Jaqueline Hinojosa Madrigal, diputada por Yucatán, es una joven política interesada en el futuro de niñas, niños y juventud de México. Desea desterrar la brecha salarial de las mujeres y preservar la herencia cultural de los sitios arqueológicos en México.
El retorno a clases presenciales ocurre en un entorno poco propicio para la integración escolar, porque los muchachos vienen desconectados de la escuela y muy sensibles emocionalmente dado que cualquier tema que se toque gira en torno a la muerte, de la ausencia de sus padres y de las dificultades para retomar una rutina diaria.
Con herramientas tecnológicas de comunicación, la virtualidad abrió las puertas de las aulas y los padres pudieron darse cuenta de cómo trabajamos con sus hijos en la escuela, comenta Guadalupe Jiménez Cureño, maestra de preescolar, al darnos sus impresiones del impacto del confinamiento en los educandos durante la crisis generada por la pandemia.
“Cuando los niños todavía no se vacunaban, y el número de contagios aumentó, se decidió hacer las clases en línea. A partir de ese momento sucedió un fenómeno que detectaron los endocrinólogos: los pacientes empezaron con pubertad precoz, las niñas que tenían la menarca o primera menstruación a los ocho o nueve años de edad, también niños con características de desarrollo a muy temprana edad, es decir, entre los ocho y 10 años”.