Desde la ciudad de Nueva York, el médico Mauricio González, conocido en redes sociales como “Doctor Mau”, experto en desmontar mitos sobre diferentes temas de salud, nos explica la relación entre la buena alimentación, el ejercicio y una salud de calidad, así como la importancia de las vacunas durante la pandemia y de qué manera impactó tanto a la población como al gremio médico.
También nos advierte de lo peligroso que ha sido la diseminación de información falsa por parte de pseudo expertos en salud.
El médico internista y urgenciólogo, certificado por el consejo americano de medicina interna y comunicador de ciencia, trabaja en la sala de emergencias del Metropolitan Hospital Center. Decidió estudiar medicina a partir de empezar a saber la relación e impacto de una buena nutrición con el ejercicio para prevenir enfermedades crónico-degenerativas.
Su incursión en las redes sociales empezó en el 2015. Instagram fue la plataforma en donde despegó y desde la que se ha encargado de derribar mitos sobre temas de salud. Su fuente principal de contenido en las redes también incluye hablar sobre nutrición, priorizando siempre la ingesta de frutas y verduras; así como la práctica del ejercicio constante, temas basados en evidencia científica.
Una de las ventajas de difundir este tipo de información a la comunidad latina en medio de la pandemia, fue, asegura, que “pude estar en tiempo real hablando sobre lo que sucedía en Nueva York, sobre alimentación, enfermedades, vacunas”.
¿Cómo ha cambiado la medicina a partir del Covid-19?
Cambió en muchos sentidos, pero sobre todo en que ya estamos volteando a ver más el impacto de la prevención, más ejercicio, mejor nutrición, prevenir la obesidad, aplicándonos vacunas, lavado de manos. Creo que quedó muy claro cuál es el impacto inmediato de estos estilos de vida preventivos.
Esto ha derivado en que muchos institutos se han interesado en llevar a cabo programas para la prevención de enfermedades. La telemedicina es otro tema. Llegó para quedarse, no creo que supla a la visita médica normal, pero definitivamente la complementará. Tuve la oportunidad de atender a pacientes a través de la telemedicina y me di cuenta de que muchas de las cosas para las cuales los pacientes van a un consultorio, no necesitan una consulta física para ser atendidos profesional y eficientemente.
Consideras que después del Covid ¿se ha revalorado el trabajo del médico?
Algo que penosamente sucedió es que nos dimos cuenta es que las pseudociencias o pseudo profesionales, influencers, sin bases científicas, habían estado creciendo dramáticamente en redes sociales por mucho tiempo, y cuando llega el Covid empiezan a diseminar información falsa y así supimos la importancia de que profesionales de la salud que entienden verdaderamente la medicina estén en el espacio de redes sociales para contrarrestar esta información y guiar a la población.
¿Cuál es la huella que ha dejado en los profesionales de la salud esta experiencia sanitaria?
Primero, que la salud pública es de vital importancia. A veces el modelo médico moderno deja en segundo o en tercer plano a la salud pública. En ocasiones se da más importancia a las intervenciones quirúrgicas, a los medicamentos nuevos, cuando en realidad lo que se tiene que ver es cuáles son las necesidades básicas. A todo lo nuevo se le da la bienvenida, obviamente, pero la salud pública siempre tiene que estar en primer plano porque es la que no solamente reduce la morbilidad, sino que incrementa la calidad de vida.
Por otro lado, es muy importante que el doctor no olvide su rol como pilar en la comunidad, que los médicos estén en contacto con sus pacientes, los familiares de los pacientes, que ellos les sirvan de fuente de inspiración y de información real.
¿Qué tema ha sido el más complicado en la toma de conciencia: la prevención, las vacunas, las noticias falsas?
Definitivo, las vacunas. Sobre todo, por los miles de mitos urbanos que existen y del movimiento antivacunas, que tienden a ser muy violentos en sus respuestas. Este aspecto ha medrado mucho sobre todo en mujeres jóvenes con niños pequeños, porque se aprovechan de estas dudas normales que todo mundo tiene y que todos los padres jóvenes tienen, para poder meter estas ideas. Divulgar cuáles son las bases de las vacunas, cómo se producen, cuáles son sus efectos, eso ha sido sumamente retador.
Definitivamente el movimiento antivacunas está más arraigado en Estados Unidos y en Europa. En Latinoamérica no es tan grande, el problema es que esa situación puede cambiar. Me he pasado dando información sobre vacunas, cubrebocas, medicinas a latinos y latinos que viven en Estados Unidos; ese ha sido mi papel primordial, pero me gustaría llamar la atención a México y decirles que estos movimientos anticientíficos van a seguir creciendo y no creas que se van a ir porque ya se fue la pandemia, y si no hay información para contrarrestarlos, las cosas se pueden salir de control.
¿Por qué es más difícil distinguir entre información confiable y la falsa?
Muchas de las razones por las que prosperan las noticias falsas es porque las explican de manera muy emotiva y lineal. Por ejemplo: las vacunas causan problemas de infertilidad porque originan problemas en la menstruación, es algo muy fácil de explicar y la gente lo puede ver lógico. Aunque no sea así. Explicar esos matices, los puntos de vista y cómo funciona, es mucho más complicado. Siempre será más complicado y aburrido hablar de la verdad que de una mentira. En mi caso, yo siempre cito las fuentes bibliográficas de los mensajes que emito, así las personas pueden contrarrestar la información con base en la fuente que proveo; también trato de utilizar lenguaje muy sencillo.
¿Recuerdas alguna situación consecuencia de tu exposición en redes?
Sí, por ejemplo, cuando una persona me escribe: ‘doctor mi mamá acaba de fallecer, no creía en las vacunas, y fue muy doloroso ver partir a mi mamá’. Mucha gente dice: esas personas se lo buscaron, pero no ven que estas personas que fallecen por causa de la desinformación no son malas, son víctimas, esas situaciones me mueven y motivan a estar en redes sociales.
También hay cosas positivas, cuando me dicen: ‘doctor, qué cree, mis papás y mis hijos estaban reticentes, y gracias a usted, a sus videos, ya todos se vacunaron. Ya le prestan atención a su comida, comen mejor, más fruta, verduras, hacen ejercicio, dejaron de beber. Todo gracias a usted’. Eso me llena de esperanza y de alegría.
Finalmente, pienso que siempre vale la pena que empecemos a despertar como comunidad y hacer algo para comer más plantas, más frutas, verduras, cereales integrales, hacer ejercicio. Dejar a un lado los alimentos procesados, no fumar; tener una mejor calidad de vida.
Redes sociales:
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