Aída Espinosa Torres
Margarita Nicolás, reportera de Cadena RASA, cadena de radio con más de 60 años de existencia y 50 radiodifusoras afiliadas en todo el país, nos comparte en entrevista que tiene 32 años de ejercer el periodismo, y 28 de ellos cubriendo la Cámara de Diputados.
Antes de que Margarita se adentrara en las entrañas del proceso legislativo y en las largas sesiones en el Pleno de la Cámara recorrió el terreno del deporte, primero en prensa y luego en una agencia informativa.
Más tarde dio el salto a la política. “Cuando llegué a RASA el objetivo era migrar de deportes a información general; fue un buen momento porque no tenían sistema de noticias, únicamente programaban música. No tenía una fuente fija, cubría salud, agricultura, gobernación; me tocó cubrir elecciones y el primer debate presidencial en el 94. Finalmente llegué a Cámara de Diputados, en 1997”.
Trabajar en la fuente de la Cámara de Diputados fue un choque muy fuerte. “No conoces el proceso legislativo, ni cómo se hacen las leyes. Es otro mundo porque existen muchos términos y no sabes cómo manejarlos; no es fácil. La misma Cámara es enorme, el lugar te impacta, lleva tiempo conocerla, te metes por un lado y sales por el otro. Poco a poco mis propios compañeros me empezaron a enseñar. Aprendí trucos para acercarme a los funcionarios y entrevistarlos; además, te encuentras con el obstáculo de que entre los reporteros de la fuente hay quienes se creen ‘vacas sagradas’ y no se juntan con cualquiera”.
Margarita siempre ha trabajado para la radio, sólo hizo una pausa de unos años cuando nació su hija. “Mi hija fue mi prioridad y regresé a trabajar cuando entró al kínder”. Relata que no considera una ventaja traer una cámara para que la volteen a ver o le contesten, “me conocen, me ubican bien y saben que les voy a preguntar y Cadena RASA es muy conocida”.
A lo largo de estos años, como ella misma afirma, es reconocida por estar en primera fila en los cuestionamientos, en las conferencias de prensa que dan los diputados y diputadas, por sus primicias y también por algunas polémicas que se han suscitado dentro de su cobertura periodística.
“Casi al principio de la LXV Legislatura hubo un roce con el diputado Ignacio Mier, porque él decía que desconfiaba de la legalidad del INE y le dije que por qué no lo habían impugnado; él me contestó que si yo trabajaba en el INE y le dije que no, que yo era periodista y que mi función era preguntarle. De ahí se desató toda una polémica que traspasó hasta otros medios de comunicación”. Al final todo se arregló, hablaron y todo quedó en paz, relata la comunicadora.
“Lo que trato de resaltar es la unión de los reporteros y las personas de los medios de comunicación. Lo bonito de ésta y otras situaciones fue el apoyo de los compañeros, de gente que me escribía, incluso compañeros que yo no veía de hace tiempo me contactaron por ese inconveniente”.
También ha tenido la suerte de obtener en numerosas ocasiones testimonios inesperados, “así pude entrevistar a Salinas de Gortari antes de que terminara su mandato, o a Ernesto Zedillo, en el Panteón de Dolores, a donde llegaría el cuerpo de Luis Donaldo Colosio antes de que lo trasladaran a Magdalena de Kino. Recuerdo que en una ocasión me encontré al entonces secretario de Gobernación Adán Augusto López, en el tiempo de la reforma educativa. Vi que había mucha gente de seguridad y dije, aquí hay gato encerrado, entonces pudimos preguntarle a qué se debía el motivo de su visita a San Lázaro, y ya cuando íbamos de regreso a la redacción venían corriendo todos los demás compañeros, pero el secretario ya se había ido. Reportero sin suerte no es reportero”.
Radica en que puedes informar de primera mano lo que está sucediendo porque nosotros escribimos la historia que cambia a México para bien o para mal. Somos los verdaderos historiadores porque estamos en los hechos; después vienen los investigadores o los escritores y retoman lo que ya se publicó. El material se queda en las hemerotecas, en las filmotecas o en las audiotecas. Por eso creo que debemos de sentirnos orgullosos.