en el Congreso.
Dolores Padierna, economista de profesión, fue jefa delegacional de Cuauhtémoc, ha sido cuatro veces diputada federal y senadora de la República; su carrera política arrancó desde muy joven cuando a los 21 años (1979) fundó la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Con ese bagaje político y su experiencia en el terreno legislativo, señala que la sociedad ha hecho historia.
—Las grandes transformaciones solo son posibles cuando el pueblo lo decide. Desde la Constitución de 1824 hay un principio rector de la constitucionalidad: la soberanía radica en el pueblo, y si en toda la época independiente, de la Revolución mexicana, en todas las épocas de la historia, no se había hecho valer el poder del pueblo. A partir de la llegada de la Cuarta Transformación al poder, ese principio constitucional toma vigencia y si la soberanía radica en el pueblo, éste debe poner los ministros y las ministras de la Corte. Desde hace muchos años el pueblo pone al Ejecutivo y al Legislativo, nunca lo había hecho con el Poder Judicial, y es el momento.
“El pueblo va a elegir, por primera vez en la historia, a quienes integren la Suprema Corte y a quien va a estar al frente del Tribunal de Disciplina Judicial, de suma importancia porque a la fecha nadie vigila ni supervisa ni sanciona lo que hace un juez o jueza, magistrado, quienes pueden decidir lo que sea y no hay quien los supervise, se supone que sería el Consejo de la Judicatura el órgano supervisor de que las sentencias de jueces, magistrados, fueran producto de una serie de valoraciones jurídicas y se apegaran a la Constitución y las leyes, a los derechos humanos, pero a veces era el dinero el que mandaba sin importar la ley ni la Constitución”.
A veces se le da un carácter casi sagrado a la Constitución, intocable, inamovible, nos da la idea de algo anquilosado, que no se debe tocar. Díganos por favor, cuando sí y cuando no podemos reformar.
—Toda ley es perfectible, pero la Constitución debe tener estabilidad e ir de acuerdo con las circunstancias, sin modificar los principios rectores que rigen a una máxima norma como los que mencioné previamente, pero también la igualdad ante la ley es uno de los grandes principios, o la supremacía constitucional y la separación de poderes. Esto no puede cambiar en ninguna época histórica. Por eso, la Constitución debe tener trazos estables pero adecuados a las épocas históricas. Tampoco debe modificarse constantemente.
“Estamos viviendo épocas de mucha inestabilidad y para que un país tenga una norma que lo rija, esa norma tiene que ser relativamente estable. En 2018 hubo una transformación estructural del régimen político mexicano, y modifica los grandes cambios que hicieron los neoliberales en 40 años, cambiando gran parte del pacto social de 1917 como el derecho a la tierra que concretó el presidente Lázaro Cárdenas con el reparto agrario, que luego revirtió Carlos Salinas al privatizar el ejido para despojar a los campesinos de su tierra. Esos cambios a la Constitución desfiguraron su carácter social. Con la Cuarta Transformación en el terreno legislativo modificamos la Constitución para regresar el pacto social, que los derechos de la gente estén plasmados en la Carta Magna.”
La diputada morenista expresa que “la gente tiene derecho a gozar del presupuesto, porque ese recurso es de todos. Antes era de unos pocos. Hoy, con la presidenta Claudia Sheinbaum, un billón de pesos está destinado a la población, no son dádivas, son derechos de los que no tuvieron nada ni a nadie que los defendiera; ahora ellos son los que mandan en los tres poderes de la Unión, y nosotros también estamos para servir al pueblo.
“Falta el Poder Judicial. Habrá elecciones el 1 de junio de este año y será el pueblo quien decida el destino de ese poder. Acabamos de reformar los artículos 103 y 107 constitucionales que regulan la Ley de Amparo, un ordenamiento muy importante al que se recurre en el caso de que un acto de autoridad violente algún derecho, pero se abusó de este medio de control constitucional y sólo quien tiene dinero puede tener el amparo.
“La Corte, con el cuerpo de ministros actual, estuvo concediendo amparos como volantes, y en lugar de acatar lo que dice la Constitución en esta materia, anulaba leyes y no las hacía válidas en ninguna parte de la República. La reforma que aprobamos ampara a quien lo solicita, no cancela leyes generales.
“Hacemos grandes cambios viendo también a futuro, viendo la modernidad de nuestro país y la prosperidad de México, viendo hacia adelante, pero retomando el gran pacto social del poder constituyente de 1917.”