La Constitución Federal se refiere en su artículo 49 a los tres poderes tradicionales: Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Sin embargo, lo cierto es que el Estado es mucho más complejo que eso. Por un lado, la teoría ha sustituido la noción de poderes por la de funciones. Cada ente público podría tener funciones de tipo ejecutivas, legislativas y judiciales, sin que un solo poder deba necesariamente detentar alguna de ellas en exclusiva. Asimismo, han entrado en escena los órganos constitucionales autónomos (OCA). Estos órganos no echan abajo la teoría de la división de poderes, pues el Estado Mexicano es uno, aunque gocen de autonomía e independencia de los poderes primarios.
Vivimos en una sociedad, un mundo, un ecosistema interconectado de personas donde leemos más que nunca en la historia de la humanidad. Mensajes, correos electrónicos, boletines, textos de todo tipo y formato, redes sociales, películas, series, videojuegos; todos ellos una amalgama de contenidos que contienen letras combinadas para tener lógica y desarrollar narrativas. Pero ¿realmente estamos leyendo?
La relación entre la educación y la independencia económica es un tema de alto interés. Históricamente, la inversión en la educación, tanto como una externalidad positiva como una vehículo para la acumulación individual del capital, ha sido innegable. Una persona que adquiere una serie de habilidades y conocimientos, a partir de un proceso de aprendizaje guiado por una institución educativa, ofrece un mayor valor para el resto de la sociedad, al igual que puede dedicarse a una profesión mejor compensada; resultando en una relación mutuamente benéfica.
El dinero es una mercancía que se compra como cualquiera otra, y su precio es la tasa de interés que se paga por él. Los bancos comerciales no son más que tiendas que compran y venden dinero expresado en unidades monetarias (pesos, dólares, pesetas, quetzales, yenes, etc.)