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Sin presupuestos suficientes para hacer realidad la igualdad sustantiva en México, sólo será retórica: Aurora Aguilar Rodríguez


luz María Mondragón

El 10 de octubre de 1824 Guadalupe Victoria fue proclamado primer Presidente. 200 años después, este 1º de octubre una mujer será la primera Presidenta de México, el lugar donde ellas son más del 52% por ciento de la población, crece la violencia de género y asesinan a mujeres cada día.

roles, a quien la historia reconoce impulsor de la democracia). Por primera vez una mujer en la Presidencia de la República. ¿Esperar qué símbolos, qué mensajes, qué acciones, qué políticas públicas, qué decisiones, qué retos para marcar el cambio? La maestra Aurora Aguilar Rodríguez, directora general del Centro de Estudios para el Logro de la Igualdad de Género (CELIG) de la Cámara de Diputados, reflexiona sobre estas cuestiones:

*La primera Presidenta de México nos tendrá que demostrar que está con las mujeres. Que si atacan a una, la atacan a ella. Necesitamos ver los presupuestos en políticas públicas, fundamentales para la igualdad sustantiva, como el Sistema Nacional de Cuidados. Lo que no está en el presupuesto es retórica. Hay gobernadoras que han quedado a deber.

*Una secretaria de Hacienda, una directora de Petróleos Mexicanos, más mujeres en puestos clave considerados “duros”; más hombres en carteras y áreas “suaves”.

*Y lo más revolucionario: integrar a los hombres al ámbito privado (cuidados de la familia y tareas domésticas). Se ha trabajado para incluir a las mujeres en lo público (la política, el poder) y laboral, pero se descuidó lo primero. Ambos con iguales derechos, responsabilidades y oportunidades en los dos mundos. Este cambio nos deslizaría al primer mundo y abatiría la violencia.

En entrevista con la Revista Cámara, Periodismo Legislativo, la maestra Aurora Aguilar Rodríguez abundó sobre los significados de este acontecimiento histórico.

El 2 de junio marca un antes y un después en la historia contemporánea. Por primera vez tenemos Presidenta de la República. ¿Por qué es relevante?

Porque durante siglos se centró a las mujeres en labores privadas y a los hombres en las públicas. La cultura patriarcal: él es superior; ella, un objeto para uso masculino. Hoy permea en la sociedad que somos iguales en derechos y responsabilidades. Pero hay que seguir rompiendo techos de cristal. Las mujeres están preparadas, conocen la realidad del país, no desde la visión patriarcal. Seguimos en el ámbito de lo privado, pero también estamos en lo público.

¿La gestión pública será mejor? ¿O se da una “masculinización” de la política al repetir estructuras, acciones, decisiones patriarcales?

En las primeras etapas de la participación de las mujeres en lo público sí hubo la necesidad de masculinizarse para encajar en los ámbitos dominados por los hombres. Hoy la sociedad impulsa una agenda que obligará a la Presidenta de México a establecer políticas públicas con visión de igualdad sustantiva. Es más difícil caer en la masculinización. Aunque, sin duda, se mantiene. Tenemos gobernadoras que han quedado a deber a las mujeres en temas fundamentales como la educación. No comprenden la desigualdad histórica; les falta entender que la presencia del Estado con políticas públicas correctas sí cambian la vida.

Atender las necesidades derivadas de la histórica desigualdad estructural que han vivido las mujeres debe ser objetivo de las políticas públicas de la Presidenta de México, de las y los gobernadores.

La percepción ciudadana es que las mujeres son mejores administradoras que los hombres. Los datos hablan. El estudio Global Banking Alliance for Women, realizado en 18 países, encontró que ellas manejan mejor los créditos porque tienen una actitud más prudente y reflexiva hacia el riesgo. En 2021, 31.7% de las mujeres y 33.8% de los hombres de 18 a 70 años dijeron tener algún crédito formal. El crédito femenino reportó un crecimiento de 2.5 puntos porcentuales y el masculino medio punto porcentual (.5). Es decir, 5 veces más para ellas, porque somos responsables y buenas pagadoras. Si lo trasladamos a las finanzas públicas, garantiza la buena administración de las mujeres.

¿Qué mensaje manda a la sociedad?

Confiemos en las mujeres. Darles la oportunidad que durante siglos se dio a los hombres. Solo 11% de Jefes de Estado son mujeres. De 195 países, .07% son gabinetes paritarios. Únicamente 13 naciones tienen gabinetes igualitarios. Han insistido: a las mujeres no hay que darles por cuota, sino por capacidad. Sí, pero a los hombres también. Si este hubiera sido el criterio, desde hace sexenios México no tendría los problemas que tiene.

Para tener una candidatura, a ellas se les exige ser capaces. Si lo mismo se exigiera a ellos seríamos un país primer mundista. La cultura patriarcal nunca ha estado centrada en las capacidades. La ley establece un porcentaje del presupuesto de los partidos políticos a la capacitación femenina. No hay una partida para capacitarlos a ellos, como si el hecho de nacer hombres les diera la capacidad para dirigir los destinos de la patria.

En casi 12 millones de hogares las mujeres son las proveedoras, las jefas de familia. Es una realidad social. Faltan políticas públicas enfocadas en ellas.

¿Qué significa para las mujeres, que conforman más del 52% de la población?

Significa mayor visibilidad para sus causas y derechos. Está la urgencia de hacer realidad el Sistema Nacional de Cuidados (SNC), que es fundamental, pero carece de recursos, aunque ya está en la Constitución. El presupuesto global estimado para ello ascendería del 2.5 al 3% del PIB. ¡Es mucho dinero!, dicen. Pero si compararan el trabajo no remunerado de las mujeres a nivel nacional, que equivale a 26% del PIB (todos los bienes y servicios que produce México, incluido el petróleo, las minas, la industria, toda la riqueza), entonces es poco el 3% que costaría este sistema.

Además, si las mujeres trabajaran en el mercado laboral en la misma proporción que los hombres, México crecería entre 5 y 7% anual, sin cambiar ninguna política pública. Estos 7 puntos, más los 3 que costaría el SNC, sería una buena inversión para el crecimiento del país. Mas los hombres han decidido no apoyar el SNC, porque ellos no cuidan a la familia.

El SNC significa: estancias infantiles con personal certificado, escuelas de tiempo completo, políticas públicas para reinsertar al mercado laboral a las mujeres que salieron por maternidad, horarios laborales flexibles…

También urge la Perspectiva de Género (PG) en todos los niveles educativos. Sobre todo, en las universidades, particularmente en la carrera de Derecho.

La Constitución y la propia Ley General de Educación obliga a educar con PG. Solamente la FES Aragón y la Universidad de Oaxaca cuentan con una materia explícita de PG en Derecho. El protocolo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación obliga a juzgar con PG. Los futuros abogados cómo van a defender con PG, los jueces cómo van a juzgar y sentenciar con PG, si no la conocen.

¿Que una mujer sea Presidenta de la República propiciará una etapa dorada en materia de políticas públicas a favor de ellas?

Esperamos. En 9 años subió casi 60% la muerte de mujeres. Sigue el machismo (“si me dejas, te mato”. “mía o de nadie”) los hombres creen que el cuerpo de una mujer es de su propiedad y lo pueden destruir. El gobierno tendrá que abrir los ojos y establecer nuevas políticas contra la violencia.

Que una mujer sea la Presidenta de México no garantiza automáticamente un progreso en las condiciones de vida de ellas. Se necesita una agenda de género progresista que reconozca la desigualdad que todavía pervive en el país. La historia está repleta de ejemplos de mujeres políticas que no promovieron de manera efectiva los derechos de la mujer.

Sin embargo, cuando las mujeres en el poder se ponen de acuerdo, las cosas avanzan. Por ejemplo, el Grupo Plural de Igualdad Sustantiva de la Cámara de Diputados impulsó temas de vanguardia como la tasa cero a productos de higiene menstrual.

México es un país con gran violencia de género contra mujeres y niñas. ¿Qué deberá hacer la Presidenta para enfrentar esta pandemia?

Educación y más educación. Desde la niñez, enseñar no roles y no estereotipos. Eso de que “el trapeador es para la mujer y el poder para el hombre”. Incentivar la economía, la ciencia y la tecnología en las niñas. Y lo social y la sensibilidad entre niños.

¿A 70 años del voto femenino en México, qué hacer para una verdadera transformación en la forma de hacer política en favor de las mujeres?

En la Cámara de Diputados hay paridad, falta avanzar en las comisiones. Ejemplo, la Comisión de Hacienda tiene 22 hombres y 19 mujeres; la de Presupuesto, 29 diputados y 22 diputadas; Grupos Vulnerables, 28 legisladoras y dos legisladores; Bienestar, 21 mujeres y 14 hombres. ¿Qué significa? Para ellos los temas “duros”, para ellas los “suaves”. Lo más revolucionario es que ambos sexos comprendan su rol integral. Que los dos estén en lo público y en lo privado.

Básico, impulsar la educación en igualdad. Prevenir y atender la violencia. Urgen políticas públicas en materia de escuelas de tiempo completo y estancias infantiles, a fin de que las mujeres se incorporen al mercado laboral, con la tranquilidad de que los hijos estén bien cuidados. Y fomentar la inclusión de los hombres a lo privado.

Hemos trabajado mucho incorporando a las mujeres a lo público. Lo revolucionario es integrar a los hombres a lo privado. Y ambos, en igualdad de derechos y responsabilidades, en el mundo laboral.

¿Cuáles serían las políticas fundamentales para consolidar la igualdad sustantiva y eliminar la violencia de género contra mujeres y niñas?

El SNC, refugios, reinserción de las mujeres al mercado laboral, horarios flexibles, escuelas de tiempo completo, estancias infantiles, refugios para víctimas, fiscalías especializadas.

Tengo una esperanza: que el próximo gabinete federal no solo sea paritario (ya es obligatorio, no tenemos que exigir se cumpla la ley) sino la inclusión de mujeres en la Secretaría de Hacienda, en Pemex. Y más hombres en carteras sociales, esto sensibilizaría a los funcionarios. Germinaría otra mística en el poder.

¿Sin recursos suficientes, las políticas públicas de género serán un fracaso?

El reto de la primera Presidenta de México: demostrar a las mujeres que está con nosotras; que si atacan a una, la atacan a ella.

Necesitamos ver el cambio en el presupuesto para la igualdad sustantiva. Lo que no está en el presupuesto, es retórica.

En el PEF hay un apartado exclusivo para programas enfocados a ellas ( Anexo 13). Si bien cada año aumenta su presupuesto, no significa necesariamente ayuda a las mujeres.

De 2018 a 2023 el Anexo 13 creció 485% (286.9 mmdp). Sin embargo, el 99.9% del aumento (285.7 mmdp) se explica por sólo 10 programas (la mayoría prioritarios) dentro de cinco dependencias.

El programa que más ha colaborado a ‘inflar’ el Anexo 13 es el de las Pensiones para Adultos Mayores. Aportó 191.2 mmdp en 2023, un aumento de 43% (57.7 mmdp) frente a 2022, o de 1,019% (174.1 mmdp) frente a 2018. Es decir, el programa insignia del Gobierno, que se otorga por igual a hombres y mujeres, explica el 60% del incremento del Anexo 13 entre 2018 y 2023.


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