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Todos somos migrantes: diputada Maribel Solache


Juventina Bahena 

Ante la amenaza de deportaciones masivas de migrantes en Estados Unidos, la diputada Maribel Solache González (Morena) pide sensibilidad y trato digno y respetuoso al recibirlos porque “todos somos migrantes”, ya sea cuando nos desplazamos internamente a cualquier entidad de la República o a otro país en busca de una mejor calidad de vida. Maribel es ejemplo claro de cómo se da este fenómeno pues siendo originaria de Michoacán sus padres la trajeron a la Ciudad de México y a los cinco años se trasladaron al Estado de México y de ahí a los Estados Unidos.

 Cuando salió de México era abogada y regresa como maestra en Derecho Constitucional y Amparo. Como una acción afirmativa llega a la representación federal para integrarse como secretaria en la Comisión de Relaciones Exteriores e integrante de las comisiones de Asuntos Frontera Norte y Reforma Política-Electoral, desde donde aporta conocimiento y experiencia en favor de la comunidad migrante en EU.

—Yo migré hace 20 años. Mis padres migraron de Michoacán a Ciudad de México. Después, a los 5 años me llevaron al Estado de México y luego a los 33 me fui a Estados Unidos y hoy regreso como mexicana en retorno al Estado de México; estoy un tiempo ahí y regreso a la Ciudad de México. Ando con mochila al hombro. Los mexicanos aprendimos y abrazamos la cultura estadounidense, lo que no significa que dejamos de ser mexicanos. Allá conocí a los de Oaxaca, de Baja California, Guerrero, Morelos, por nuestra condición de migrantes. Y no sólo eso, convivimos con salvadoreños, guatemaltecos, musulmanes, europeos. Los migrantes mexicanos cambiamos de país, no de bandera, ni dejamos de ser mexicanos.

Seguramente las ciudades de la frontera norte como Tijuana, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo o Reynosa verán complicada su situación en lo que se refiere a recursos, servicios y espacios para atenderlos ¿Están preparadas para recibir quizá a millones de deportados? 

—Los estados fronterizos son los mejor preparados, y las secretarías de Gobernación, Bienestar, Relaciones Exteriores, han desarrollado estrategias con los consulados fronterizos en un trabajo coordinado. El canciller Juan Ramón de la Fuente ha informado del programa de “Consulados de puertas abiertas”, donde se han preparado con más abogados para que consulten cuáles son sus opciones para ajustar su estatus legal. Sin necesidad de citas pueden acudir con un abogado para recibir la asesoría legal necesaria, por ejemplo, si los hijos necesitan la doble nacionalidad o un documento mexicano para viajar ante el riesgo de una deportación.  

Quizá pensando en aprovechar la mano de obra calificada, la Coparmex se ha ofrecido a incorporar al mercado laboral a una parte de los migrantes deportados, ¿qué acciones puede tomar el gobierno mexicano en este sentido?  

—Los trabajadores esenciales son los que recogen la cosecha, los que están trabajando en los hoteles y restaurantes, los que cuidan los niños, los que limpian las casas, pero también dan clases o laboran en los concejos locales de EU. Los trabajadores ocupamos espacios laborales en todos los ámbitos. Hablan dos o tres idiomas, han aprendido de la cultura, de la dinámica que desarrollan muchas industrias, y es una gran oportunidad para incorporar esta mano de obra calificada en la industria nacional. 

“También me parece una gran oportunidad de poner sobre la mesa de negociaciones del T-MEC la situación laboral de los migrantes mexicanos mediante permisos de trabajo, por ejemplo, para los trabajadores esenciales. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, es un buen negociador; creo que podría ser una esperanza en este tema.

“Moverse entre dos naciones, dos culturas, dos idiomas, es ventajoso para ellos y para el país que los acoja si llegan a ser repatriados y aun teniendo documentos pueden tener interés en regresar porque quieran explorar las oportunidades que les ofrece México. Los mexicanos siempre tienen en mente regresar a trabajar, a establecerse, por retiro, por las políticas de bienestar del gobierno mexicano; también regresan por enfermedad o porque por fin regresan a ocupar la casa que llevan pagando durante tanto tiempo. Todos queremos regresar a la patria, aunque sea en una caja de muerto. Ése es el anhelo de todos los mexicanos, porque no nos fuimos porque odiáramos México sino porque buscamos una vida mejor”.

Deportación y repatriación voluntaria  

Con la crisis de deportaciones que pudiera desatarse, las iglesias, universidades, empresas, servicios de salud y otras instituciones de Estados Unidos se están preparando para efectuar los acompañamientos requeridos, ¿las organizaciones civiles mexicanas están haciendo lo propio? 

—Estados Unidos es una nación de inmigrantes, por tal razón su gente, sus organizaciones, sus iglesias tienen esa cultura de recibir al migrante. Los primeros en llegar fueron europeos y la sociedad civil, sobre todo, ha desarrollado esa práctica solidaria al recibir a los migrantes precisamente por su diversidad cultural. 

“Lo que importa es que estemos preparados como sociedad civil, la academia, los clérigos, las iglesias, el gobierno, las instituciones, el pueblo, para recibir a nuestros hermanos migrantes que un día se fueron, pero van a regresar, no importa bajo qué circunstancias. Hoy puede ser porque llegó el presidente Trump, pero también hubo administraciones con presidentes demócratas y también hubo muchas deportaciones. No importa quién esté en el gobierno de los Estados Unidos.

“Con un gobierno humanista, con secretarías humanistas, un Legislativo humanista, la sociedad debe ser muy sensible para tratar a los migrantes, de paso o de retorno, con dignidad y respeto, sean del país que sea, que pasan por nuestro país”.


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