Cada mañana el imponente Palacio de San Lázaro registra vibrante actividad, con sus siete mil trabajadores. Los días de sesión se suman las y los 500 diputados, más los visitantes. El récord de asistencia ha alcanzado 14 mil 500 personas, hay más gente que en un pequeño municipio de México.
En noviembre de 2020, la Cámara de Diputados dio un paso significativo al aprobar la reforma constitucional a los artículos 4° y 73°, reconociendo el derecho al cuidado digno y estableciendo la obligación del Estado de promover la corresponsabilidad en esta tarea.
Desde 1917 hubo constantes reformas electorales para organizar y reorganizar los comicios de la elección del Ejecutivo y el Legislativo y, a partir de junio de 2025, también el Judicial se ajusta a este principio constitucional, de tal suerte que todos los poderes del Estado tendrán que pasar por el tamiz democrático.
A mediados del siglo XIX, México era una nación que todavía no terminaba de definirse. Las heridas de la invasión estadounidense, la inestabilidad política y las luchas internas habían dejado al país con la urgencia de consolidar símbolos capaces de unificar a una población fragmentada. En ese ambiente, el gobierno convocó en 1853 a un concurso nacional para crear un Himno Nacional que pudiera representar la dignidad, la historia y el carácter de la nación. Era un proyecto ambicioso: se buscaba una pieza que trascendiera gobiernos, ideologías, coyunturas, que dotara a México de una identidad sonora y literaria capaz de perdurar.