Juventina Bahena
Petróleos Mexicanos tendrá un nuevo régimen fiscal y se le aplicará un plan de austeridad que permitirá ahorrar unos 50 mil millones de pesos mediante la integración de Pemex en una sola empresa, al eliminar las tres empresas subsidiarias y la reducción de 40 filiales que tiene actualmente, pero ¿cuál será el impacto de estas medidas y en qué ámbito se reflejará? El diputado Héctor Saúl Téllez Hernández (PAN) nos da su punto de vista sobre estos temas que se incorporarán a leyes secundarias en materia energética.
—De las tres obligaciones fiscales que tiene Pemex - Derecho de Explotación, Derecho de Extracción de Hidrocarburos y Derecho de Utilidad Compartida (DUC)-, se van a simplificar en uno solo, que se denomina Derecho Único Petrolero del Bienestar, es decir, una sola contribución con una tasa más baja del 30 por ciento para reducir su carga fiscal. La pregunta es si Pemex pagará menos impuestos o no; pareciera que sí, porque se le reduce la carga fiscal en un solo pago del 30 por ciento sobre la producción de petróleo y 11.6 por ciento sobre gas que no está asociado, en lugar de todos los impuestos que pagaba. ¿Pagará menos? Tal vez sí, pero posiblemente no si es que eleva la producción y la plataforma petrolera. Esto es, si Pemex produce más, pagará más impuestos de acuerdo con este derecho único; pero si la plataforma de producción cae, con este nuevo régimen fiscal único estará pagando menos.
El diputado Saúl Téllez, integrante de la Comisión de Transparencia y Anticorrupción y secretario en las comisiones de Bienestar y la de Presupuesto y Cuenta Pública, considera que seguramente habrá un impacto a la baja en las finanzas públicas si Pemex no alcanza las metas de producción establecidas en el presupuesto calculadas en 1.9 millones de barriles diarios, meta que no ha alcanzado porque está en los 1.6 millones de barriles. “Si seguimos en esa tendencia, con esta nueva fórmula de régimen fiscal habrá un impacto negativo en las finanzas públicas porque se están aplicando menos impuestos y la producción petrolera ha bajado en los últimos años.
“El fortalecimiento de Pemex va a depender de la producción, de la participación privada y de la inteligencia en el manejo de sus finanzas, porque la nueva naturaleza de empresa pública con la que se ha dotado a Pemex significa que sería el Estado y los mexicanos los que absorban la deuda, como se ha hecho en los últimos años”.
¿Existe alguna posibilidad real de reducir la deuda?
—Existe una posibilidad real de reducir la deuda, pero no será saneada con los recursos propios que genere Petróleos Mexicanos. En los últimos años, la deuda ha sido de alguna forma reestructurada con inyección de recursos presupuestales, lo que significa que en alguna medida se van a desatender áreas prioritarias como salud, educación, seguridad, con un alto costo considerando que Pemex no ha sido sustentable y no será con recursos propios con los que solventarán esa deuda. Así las cosas, no se ve cuál es el beneficio que se obtendría de esta empresa o cuál es el beneficio que tenemos. Es la empresa petrolera más endeudada en el mundo.
“Los anuncios que se han hecho de las leyes secundarias en materia energética dan un poco de certidumbre a las inversiones privadas. Es bueno que el gobierno permita la entrada de la participación privada porque no hay ninguna otra forma de rescatar la industria energética en nuestro país, tanto la eléctrica como la explotación petrolera. Se abre la puerta al complemento de la inyección de recursos privados. En cuanto al nuevo régimen fiscal que se le ha diseñado es una ayuda adicional para tratar de sanear un poco sus finanzas. Vamos a ver si con esto Pemex puede respirar un poco.
“El escenario es complicado y solo veo dos caminos: que haya inyección de recursos privados en el complemento del trabajo que hace Pemex, o que se le destinen recursos públicos del presupuesto”.
En cuanto a la transición a las energías limpias, el diputado Téllez Hernández considera que “inevitablemente tendrá que haber inversión privada en energías renovables; aumentar las fuentes de energía solar, eólica, geotérmica y otorgar incentivos fiscales a las empresas, a los particulares para que adopten tecnologías limpias y aumentar la producción y venta de vehículos eléctricos.
“Tendrá que haber una reforma regulatoria y seguramente un marco de referencia jurídico legal que favorezca la transición energética, con certidumbre en las inversiones, además de introducir el tema del medio ambiente en el sistema educativo, en las universidades y fomentar la capacitación”.
Finalmente, planteó que Pemex junto con la CFE tienen que ajustarse a un periodo de transición para abandonar la dependencia de los combustibles fósiles.
“La situación de Pemex es muy compleja por sus adeudos de más de 400 mil millones de pesos con proveedores y un déficit de producción acumulado de 1.2 o 1.3 billones de pesos, además de su propia deuda de más de 90 mil Millones de dólares. Esta situación obliga al gobierno a realizar una simplificación estructural y reducir el gasto, medidas que ya están formalizadas en las iniciativas de reforma que se van a presentar a leyes secundarias. Al desaparecer filiales, seguramente habrá algún impacto en las finanzas en términos de reducción de gasto estructural por unos 50 mil millones de pesos anuales, que se traduce en un margen pequeño dado el grado de complejidad de su deuda y el déficit de pagos.