Hace unos días El Economista reprodujo un artículo de David Malpass, el presidente del Banco Mundial, sobre el incremento en los servicios financieros en los países en desarrollo, impulsados en buena medida por los servicios digitales y detonados durante la pandemia. De acuerdo con datos del Global Findex, el 71% de los adultos de los países en desarrollo tienen una cuenta bancaria, mientras que hace una década el porcentaje era de 42%. Malpass señala que el mayor acceso a servicios financieros digitales puede ayudar a atenuar los efectos de las turbulencias financieras que se avecinan y afirma que los gobiernos pueden hacer mucho para acelerar los proceso de inclusión financiera en el corto plazo. México no participó en la encuesta del Global Index, por problemas propios de la pandemia que dificultaron realizar los cuestionarios, sin embargo, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2021, el porcentaje de la población adulta que tiene una cuenta de ahorro es de apenas 49.1%. Esto es, México no ha aprovechado la revolución digital para incrementar de manera más rápida la oferta de servicios financieros para la población que no es atendida por la banca tradicional. La pregunta es si eso se explica porque falta mejor regulación, entorno legal y políticas públicas que impulsen la inclusión, la respuesta parece indicar que sí.
De manera intuitiva uno piensa de bote pronto que Andrés Manuel López Obrador es el responsable de dividir y polarizar a la sociedad mexicana. De hecho, es la primera vez que escuchamos a un presidente de la República hablar de neoliberales o progresistas; de conservadores o liberales; de fifis o chairos; de políticos corruptos o pueblo bueno. En efecto. Es la primera vez que escuchamos una narrativa dicotómica desde la cúpula del poder.
Eso intenta contestar Dani Rodrik, justo el economista que cuestionó la forma en la que se desarrolló la globalización, cuando nadie cuestionaba ese paradigma. De manera todavía prematura, Rodrik considera que un nuevo paradigma está por consolidarse. Se podría tratar, en efecto, de un nuevo paradigma porque lo comparten oponentes políticos, en este caso de los Estados Unidos. Era el caso de las ideas neoliberales. Originalmente las ideas de liberalización económica iniciaron en gobiernos claramente de derecha, como los de Reagan y Thatcher, pero después gobernantes surgidos de partidos socialdemócratas como Clinton, Blair y Schroder también impulsaron políticas de ese tipo, en versiones más moderadas.
De acuerdo con “The Gun Violence Archive”, por lo menos en lo que va del año se han registrado 330 tiroteos masivos en los Estados Unidos, mientras que en el 2021 se registraron cerca de 700 (The New York Times, 2022), 611 en 2020 y 417 de 2019 (Júlia Ledur, 2022). Debido a este aumento es más recurrente la interrogante en el debate público sobre una posible reforma normativa en la materia.