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La rosca y los tamales Sincretismo religioso convertido en delicia culinaria


Juventina Bahena

De chile, de mole o de dulce es la oferta de los pequeños puestos ambulantes de tamales, apostados en cualquier esquina o en los alrededores de alguna estación del metro donde se expenden “para llevar o para ir comiendo” y saborear un champurrado humeante que suele ser el desayuno para muchos trabajadores que salen muy temprano a la fábrica o la oficina a cumplir con su diaria rutina laboral, y si en un día normal en la Ciudad de México se elaboran unos dos millones de tamales, en el Día de la Candelaria se consumirá el doble.

Es probable que la mayoría de los mexicanos ignore el origen de la celebración, pero si al partir la Rosca de Reyes nos sale “el muñequito” seremos los elegidos para llevar los tamales, aunque dadas las circunstancias económicas actuales habrás más niños. Dios escondido dentro del pan para que el gasto sea compartido.

El Día de la Candelaria y el consumo de tamales son un ejemplo de sincretismo religioso al mezclar tradiciones cristianas y prehispánicas. La celebración de la Candelaria se originó en la isla de Tenerife, España. Consistía en que, al partir la rosca, la persona que le tocaba el niño Dios se convertía en el padrino, quien lo vestía de gala y lo llevaba a la iglesia para ser bendecido, mientras que la tradición de comer tamales proviene de las antiguas fiestas prehispánicas en las que se ofrecía este delicioso alimento a los dioses de cada mes del año náhuatl. Al estar hechos con maíz, pedían que sus próximas cosechas fueran fructíferas. Los tamales eran una comida ceremonial para los mayas y un alimento básico en su dieta.

Según la Asociación Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), el 2 de febrero se elaboran 4 millones de tamales en Ciudad de México, el doble de lo que se llegan a cocinar diariamente; es decir, anualmente se venden 730 millones de tamales. Un vendedor distribuye entre 100 y 150 tamales diarios, que puede llegar a 200 los fines de semana. Los pequeños puestos ambulantes llegan a generar ventas de mil a dos mil pesos diarios.

En otra información publicada por la misma asociación, “El 32 por ciento de la población nacional consume, al menos, un tamal diariamente”, es decir, 14 mil 600 millones al año y, de acuerdo con el Inegi, había un poco más de 13 mil negocios registrados en el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas que se dedicaban a la producción y venta de tamales.

Los tamaleros han elevado su oferta hasta alcanzar una calidad gourmet al incorporar a sus ingredientes combinaciones de queso Philadelphia, nopal, frijoles, champiñones, cochinita, camarón, queso con zarzamora, verdolagas o verduras y frutas exóticas, todo aquello que la creatividad y el ingenio dispongan.

Además, es un producto que no está asociado a enfermedades crónico-degenerativas, como sí lo está, por ejemplo, la ingesta de pan y galletas. Pero si se consumen “guajolotas” les estaremos añadiendo el ingrediente pernicioso.

El valor nutricional del maíz radica en su contenido de minerales como potasio, hierro, cobre, calcio, zinc, manganeso, fósforo; proteína, vitaminas (A, B, C,E) antioxidantes, minerales e hidratos de carbono; más allá de eso, es un alimento omnipresente en la mesa de los mexicanos, cuya gastronomía se cataloga como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, donde el maíz y la tortilla sientan sus reales, no solo en el México moderno sino desde hace unos siete mil años, cuando fue domesticado por los antiguos mesoamericanos, estableciendo una relación simbiótica entre las comunidades y el cultivo.

Blanco, negro, rojo o amarillo son las variedades del maíz y su versatilidad manifiesta en tortillas, sopes, gorditas, tamales, pozole, todos de venta cotidiana en puestos ambulantes y los establecidos también, nos hablan de su protagonismo en la alimentación de los mexicanos.

Incluso los atoles, obligados compañeros de los tamales, incorporan como ingrediente algo de masa para darle consistencia a la bebida, así sean preparados con fresa, chocolate, ciruela, vainilla, guayaba, etcétera.

Este año se celebran tres ferias del tamal en la Ciudad de México: la XXXI Feria del Tamal en Coyoacán, la Feria del Tamal en Iztapalapa y la Feria del Tamal Vegano. Ahí se reúnen expositores que ofrecen la riqueza culinaria de diferentes regiones de México y países como Colombia, El Salvador, Honduras y Venezuela, que lo mismo expondrán tamales clásicos como aquellos preparados con ingredientes poco comunes.

Con información de:
López, Diego (2025) “Candelaria 2025 en CDMX”, en El Economista
https://www.eleconomista.com.mx/bistronomie/3-ferias-tamal-celebrar-dia-candelaria-2025-cdmx-20250121-742755.html
Estefan Salazar, Guillermo (2025), “¿Cuántos tamales se producen en CdMx el Día de la Candelaria?”, en Milenio
https://www.milenio.com/negocios/anpec-el-dia-de-la-candelaria-se-producen-4-millones

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