En julio, la UNESCO declaró la ruta Wixárika patrimonio de la humanidad. Veinte lugares sagrados en 500 kilómetros de Nayarit, Jalisco, Zacatecas, Durango, hasta el mítico Wirikúta en Real de Catorce, en San Luis Potosí, donde renace el venerado Hikuri (peyote) que da la sabiduría y es encarnación del venado azul, legendario ancestro.
Lejos de los cánones académicos, las filosofías indígenas brotan de la vida cotidiana, del sentido común compartido, y de una relación profunda con la naturaleza. En ellas, cada persona es pensadora, cada gesto tiene memoria, y cada palabra encierra una visión del mundo. Frente al modelo antropocéntrico que ha puesto en riesgo la vida en el planeta, los pueblos originarios ofrecen una alternativa radical: vivir en armonía con todos los seres, reconociendo que el ser humano es solo una parte de la vida. Esta mirada, que articula individuo, comunidad y cosmos, no solo es vigente: es urgente. Son parte de las reflexiones que se expresaron en el conversatorio Filosofía Indígena: memoria ancestral y saberes vivos, realizado el pasado 9 de septiembre en el Espacio Cultural San Lázaro, bajo la coordinación del maestro Elías Robles.
Hans Christian Andersen nació el 2 de abril de 1805 en Odense, Dinamarca, en el seno de una familia humilde; su padre era zapatero y su madre lavandera. Desde pequeño mostró talento desbordante, situación que lo llevó a convertirse en uno de los escritores más influyentes de la literatura infantil universal.
Mayo 2020. En pleno confinamiento, Joe Cross (Joaquin Phoenix), sheriff del pequeño pueblo de Eddington, Nuevo México, tiene que lidiar con la desinformación, el mandato de usar cubrebocas —impulsado por el carismático alcalde Ted García (Pedro Pascal)—, sus problemas maritales con su traumatizada esposa (Emma Stone) y su suegra que vive con ellos, los jóvenes woke que se manifiestan en sus calles y una crispación social que está a nada de estallar como un polvorín. El cuarto largometraje del siempre provocador Ari Aster se aleja esta vez del terror de Hereditary y de Midsommar, así como de la psicodelia traumática de Beau tiene miedo, para llevarnos con un estilo realista y satírico a un muy reciente pasado y sumergirnos en la locura de la sociedad polarizada en la que, por cierto, aún continuamos.