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No hay militarización porque el Ejército no se manda solo: diputada Dolores Padierna


Juventina Bahena

Finalmente se constitucionalizó la Guardia Nacional como Fuerza Armada Permanente, bajo la conducción de la Secretaría de la Defensa Nacional. Desde que se creó hace seis años se repitió reiteradamente el mantra de la militarización; en el imaginario colectivo es posible que se fije la imagen de soldados invadiendo las calles, agrediendo y cometiendo tropelías.

A la gente mayor le puede traer recuerdos de golpes de Estado en el Cono Sur, relatos del horror de tortura, desaparición forzada, persecución y represión de movimientos sociales, de los que México no estuvo exento. Sin embargo, nos movemos en el terreno de la especulación. Por ello preguntamos a la diputada Dolores Padierna (Morena), vicepresidenta de la Mesa Directiva, mujer de izquierda, en el pasado víctima de represión por su activismo social, que nos defina y contextualice la significancia del término militarización.

Inicia la charla con una declaración tajante: “Ese concepto no está en las leyes que aprobamos, eso es un invento, una narrativa que trae la derecha mexicana ante unas normas históricas verdaderamente importantes que acabamos de aprobar para lograr la pacificación en México. Primero, aprobamos leyes reglamentarias que se derivan de cambios constitucionales. Modificamos el artículo 21 de la Constitución y le dimos a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana facultades que no tenía, la de investigación e inteligencia, siempre con el liderazgo o conducción del Ministerio Público, y la otra, de coordinación interinstitucional; la Secretaría de Seguridad Pública va a coordinar los tres órdenes de gobierno, las fiscalías, etcétera, para que se logren los objetivos de la Estrategia Nacional de Seguridad Pública que ha presentado la presidenta de México en reiteradas ocasiones, que recordemos, es atender las causas, priorizar la inteligencia y la investigación en los operativos, con lo cual se podría prevenir el delito, junto con la coordinación interinstitucional y el fortalecimiento de la Guardia Nacional. A estos cuatro ejes ya le dimos toda una normatividad, una legalidad, no tiene nada que ver con la cuestión militar sino con la seguridad pública, la seguridad de los ciudadanos”.

Los gobiernos anteriores “utilizaron al Ejército para asuntos de seguridad pública, sin un marco legal, sin tener una policía con la cual hacer frente al delito.  Nosotros tuvimos el consenso porque estas leyes fueron aprobadas por todos los grupos parlamentarios en las dos cámaras del Congreso. Luego entonces, la narrativa mediática no se corresponde con los votos que dan al interior de las cámaras. La reforma al artículo 21, que permite a personal militar participar de la Guardia Nacional de manera permanente en tareas de seguridad pública fue aprobado por unanimidad; la creación de la guardia con personal militar fue votado por unanimidad. Entonces, su discurso de una ficticia militarización del país y toda su verborrea al respecto no se sostiene”.

Agregó: “Saben perfectamente que con los militares que están ahora en la Guardia Nacional es para que este cuerpo de seguridad tenga los valores, los principios, la honestidad, la disciplina del Ejército; adicionalmente, se introdujo, tanto en la Constitución como en las leyes reglamentarias, que todos ellos deberán tener la formación policial. Es decir, además de la formación que ya traen, deben profesionalizarse en materia de seguridad pública, que es otra disciplina, otra profesión que deben tener. Entonces estamos mejorando, le estamos dando un marco jurídico constitucional y legal que los anteriores gobiernos no fueron capaces de hacer nunca, y lo hemos hecho con diálogo, con convencimiento, y la prueba es que los nuevos ordenamientos se aprobaron por unanimidad”.

El Ejército mexicano es el único en el mundo que tiene el programa DN III

Siempre se ha criticado que tengamos un ejército que construye las obras insignia de la 4T, porque tienen a los mejores ingenieros ¿Por qué no quieren que realice esa función, si es más barato y están bien hechas? ¿Cuál es el problema de que el Ejército participe en ellas?

—El Ejército mexicano es el único en el mundo que tiene el programa DN III, que consiste en una estrategia de la Secretaría de la Defensa Nacional para auxiliar a la población civil en casos de desastres naturales o situaciones de emergencia. “Pero eso no nació con la 4T, es un programa que se aplica desde que se fundó el Ejército mexicano. Siempre ha auxiliado en terremotos, huracanes, porque están capacitados para ello, y tal vez lo que más critican es que el Ejército construya el Tren Maya, el Interoceánico, donde participó también la Marina, sobre todo en el sexenio del presidente López Obrador.

Tuvimos la necesidad de apoyarnos en el personal del Ejército porque teníamos que aprovechar cada minuto del sexenio para avanzar en la gran obra pública que desarrolló el presidente López Obrador. No se podía esperar a cumplir toda la burocracia, las licitaciones y tuvimos que recurrir al personal altamente calificado, a los ingenieros militares, los arquitectos y todo su conocimiento. ¿Para qué tenerlos ociosos, cruzados de brazos? Si ellos saben cómo hacerlo, saben proyectar obras de ingeniería y, además, tuvimos considerables ahorros.

Lo que realmente les molesta es que esa obra no esté en manos de empresas privadas con las cuales ellos tenían un historial de “moches”. No es tanto que lo haga el Ejército, sino que no lo hagan sus antiguos cuates. Nosotros no tenemos nada que ver con eso. Ahora, en el sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum, entra en vigor la nueva normatividad en obras, en adquisiciones. Ya pueden participar las empresas privadas mediante concursos inversos, subastas inversas, es decir, no es como en las subastas de obras de arte, quien da más, no, es quien me da más barato, pero con mejor calidad. Y a esa empresa privada se va a contratar.

¿El Ejército se manda solo?

Dolores Padierna fue maestra normalista, licenciada en Economía, docente en la Escuela Superior de Economía del IPN; varias veces diputada federal y senadora de la República; jefa delegacional en Cuauhtémoc. Su activismo social se desplegó desde muy joven, si consideramos que a sus 20 años ya era dirigente del Partido Mexicano de los Trabajadores. Posteriormente participó como activista en favor de las víctimas del sismo de 1985 en la Ciudad de México y fundó la Coordinadora Única de Damnificados.

También fue fundadora de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación, la Coordinadora de Mujeres Benita Galeana; la Coordinadora de Comedores Populares, entre otras. Con esa trayectoria y volviendo al asunto de la militarización, quién mejor que ella para desentrañarnos si se está transpolando el papel del Ejercito en la Guerra Sucia, en el siglo pasado, al ejército del s. XXI.

—Pues así lo dice la iniciativa que mandó el Ejecutivo con relación a la Guerra Sucia de los años setenta; así lo retoma también el dictamen que votamos y, por lo tanto, las leyes tal como quedaron. ¡Pero no me tengo que ir hasta los setenta! Hubo persecución, por ejemplo, durante el sexenio de Vicente Fox, y antes, con Salinas de Gortari. A nosotros nos persiguieron, nos encarcelaron, nos inventaron delitos, sacaron a los militares a golpearnos en manifestaciones de maestros, por ejemplo, no, no se vayan tan atrás.

“Ciertamente la Guerra Sucia fue en los 70; hubo una persecución terrible, las matanzas del 68, del 71 quedaron en los anales de la historia ¡Lamentable!, pero pongamos como ejemplo el 68 y el 71, cuando el Ejército disparó contra los estudiantes. ¿es porque el Ejército se manda solo? Ellos solitos que andaban en la calle decidieron matar a los estudiantes porque iban pasando por ahí, por Tlatelolco. ¡Claro que no! Fue todo un operativo, y eso ya lo sabemos, decidido por Díaz Ordaz y Luis Echeverría. ¿Quién mandó al Ejército a Tlatelolco? Díaz Ordaz, y él lo reconoció públicamente, él dijo que lo tuvo que hacer, que él ordenó la matanza, no fue el Ejército motu propio, fue el presidente de la República, que es el único que manda a las fuerzas armadas, y en el 71, igual. Es decir, el Ejército no se manda solo, al Ejército hoy lo manda la presidenta de la República, antes lo mandó durante el sexenio pasado el presidente López Obrador, presidentes humanistas, perseguidos, además.

“Y durante el neoliberalismo, Salinas y Calderón, no fueron presidentes electos por el pueblo, fueron impuestos por la oligarquía y también mandaron al Ejército a desaforar al jefe de Gobierno, a meter a la cárcel a nuestros compañeros inventándoles delitos. Y las leyes que aprobamos son para pacificar al país, no para militarizar.

“Acabamos de aprobar el Sistema Nacional de Seguridad Pública para coordinar los tres órdenes de gobierno, a la fiscalía General de la República con las fiscalías estatales, a la Guardia Nacional. ¿Con qué policía íbamos a parar al crimen organizado? ¿Con quién? Cuando llegó el presidente López Obrador había una policía de 10 mil elementos. ¿Con eso íbamos a combatir al crimen organizado? Entonces, había que crear la Guardia Nacional y se creó con personal civil y personal militar y hoy tiene 136 mil elementos repartidos en todo el territorio nacional”.

Apoyo unánime

La Guardia Nacional, continúa la diputada morenista, es una institución muy grande, muy importante, muy profesional que tampoco se manda sola, obedece al secretario de Seguridad Pública, porque a él se le dieron las facultades de coordinación interinstitucional en esta Ley de Seguridad del Sistema Nacional de Seguridad Pública y la Ley del Sistema de Investigación e Inteligencia en materia de Seguridad Pública para perseguir el delito.

Las instituciones encargadas de la seguridad y de inteligencia, como el Centro Nacional e Inteligencia o de Investigación y las fiscalías se van a coordinar para que entre todos integren una base de datos muy importante, con la cual se va a elaborar estrategias de persecución del delito, de prevención del delito, operativos contra criminales; para eso es. ¿Hay alguien que esté en contra de esto?

Esta ley es importantísima, la verborrea es otra, pero el voto fue unánime; es tan buena que recibió el voto por unanimidad y por fin México tiene un marco jurídico para impedir que cada quien haga lo que se le venga en gana en materia de seguridad, ahora se tendrán que coordinar. ¿Y quién coordina? La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, que la dirige el secretario de Seguridad Pública, y coordina a los tres órdenes de gobierno, la federación, los estados, los municipios, la policía federal que es la Guardia Nacional, las policías estatales, las policías municipales, las fiscalías, al Centro Nacional de Inteligencia y también a la Marina, al Ejército, si así lo ordena la presidenta, así lo dispone la ley, es auxiliar en materia de seguridad nacional.

Todo esto está en la ley y es un orgullo para nosotros no sólo haber recibido estas iniciativas de nuestra presidenta, sino el orgullo de que por fin México tenga un marco legal para la pacificación del país.

México tiene una tradición pacifista y se dice que el Ejército está para atender la seguridad nacional y no en las calles, como si confinarlos a los cuarteles nos exorcizara de la posibilidad de un golpe de Estado.

—Los golpes de Estado sucedieron en una época cuando Estados Unidos promovía las dictaduras en los países de América Latina. Ese capítulo horroroso de la historia quedó atrás. El propio Estados Unidos vio las desventajas de andar promoviendo golpes de Estado en los países de América Latina. No hubo más que muerte, persecución y una degradación de las sociedades por estar gobernadas, más bien desgobernadas por dictadores como Pinochet, por poner un ejemplo; luego vino una etapa de “dictaduras blandas”, con presidentes como Salinas, también impuesto en México por Estados Unidos; presidentes impuestos y obedientes a los dictados de Washington; presidentes que daban la apariencia de demócratas, pero que no eran más que serviles a los intereses del Consenso de Washington.

Aplicaron políticas económicas que dan vergüenza, como aumentar los impuestos, aumentar las tarifas, estancar los salarios, desindustrializar al país, privatizar todas las empresas del Estado, empobrecer a la gente a través de muchas vías, las devaluaciones, en fin, todo eso que padecimos durante 40 años de políticas neoliberales, obedientes al Consenso de Washington, a lo que dictara el Fondo Monetario Internacional, a lo que dictara el Banco Mundial. Gracias al pueblo de México, eso también quedó en el basurero de la historia a partir del 2018, cuando dio inicio la Cuarta Transformación para que el pueblo realmente mande en México.

El pueblo de México puso al presidente López Obrador, a la presidenta de México, y ellos diseñaron políticas públicas para mejorar las condiciones del pueblo de México como aumentos salariales año con año, parar la inflación, detener las privatizaciones, evitar las devaluaciones, porque eso repercute en la pérdida del poder adquisitivo del salario y además reponer algunas empresas del Estado, fortalecer a Pemex, fortalecer a la Comisión Federal de Electricidad, crear nuevas empresas del Estado que generen ingresos públicos adicionales para no tener necesidad de aumentar impuestos.

La honestidad al servicio al pueblo, eso es lo que distingue ahora a los gobiernos. No hay temor alguno de golpes de Estado. Además, México tiene un ejército pacifista, civilista, que viene a proteger a la población, eso es ser civilista y viene del pueblo, nuestro ejército es pueblo, uniformado siempre, y quien manda al Ejército es la presidenta, una mujer extraordinaria, con claridad en la línea política de lo que representa la Cuarta Transformación. Y el pueblo de México debe tener la tranquilidad de que estamos haciendo todo en favor de nuestra nación y de la población mexicana. 

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