El reconocimiento de los derechos político-electorales de las mujeres mexicanas, al igual que todos los avances logrados en las esferas de nuestra vida pública y privada, ha supuesto una labor de reestructuración ardua, lenta, y llena de obstáculos. Basta con señalar la deuda histórica que supone el rezago en el reconocimiento constitucional, hasta 1953, del derecho de las mujeres a votar y a ser votadas, así como el dilatado proceso de 66 años que implicó transitar de estas incipientes proclamaciones formales de derechos, hacia el reconocimiento real del principio de paridad horizontal y vertical entre hombres y mujeres para la integración de los órganos del Estado.
En la última década la economía espacial se ha detonado, en el 2021, representó la cantidad de 370 billones de dólares y se estima que alcance un valor de 642 billones de dólares en el 2030 . Eso explica el interés de inversión del sector privado, por tal razón los países están optando por crear regulación nacional que permitan generar las condiciones necesarias para que los actores del público y privado puedan ser parte de esta nueva economía mundial.
Actualmente el estudio de las políticas públicas se ha tornado altamente relevante por considerarlas uno de los principales instrumentos que tienen la sociedad civil y el Estado para la solución de problemas que afectan a la población. El reconocimiento de que dichos problemas afectan de manera diferenciada y en distinta magnitud a las personas también ha complejizado su desarrollo y evaluación.
Hace unos días Marcelo Ebrard ponía sobre la mesa la necesidad de que en las agendas a discutir con miras a la próxima elección presidencial esté la de generar crecimiento económico. Crecer más es una meta que sigue pendiente para la economía mexicana, que ofrece estabilidad, pero a la que le falta dinamismo. Los motores económicos que se activaron con la apertura comercial no son suficientes por la falta de acciones para generar mayor contenido nacional, encadenamiento regional y la integración de más regiones a los procesos comerciales globales. Para una nueva administración, que continúe con lo establecido por la actual, pero que tiene que profundizar en ciertas políticas para lograr mejores resultados, es importante retomar la agenda de política industrial, que recientemente presentó el Gobierno Federal y que requiere ser implementada. Es una muy buena receta para el crecimiento. El crecimiento tiene que ser redirigido, para que sea inclusivo y reducir emisiones, para ser sostenible, pero es indispensable para la sociedad.