México es un país con una gran variedad de destinos atractivos, ya sea por sus increíbles paisajes, la arquitectura, o su historia, que ocasionalmente es complementada con el romance; Estos sitios, impregnados de leyendas, pasiones y momentos trascendentales, invitan a perderse en el tiempo y a conectar con las emociones que han marcado el alma de este país. A continuación, te presentamos algunos de ellos.
La diversidad hace referencia a todas las posibilidades que tienen las personas de asumir, expresar y vivir su sexualidad, de asumir expresiones, orientaciones e identidades sexuales distintas a las heterosexuales y cisgénero (cuando la expectativa social del género de la persona se alinea con el sexo asignado al nacer). Parte del reconocimiento de que todos los cuerpos, todas las sensaciones y todos los deseos tienen derecho a existir y manifestarse, sin más límites que el respeto a los derechos de las otras personas.
El amor tiene su máxima expresión en el mundo de las sensaciones y las emociones que se registran desde temprana edad a partir de la adolescencia -quizá antes- con manifestaciones extrañas como la de las mariposas en el estómago o ruborizarse frente al chico o la chica fuente de su atracción. Aunque siempre se ha dicho que el origen del amor está en el corazón, la ciencia dice que está en el cerebro; más aún, es un proceso neurológico que involucra al cerebro y los órganos que producen hormonas y se caracteriza por la liberación de neurotransmisores como la dopamina, la serotonina, la oxitocina y la vasopresina.
Octavio Paz escribió en su ensayo El laberinto de la soledad: “El amor es el tema central de la poesía porque en él se concentra la esencia misma de la vida. Es el espacio donde se encuentran el deseo, la identidad y la búsqueda de sentido”.