Expresidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, la diputada Noemí Berenice Luna Ayala (PAN) elogia la épica de la democracia mexicana que hoy culmina en la Quinta Presidencia del siglo XXI. Sin embargo, advierte que en el horizonte nacional sobrevuelan riesgos de deterioro, de desmoronamiento democrático.
En entrevista con la revista Cámara, periodismo legislativo, la legisladora panista coloca los reflectores, ubica el foco de atención en el momento complejo que vive el sistema político de México:
Soy una convencida que en otros lugares del mundo las últimas dictaduras no necesariamente han llegado vía las armas. Es decir, que el populismo ha llegado mediante las urnas. Pero una vez que llegan a la toma de decisiones, lamentablemente han corrompido las instituciones, atentado, por ejemplo, contra la división de poderes. Y esto ha permitido que se instalen dictaduras perjudiciales para la vida de los ciudadanos. Efectivamente en México habíamos dado saltos agigantados hacia un sistema democrático. Y la democracia, como bien lo dijo en algún momento Lorenzo Córdova, exconsejero presidente del INE, no solo implica la posibilidad de votar por quien te gusta. La democracia implica poder ir ante un juez, si sientes que ha habido abuso de poder. Implica que un medio de comunicación pueda hacer visible los casos de corrupción. Democracia es que los ciudadanos sepamos en qué se gasta el recurso de la propia ciudadanía. Ante esto no podemos dar un paso hacia el pasado. Sin embargo, esta elección de 2024 es compleja porque pareciera ser que ha habido avisos de que pudiera haber retrocesos en el país y que, lamentablemente, no pudiéramos seguir con este sistema de gobiernos democráticos con los que hemos transitado el siglo XXI.
La realidad que cualquier jurista, cualquier politólogo y cualquier sociólogo cuando te da una definición de Estado es que incluye el elemento territorio. Es inconcebible entender al Estado sin el territorio. Lamentablemente en México se han ido perdiendo muchos territorios, porque ya no tienen la gobernabilidad de las autoridades constitucionales. Al contrario, existe la “gobernabilidad” del crimen organizado, de grupos delincuenciales. Esto es inconcebible. Ojalá que el proceso sea en paz y tranquilidad. Quien gane la Presidencia de la República (una mujer) deberá lograr unificar al país. La nueva Presidenta tiene que entender que todos y todas somos mexicanos. Es fundamental que haya gobernabilidad en las 32 entidades del país. Debemos resaltar que también se trata de un proceso histórico, porque hay que entender que va a ser una mujer. Y ojalá no sea el solo hecho de que es una mujer, sino lograr que realmente haya un cambio diametral en las políticas públicas para asegurar la equidad, la igualdad sustantiva, la inclusión y garantizar que vivamos mejor.
Una Presidencia con una mujer fuerte, instruida, que logre llamar a consensos, que determine un gobierno de coalición, rodeada de los mejores, de los que tengan las cartas credenciales para estar en el gabinete. Y no que la nueva titular del Poder Ejecutivo Federal solo sea alguien que le dé la pantalla para la continuidad del gobierno de hoy.
Lograr gobernabilidad.
-Garantizar la paz y tranquilidad que tanto anhelan las y los mexicanos. La defensa de la vida, de las libertades y la democracia.
Combatir la pobreza realmente, no con programas clientelares, sino que de fondo se ataquen las desigualdades que todavía vivimos en el país.
-Aspirar a ser un país de clases medias.
-Resolver el reto mayúsculo del sector salud. Actualmente la esperanza de vida de las y los mexicanos ha disminuido. Esto no es posible.
-Impulsar un México abierto al mundo. Esto implica que seamos un país competitivo, que dé oportunidades de empleo, buenos salarios para que vivamos con dignidad.