Trabajo Legislativo / Entrevista


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La noticia no descansa: Antonio López, de El Universal


 Aída Espinosa Torres

Con quince años de trayectoria en los medios de comunicación, Antonio López Cruz, reportero de El Universal, comparte de manera abierta y sincera su experiencia en el periodismo. Egresado de la carrera de Comunicación de la UNAM, ha recorrido diversas fuentes informativas en medios escritos y audiovisuales. A través de un close up que le dedica la revista Cámara, periodismo legislativo, exploramos con un paneo y un travelling su transición de la televisión a la prensa escrita. Conoceremos los temas que le apasionan, su compromiso con el periodismo y la inmediatez informativa, todo acompañado por la banda sonora del rock.

Su trayectoria periodística lo ha llevado a explorar temas de seguridad, justicia y fuerzas armadas, hasta centrarse actualmente en la cobertura de la Cámara de Diputados. Amante del rock y el cine, logra equilibrar su vida profesional y familiar. Disfruta correr por las mañanas y, sobre todo, ser el orgulloso padre de Antonella, de 4 años, a quien considera “la luz de mi mundo y mi motor de vida”.  

Apasionado del cine y convencido de que su camino sería el lenguaje audiovisual, incursionó en la televisión; sin embargo, pronto descubrió ciertas dificultades. “Mi idea era ser cineasta, pero fui un poco ingenuo porque era bastante caro estudiar esa carrera. Entonces, mientras aprendía sobre periodismo, también adquirí conocimientos sobre el manejo de cámaras”.  

¿Cuáles serían algunas películas imperdibles para ti?

Sin duda, los clásicos de Sangre por Sangre, me encanta la película Encrucijada en la que actúa uno de mis ídolos, Van Halen, y por supuesto los clásicos Pulp Fiction, Perros de reserva, y Bastardos sin gloria, de Quentin Tarantino.

¿Alguna que consideres retrata fielmente el mundo del periodismo?

La película de Spotlight retrata muy bien la realidad del periodismo. Revela casos de pederastia en la Iglesia Católica. Primero se centra en casos locales, pero se dan cuenta que ocurre en toda Massachusetts y, claro, a nivel global. El filme muestra la oposición de sectores para que la información no salga a la luz; muestra muchos de los obstáculos que enfrentamos todos los días las y los periodistas.

De la pantalla al papel

¿Qué te motivó a estudiar comunicación? 

Me gustan los medios de comunicación, la televisión, el radio, la prensa escrita. Desde la preparatoria sabía que quería hacer un programa de radio o televisión. Soy músico y mi sueño era tener un programa musical. Hice mi servicio social en el Faro de Oriente y creamos Radio Faro, un programa que después de algunos años comenzó a transmitirse en Reactor 105.7; al final me atraparon las noticias, por lo que decidí virar hacia ese campo del periodismo.

Fui avanzando poco a poco, primero calificando en betacam, luego como asistente de reportero, finalmente tuve la oportunidad cubriendo cultura y espectáculos para el Canal 22, ahí duré cinco años. Después pedí un cambio y empecé a cubrir la fuente de seguridad y justicia.

Ahora, Toño decide el guion e imagina cuadro por cuadro cómo va a contar su próxima historia…

¿Qué te motivó a adentrarte en estas fuentes, considerando el riesgo que implican?  

Para mí fue muy apasionante; cubrí la Secretaría de Marina, la Policía Federal, Ejército mexicano, tuve la oportunidad de acompañar a los elementos de estas áreas a varias de sus encomiendas: a los desmantelamientos de narco laboratorios, hice viajes a Chihuahua, a Durango. La adrenalina estaba a todo lo que da y teníamos la oportunidad de estar grabando junto con ellos.

Fue un trabajo de alto riesgo: presenciamos enfrentamientos con el crimen organizado, nos equipaban con chalecos antibalas y cascos, e incluso nos enseñaron a manejar armas de 9 mm. Era una preparación esencial, porque en caso de que ellos resultaran heridos o incluso perdieran la vida, nosotros necesitábamos saber cómo protegernos. En ese contexto, adquirí una invaluable experiencia y aprendizaje.  

Con el tiempo, sentí la necesidad de explorar otros ámbitos y me especialicé en temas de investigación y fiscalización. Cubrí la fuente presidencial durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y, desde hace siete años, mi labor se ha centrado en la cobertura de la Cámara de Diputados.  

¿Cuáles son las principales diferencias que has notado en todo este tiempo al cubrir la noticia?

Sí, por supuesto, a nivel tecnológico hay varios cambios. Empecé calificando betacamp, que eran unos casetes muy grandes, las cámaras eran pesadísimas, ahora ya se graba, incluso con el celular. Con respecto a la escritura, antes no te podías separar de tu grabadora, ahora, también puedes grabar con el celular. Antes, cuando hacías tus entrevistas te tardabas una o dos horas, al volver a escuchar el audio y sacar la versión estenográfica.  Ahora, hay programas con inteligencia artificial que te ayudan a sacar la versión.

La exigencia para publicar información también ha evolucionado. Antes, cubrir un evento permitía tomarse el tiempo necesario para redactarlo porque lo publicabas al día siguiente. Hoy en día, lo que domina en los medios es la inmediatez: la velocidad con la que se difunde la información es clave. Tienes que enviar en tiempo real, apenas está terminando la conferencia y tú ya tienes que estar mandando la nota.

Llevarte la de ocho

¿Cómo percibes la presión a la que estás expuesto? ¿Tu cuerpo y mente han aprendido a adaptarse a ese ritmo?  

Sí, es un requerimiento para ser periodista, aprender a trabajar bajo presión. Hay veces, sobre todo aquí, en Cámara de Diputados, que el presidente de la Jucopo está dando una conferencia, pero al mismo tiempo quien está en la Mesa Directiva está encabezando la sesión en el Pleno y, por otra parte, hay una conferencia o un chacaleo. Entonces se juntan tres o cuatro eventos, los jefes te piden todo al mismo tiempo. La noticia no descansa. Debe uno estar al pendiente, por si alguien fallece, si pasa un accidente, si la presidenta envía una iniciativa y llega a las 2:00 de la mañana, tú tienes que estar siempre para ganar la nota.

¿Qué hábito o costumbre consideras indispensable en el ejercicio del periodismo, algo que nunca se debe pasar por alto?  

El principal hábito es la lectura. Todas las mañanas me levanto a las 5:00 de la mañana y lo primero que hago es leer mi periódico, ver las portadas de los diarios, leer las columnas, los trascendidos y leo también la Gaceta Parlamentaria, el resumen que la misma Cámara de Diputados manda, para saber todo lo que se generó y saber el pulso de la noticia, la coyuntura. Así es como sabes qué información vas a manejar, poque no solamente es saber las notas del día, es buscar, ir más allá. Hay que investigar y destacar; llevarte la de ocho.

¿Hay alguna figura del ámbito de la comunicación que admires o que haya sido una fuente de inspiración para ti?  

Gabriel Bauducco, porque es autor del primer libro que leí en materia periodística: Los secretos de la entrevista; Gabriel García Márquez, por enseñarme que “aunque se sufra como un perro, no hay mejor oficio que el periodismo”; Eduardo Galeano, porque su texto Las venas abiertas de América Latina me dio una nueva perspectiva sobre mi propia realidad; y un sinnúmero de maestros y jefes que he tenido a lo largo de mi carrera profesional.

¿Qué significa para ti formar parte de El Universal, uno de los diarios más emblemáticos y leídos en el país?

Es un compromiso muy grande porque es de los medios más leídos en México, tanto en su versión impresa como digital; eso me obliga a ser riguroso con la información que publico. Siempre busco que mis reportajes estén bien documentados y que sean temas de interés nacional.

¿Cuándo empezaste a cubrir la Cámara de Diputados y cuál consideras que es la importancia de tu trabajo?

Comencé en 2018 trabajando para otro medio; en El Universal llevo alrededor de cinco años. Es un trabajo de gran relevancia, pues los temas que se discuten aquí son de interés nacional. Sin embargo, a veces debemos encontrar formas creativas de transmitir esa información, ya que puede resultar compleja o densa para el público en general, que suele percibir las sesiones como largas o aburridas. Por ello, nuestro reto es hacer que una jornada de 12 horas resulte atractiva e interesante; es cuando nuestra labor cobra importancia.

Por ejemplo, en televisión, la información debe adaptarse a una cápsula de dos minutos, mientras que en un periódico es fundamental resaltar el punto central del debate. No olvidemos que aquí se han aprobado reformas clave, como el aumento del salario mínimo y la Ley Silla, que garantiza que los empleados de supermercados no permanezcan de pie durante largas jornadas. Está por aprobarse la reforma de las 40 horas laborales a la semana. La mayoría de los temas atañen a la sociedad y nosotros tenemos que encontrar la forma de comunicarlo y de hacerlo interesante para la ciudadanía.

¿Hay algún tema que le des seguimiento en particular?

En general nos piden que mandemos todo lo que se genera, pero personalmente me gusta reportear temas sociales, creo que son los que más me interesan y le interesan a la ciudadanía, temas de maltrato animal, lactancia materna, de seguridad social. Me he especializado, sobre todo en temas de fiscalización, Cuenta Pública, me dedico a leer los informes trimestrales de Hacienda, a indagar cuáles son los acuerdos del comité de administración. Hay mucha información que se tiene que pedir vía transparencia y que tienes que investigar, y cuando das a conocer que algún diputado hace uso del erario o realiza turismo político, y de ahí deriva alguna crítica o denuncia, pues a veces causas molestias. Hay veces que hablan con tus jefes o mandan cartas para que bajen tus notas, pero creo que, por algo, cuando pasa eso, es que estás incomodando a algún sector.

¿Cómo es cubrir el día a día en la Cámara de Diputados?

La Cámara de Diputados es una fuente muy noble en términos muy generales, es como un mini país, porque aquí pues hay comisiones de todo, como si fueran las secretarías federales: la Comisión de Turismo, que la Comisión de Bienestar, que la Comisión de Salud, entonces hay mucho material para trabajar. Me gusta muchísimo el ambiente que se tiene aquí en la sala de prensa. Los compañeros son muy solidarios, a pesar de que tengo 15 años de trayectoria, para la mayoría pues es nada porque hay muchos decanos, gente que lleva 30 años cubriendo la fuente.

Desde el primer día que llegué, todos me arroparon, todos me explicaron cómo se trabaja aquí. Me enseñaron cosas que yo no sabía, yo estoy muy agradecido con todos los compañeros y con los trabajadores de la Cámara de Diputados que siempre nos han facilitado lo que esté en sus manos para que podamos hacer nuestra labor.

¿Algún acontecimiento que te haya marcado en especial?

Cuando cubría justicia tuve dos amenazas de muerte, las dos veces tuve que cambiarme de domicilio, fue por un reportaje que hice sobre huachicol y otro acerca de una banda de robo de automóviles.

¿A futuro, cuál sería uno de tus mayores desafíos?

Creo que el mayor desafío al que me podría enfrentar yo y todos los compañeros es no perder la capacidad de asombro. Seguir trabajando y hacer esta labor social de dar a conocer las cosas que se hacen bien, pero también las cosas que se hacen mal en el país. Un propósito que tengo es colaborar con un medio internacional, llevo dos años estudiando una licenciatura en idiomas, ya estoy en el último. Es una meta personal que tengo a mediano plazo.


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