Juventina Bahena
Los pueblos mágicos de México son la ventana a un pasado histórico rico en tradiciones y cultura que se muestra en el esplendor de su arquitectura, costumbres, trajes, lengua, así como en sus bellezas naturales.
Diputado Marco Mendoza
Existen 132 pueblos mágicos y esa distinción busca preservar la identidad pluricultural de las regiones donde están ubicados. Huasca de Ocampo, en Hidalgo, fue el primero en todo el país en recibir tal reconocimiento en 2001. Marco Mendoza Bustamante (PRI), diputado del Congreso de Hidalgo, nos habla de este singular acontecimiento, sus repercusiones y alcances.
Huasca tiene atractivos únicos en el mundo, dice Marco, quien al concluir la LXV Legislatura federal regresó a su entidad natal para incorporarse al congreso de Hidalgo. Explica que este pintoresco lugar, de calles empedradas, portales del pequeño centro donde se ofrece artesanía y comida, es muy conocido, sobre todo por los prismas basálticos.
“Los prismas basálticos de Santa María Regla se formaron hace aproximadamente 2.5 millones de años, tras la explosión de un volcán. El rápido enfriamiento del magma creó columnas de basalto de forma poligonal, principalmente pentagonales y hexagonales, que parecieran simétricas. Hay muy pocos lugares en el mundo con formaciones rocosas de esta naturaleza; por eso Huasca se consolidó como el primer pueblo mágico”.
Los monolitos miden unos 30 o 40 metros de alto del piso al fondo del río que en la actualidad lleva una escasa corriente. En algunos lugares las cabezas poligonales de los pilares son claramente visibles en el piso antes de bajar por el sendero hasta el cauce. Los de Santa María Regla alcanzaron notoriedad cuando, en 1803, Alexander Von Humboldt, el barón alemán que con fervor humanista recorría México, conoció el espectacular lugar y lo plasmó en un grabado que dio a conocer en los círculos intelectuales de Europa.
Hidalgo es la entidad con más pueblos mágicos, nos explica Marco Mendoza.
—Tenemos varios: Xochitlán, Huichapan, San Agustín Metzquititlán, Mineral el Chico, Mineral del Monte, Tecozautla, Zempoala, Zimapán, pero Huasca sigue siendo un lugar con distintos atractivos que se promueven en todas sus modalidades, como el turismo cultural, de aventura, el ecoturismo, que nos permiten generar inversión y desarrollo, pero lo mejor de los hidalguenses es esa gran hospitalidad que ofrecen a los visitantes.
El diputado priista menciona que más allá de la contribución económica a las finanzas públicas, el mayor aporte es a la economía de las familias derivado del desarrollo en torno a las comunidades de esos lugares.
—Hay hoteles, restaurantes, balnearios, venta de artesanías, espectáculos y eso permite una constante actividad en el estado; por ejemplo, la gente que viene a Huasca a veces también visita Pachuca o Tulancingo. Son pueblos emblema que motivan a los visitantes de otros países o al turismo nacional a conocer Hidalgo y descubrir las bellezas de Real del Monte, Mineral del Monte, un pueblo minero inglés de atractivos peculiares como las casas de techos rojos del centro y el panteón inglés.
—No tengo un dato preciso porque, como dije antes, la actividad turística fortalece principalmente la economía familiar, pero un dato relevante es que de 2023 a 2024 los visitantes y turistas generaron una derrama económica de más o menos 3 mil millones de pesos, cantidad impresionante, producto del impulso a esta actividad que significó un aforo de más de 5 millones de personas al año que visita Hidalgo, particularmente sus pueblos mágicos.
— Antiguamente había un fondo para pueblos mágicos, pero Morena lo recortó del Presupuesto de Egresos de la Federación, de ahí que dejaron de concursar proyectos específicos; sin embargo, en el presupuesto de egresos del estado se asignan algunas partidas para desarrollos de infraestructura, mantenimiento y promoción del turismo de las áreas naturales.