En las últimas décadas, el mundo ha despertado ante una realidad innegable: la salud del planeta está directamente ligada a la supervivencia y bienestar de la humanidad. Los derechos ambientales ya no son causa marginal, sino necesidad urgente para garantizar futuro justo y sostenible a todos.
2024: un año en el que la “política” fue protagonista en infinidad de conversaciones. No es fortuito que, según el Informe Final 2023-2024 del Laboratorio Electoral, se le catalogue como el año con “las elecciones más violentas de las que se tiene registro en el país […]”. Esto, “puede atribuirse a diversas causas entre las que se encuentran disputas políticas […] o por disputas económicas y de control territorial de grupos criminales que realizan actividades ilícitas de distinta índole.” (Laboratorio Electoral, p. 2)
En las últimas semanas hemos sido testigos de una creciente incertidumbre en el país, alimentada por las amenazas de aranceles del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Esta situación ha generado una profunda reflexión entre muchos porque pone de manifiesto la vulnerabilidad del modelo económico de México y la gran dependencia que se tiene con el vecino del norte.
La administración Trump implementó aranceles a México, Canadá y China bajo el argumento de combatir el narcotráfico y la migración ilegal. Analistas internacionales señalan que estas medidas responden a una estrategia proteccionista para favorecer a la industria estadounidense, generando reacciones globales.