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Integrar el carbono azul a las leyes, un paso contra el cambio climático: diputada Alejandra Chedraui


Aída Espinosa Torres


Los manglares, guardianes naturales de nuestras costas, no sólo almacenan carbono azul durante milenios, sino que también actúan como escudos frente a tormentas; son purificadores del agua y refugios de vida silvestre. México, con su vasta extensión de estos ecosistemas, ocupa un papel protagónico en la lucha contra el cambio climático y en favor de la conservación de la biodiversidad. 

La diputada Alejandra Chedraui Peralta, presidenta de la Comisión de Cambio Climático y Sostenibilidad en la Cámara de Diputados, profundiza en la relevancia de proteger estos tesoros naturales, destacando el lugar privilegiado de México a nivel mundial, los desafíos legislativos y el impacto de la economía circular en la transición hacia un modelo más sostenible.

¿Qué es el carbono azul y por qué es tan importante para el medio ambiente?

El carbono azul es el que capturan y almacenan ecosistemas marinos como los manglares, pastos marinos y marismas. Es importante porque estos ecosistemas absorben grandes cantidades de CO₂ de la atmósfera, lo que ayuda a combatir el cambio climático. Además, protegen nuestras costas, son hogar de muchas especies y ayudan a las comunidades pesqueras.

¿Qué lugar ocupa México en superficie y almacenamiento de manglares a nivel mundial?

México es un país líder en este tema. Ocupamos el cuarto lugar mundial en superficie de manglares y estamos entre los principales países en almacenamiento de carbono azul, gracias a la biodiversidad y extensión de nuestros ecosistemas costeros. Esto nos da una enorme responsabilidad, pero también una gran oportunidad.

¿Cuáles son los mecanismos para la formación del carbono azul y su aplicación en la industria?


El carbono azul se forma cuando los ecosistemas marinos capturan CO₂ y lo almacenan en sus raíces y suelos por cientos o miles de años. En la industria, este potencial puede aprovecharse con proyectos que inviertan en la conservación o restauración de manglares, y a cambio reciban créditos de carbono1. Es una manera de compensar emisiones y, al mismo tiempo, cuidar la naturaleza.

¿Hay algún programa de inversión o incentivos económicos para promover la conservación y restauración del ecosistema del carbono azul? 

Sí, se están desarrollando proyectos piloto y esquemas de financiamiento climático, algunos con apoyo de organismos internacionales. Desde el Congreso impulsamos que el presupuesto sea  optimo y reglas claras para que estos incentivos lleguen a comunidades costeras, cooperativas y organizaciones que restauran manglares. Queremos que cuidar el medio ambiente también sea fuente de ingresos dignos.

¿Cuáles son los desafíos legislativos y los de tipo económico?

Uno de los principales retos es que el carbono azul no está plenamente reconocido en nuestras leyes. Eso limita su aprovechamiento como herramienta contra el cambio climático. Por eso, presenté una iniciativa para ampliar el marco normativo, con el objetivo de integrar formalmente el carbono azul en la Ley General de Cambio Climático y otras normativas ambientales. Esta iniciativa busca facilitar la inversión, promover proyectos de conservación y restauración de ecosistemas marinos y costeros, y garantizar la participación de comunidades locales. Además, hay que trabajar en la armonización de leyes federales y estatales, simplificación de trámites y fortalecimiento institucional.

En el plano económico, los desafíos son varios:

  • Proyectos de restauración de manglares y pastos marinos.
  • Escasa inversión privada por la incertidumbre jurídica y técnica sobre cómo medir, certificar y comercializar el carbono azul.
  • Dificultades para monetizar el valor ambiental de estos ecosistemas, lo que limita que comunidades costeras y ejidos puedan beneficiarse directamente de su conservación.
  • Ausencia de incentivos fiscales o financieros claros para quienes emprenden acciones de protección o restauración.

Necesitamos crear un marco legal y económico que dé certeza, atraiga inversión, promueva la innovación y garantice beneficios para las comunidades que viven en y de estos ecosistemas. Desde la Comisión estamos trabajando en esa dirección.

¿Qué papel juega el carbono azul en las metas climáticas de México? Como, por ejemplo, en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y cumplir con los acuerdos de París.

Es fundamental. México se comprometió en el Acuerdo de París a reducir sus emisiones, y los ecosistemas marinos son una herramienta natural y poderosa para lograrlo. Conservar y restaurar manglares es una acción climática concreta que también protege biodiversidad y apoya a las comunidades locales.

Por último, ¿qué iniciativas se están considerando o implementando para fomentar la transición hacia una economía circular en nuestro país? ¿Cuál es el beneficio?

Estamos avanzando desde el Congreso en diversas propuestas, y como Comisión de Cambio Climático y Sostenibilidad, hemos acompañado e impulsado iniciativas para establecer una Ley General de Economía Circular que dé un marco claro y obligatorio a nivel nacional. Además, se han promovido reformas para que los planes de desarrollo y políticas públicas de los tres niveles de gobierno incluyan principios de economía circular: ecoeficiencia, rediseño de productos, reducción de residuos, uso de energías limpias y responsabilidad extendida del productor.
El beneficio es múltiple: se reducen los impactos ambientales, se disminuye la presión sobre los recursos naturales, se promueve la innovación y se generan empleos verdes, especialmente en sectores como la industria, la recolección y el reciclaje. A mediano plazo, esto también significa ahorros económicos y mayor competitividad para empresas que se adaptan a los nuevos modelos de producción sustentable.

¿Hay algún tipo de incentivos fiscales que adopten modelos de negocios basados en economía circular?

Estamos trabajando en ello. Algunas iniciativas ya consideran estímulos fiscales o reducciones de impuestos para empresas que aplican modelos circulares, como el reciclaje de materiales, el uso de energías limpias o el ecodiseño. Pero necesitamos consolidar un marco fiscal más fuerte que premie lo sustentable y penalice lo contaminante.

En comparación con otros países, ¿dónde se encuentra México?

México ha avanzado, especialmente en reciclaje de plásticos, y es líder regional en algunos sectores. Sin embargo, aún estamos por detrás de Alemania, Holanda o Francia, que ya tienen leyes específicas y estrategias nacionales en economía circular. Necesitamos fortalecer nuestro marco legal, invertir en innovación y fomentar la colaboración entre gobierno, empresas y sociedad para cerrar esa brecha.

1 Los créditos de carbono son certificados negociables que representan la reducción o eliminación de una tonelada de dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera. Estos créditos se generan a través de proyectos sostenibles, como la reforestación, el uso de energías renovables o la mejora de la eficiencia energética.
Funcionan como un mecanismo financiero para compensar las emisiones de gases de efecto invernadero. Por ejemplo, una empresa que no puede reducir completamente sus emisiones puede comprar créditos de carbono para equilibrar su huella de carbono. Este sistema fue introducido por el Protocolo de Kioto y reforzado en el Acuerdo de París.

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