Durante el mes patrio, la Cámara de Diputados se convirtió en un espacio de encuentro del arte, la identidad y el diálogo plural. Impulsadas por la Junta de Coordinación Política, que preside el diputado Ricardo Monreal Ávila, junto con las secretarías General y de Servicios Administrativos y Financieros, en colaboración con el INBAL y el Espacio Cultural San Lázaro, se efectuaron diversas actividades que celebraron la riqueza cultural de México.
En julio, la UNESCO declaró la ruta Wixárika patrimonio de la humanidad. Veinte lugares sagrados en 500 kilómetros de Nayarit, Jalisco, Zacatecas, Durango, hasta el mítico Wirikúta en Real de Catorce, en San Luis Potosí, donde renace el venerado Hikuri (peyote) que da la sabiduría y es encarnación del venado azul, legendario ancestro.
Lejos de los cánones académicos, las filosofías indígenas brotan de la vida cotidiana, del sentido común compartido, y de una relación profunda con la naturaleza. En ellas, cada persona es pensadora, cada gesto tiene memoria, y cada palabra encierra una visión del mundo. Frente al modelo antropocéntrico que ha puesto en riesgo la vida en el planeta, los pueblos originarios ofrecen una alternativa radical: vivir en armonía con todos los seres, reconociendo que el ser humano es solo una parte de la vida. Esta mirada, que articula individuo, comunidad y cosmos, no solo es vigente: es urgente. Son parte de las reflexiones que se expresaron en el conversatorio Filosofía Indígena: memoria ancestral y saberes vivos, realizado el pasado 9 de septiembre en el Espacio Cultural San Lázaro, bajo la coordinación del maestro Elías Robles.
Hans Christian Andersen nació el 2 de abril de 1805 en Odense, Dinamarca, en el seno de una familia humilde; su padre era zapatero y su madre lavandera. Desde pequeño mostró talento desbordante, situación que lo llevó a convertirse en uno de los escritores más influyentes de la literatura infantil universal.