Los inicios de año están marcados por la tristemente célebre cuesta de enero. Con esta expresión no sólo damos cuenta de la renuencia personal de reintegramos a las actividades laborales, con la angustiosa conciencia de lo gastado en fin de año, sino también a que, por experiencia, sabemos que cada año nuevo nos recibe con una escalada de precios en bienes y servicios y que, además, la reactivación económica derivada del gasto público se normalizará por ahí del segundo trimestre del año.
Minouche Shafick, de origen egipcio, es la rectora de la Escuela de Economía y Política de la Universidad de Londres, fue vicepresidenta del Banco Central Británico y ha dirigido todo tipo de instituciones de ayuda internacional. Minouche escribió: “Lo que nos debemos unos a otros: un nuevo contrato social”.
Va terminando el año y creo que después de todo lo que hemos vivido estos 365 días debemos pensar, reflexionar lo que vamos haciendo bien o mal y cambiar eso que afecta a los demás.
Es la pregunta que ronda en prácticamente todos los pronósticos respecto de lo que va a suceder en 2023. Petr Coy, el articulista económico del New York Times, cita al veterano economista Arturo Estrella, de la Reserva Federal en Nueva York, quien afirma que un signo casi inequívoco de una próxima recesión es que el rendimiento de los bonos de la tesorería norteamericana es mayor para los que se emiten a un plazo de tres meses, en relación con el rendimiento de los de diez años.